domingo, 28 de enero de 2018

Sacando mejor partido a las Salinas de Bonanza




Llevaba como quien no quiere la cosa varios meses sin ir por Sanlúcar de Barrameda, pero el domingo 14 de enero decidí volver allí para visitar uno de mis lugares preferidos de actividad pajarera en estos últimos años: las Salinas de Bonanza.

Tenía pensado ampliar mi habitual recorrido viendo primero la parte trasera del paraje a partir de la Carretera del Práctico que viene desde la localidad de Trebujena. Allí mismo en la bacheada pista tuve los primeros avistamientos interesantes de aves con unas rapaces que cicleaban juntas. Dos águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) y un ratonero (Buteo buteo) compartían térmicas con otra rapaz de mayor tamaño que resultó ser un macho inmaduro de águila imperial (Aquila adalberti), formidable especie que veo por primera vez allí.






Me adentré a pie por una estrecha pista embarrada que me dejaba con la marisma mareal y el Guadalquivir a la derecha (como se ve en la foto de inicio de la entrada) y las salinas a la izquierda.
Los numerosos flamencos (Phoenicopterus roseus) son un clásico durante todo el año, a los que se unieron nutridos números de patos colorados (Netta rufina) y chorlitos grises (Pluvialis squatarola).
Unas cigüeñas negras (Ciconia nigra) aumentaron mi alegría al pasar una de ellas bastante cerca con la iridiscencia de su plumaje, sin olvidar otros planeadores como el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) o el milano real (Milvus milvus).














Supongo que es un nido de águilas pescadoras, aunque no es raro que sean ocupados por cigüeñas blancas

En un momento dado pensé que ya estaba bien de ir con peso extra de barro pegado a las botas y di media vuelta para ir ya al recorrido salinero típico que suelo hacer desde la carretera del poblado de La Algaida.

Allí me recibieron límicolas como el archibebe común (Tringa totanus), correlimos comunes (Calidris alpina), un vuelvepiedras (Arenaria interpres) y avocetas (Recurvirostra avosetta). Los mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita) entraban y salían de las salicornias mientras los flamencos se enzarzaban en broncas y emitían sus roncos reclamos casi sin parar. Algunos bandos de tarros blancos (Tadorna tadorna) en vuelo me pillaban casi desprevenido, no así con los distintos ejemplares de águila pescadora (Pandion haliaetus) que patrullaban la zona e incluso conseguían la merienda como se ve en una de las fotos. Justo antes de irme pude ver varias gaviotas picofinas (Larus genei) alimentándose a las cigüeñuelas (Himantopus himantopus) en las balsas.





















Tened en cuenta que, como siempre, esto es sólo una muestra fotográfica y vi más. Por ejemplo los primeros aviones comunes que veo, numerosas terreras marismeñas o un alcaraván, pero todo esto lo veréis mejor en la lista completa que hice en eBird. Que quede claro el alto valor de estos humedales litorales de Andalucía que han sobrevivido por los pelos a la monstruosa voracidad urbanística.






jueves, 25 de enero de 2018

Por el sector cordobés de Sierra Morena




Las sierras de la provincia de Córdoba son bastantes desconocidas para mí pese a la vecindad con mi Jaén natal, un error que espero poder ir subsanando con el tiempo. Una muy buena ocasión se me presentó cuando José Carlos y Esperanza me invitaron a visitarlos allí y me decidí a hacerlo antes de mi regreso a Prado del Rey justo antes de acabar las vacaciones navideñas.

El tiempo no era el mejor para disfrutar de una buena salida, pero quise estar con ellos por el mero hecho de pasar unos buenos ratos entre amigos porque pocas cosas hay mejores que compartir aficiones. Me llevaron por distintos rincones de Sierra Morena, empezando por una colonia de buitres leonados (Gyps fulvus) que mostró mucha actividad y griterío.















Dimos un largo paseo por estos bosques mediterráneos que tanto llaman la atención al estar tan cerca de la capital cordobesa, viendo especies como el mosquitero común (Phylloscopus collybita) y oyendo reclamos de lúganos y camachuelos.
Un momento particularmente interesante fue cuando al hacer una parada aparecieron en el mismo lugar tres especies tan maravillosas y representativas de Sierra Morena como lo son el buitre negro (Aegypius monachus), la cigüeña negra (Ciconia nigra) y el águila imperial (Aquila adalberti).




Durillo






La última parada la hicimos en uno de esos ríos serranos que tanto he ensalzado en publicaciones pasadas (incluso una de ellas acabó siendo una de las más populares del blog), con dos águilas imperiales como estrellas ornitológicas junto a otros animales como escorpiones (Buthus occitanus), escolopendras (Scolopendra cingulata) y dos arañas con identificaciones complicadas... una de ellas puede ser Iberesia machadoi y la otra se quedará en el género Arctosa sin poder concretar más.

Pero si una especie merece ser destacada será el sapo partero ibérico (Alytes cisternasii), siendo solamente la segunda vez que lo veo por su curiosa distribución. Como curiosidad, un ejemplar estuvo cantando a plena luz del día, algo que nunca he observado de momento con su pariente el partero bético.











Al final se dio muy bien la cosa y espero que sea la primera de más salidas cordobesas, ¡el tiempo dirá!