La Molata de los Almendros es una de esas visiones que se te quedan grabadas en el recuerdo al conocer el valle del Zumeta.
Realmente todo el valle es glorioso, recorriendo su quebrado paisaje de paredones anaranjados elevándose sobre las laderas bien tapizadas de verde frondosidad donde el río Zumeta, además de excavar el profundo cañón, hace de divisoria de las fronteras que inventa el ser humano, dejando Andalucía y Castilla-La Mancha a uno y otro lado.
El lado albaceteño de este valle es tan bien conocido por los lugareños como su porción perteneciente a Jaén, pues todas estas sierras tienen una unión cultural y natural que no entiende de provincias ni comunidades autónomas. Justamente en esa vertiente de Albacete se yergue la Molata de los Almendros, ese coloso rojizo con grandes cuevas y espectaculares grietas.
Por una de esas grietas, bastante visible en el lado derecho de la fotografía que coloqué a modo de cabecera, se puede ascender a su cima en una memorable excursión. Quien tenga buena memoria recordará que ya anduve por allí en febrero, pero marzo llegó con una segunda oportunidad para hacer la ruta en condiciones.
El 12 de marzo por la tarde quedé allí con Cristina, compañera que también trabaja en una pequeña aldea como yo, para darle caña a la Molata (o la "Mulata" como ella dice). Fuimos, al igual que la otra vez, con un pésimo conocimiento del terreno, pero nuestra cabezonería y la valentía con que acometemos el arte de la improvisación nos permitió acabar teniendo éxito, no sin una buena colección de resbalones, tropezones y culetazos para darle el toque de calidad a la salida.
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| Va a resultar que Cristina tiene mejor ojo que yo (juro que no posé) |
Al trabajar en la aldea de Marchena he tenido que pasar por allí delante todos los días, de modo que es fácil complementar las fotos del paisaje con sus elementos naturales. De hecho, las fotos del águila real las hice justamente cuando iba para allá pocos minutos antes de la excursión (creo que tuve una buena excusa para retrasarme un poco).
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| Ophrys fusca |
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| Arácnido sin identificar |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Cabra montés (Capra pyrenaica) |
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| Águila real (Aquila chrysaetos) |
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| Culebrera (Circaetus gallicus) |
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| Águila real (Aquila chrysaetos) |
Se podría decir que la Molata fue el culmen de la semana, que por otro lado tuvo otros intereses que salieron igualmente bien. No pudo faltar el plano ornitológico yendo la tarde del 9 de marzo exclusivamente a buscar aves rapaces por los grandes calares que hay en torno a Santiago de la Espada. La cosa empezó a lo grande con esta hembra de quebrantahuesos que cada vez está más amarilla y preciosa, para seguir con un nuevo avistamiento de buitre negro que puede confirmarme que ya no es tan raro como antes ver uno aquí.
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Buitre negro (Aegypius monachus) |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Águila real (Aquila chrysaetos) |
El 12 de marzo también estuvo dedicado a estas enormes aves. Justamente al llegar a mediodía a Santiago de la Espada vi nada más bajarme del coche un joven quebrantahuesos mezclado entre los buitres que cicleaban sobre mi calle. Con las marcas alares podemos saber que es Stelvio, el primero de su especie nacido en cautividad en Italia y cedido por ese país para el proyecto de reintroducción.
Recientemente se ha hecho popular por haber sido avistado en Almería, concretamente en la Sierra de Los Filabres.
Más tarde, ya en medio de la sierra, encontré una pareja adulta de esta misma especie sin saber que sería la última vez que iría con total libertad a disfrutar de ellos en plena naturaleza... al menos disfruté enormemente del ligero vuelo de estas enormes aves de plumaje anaranjado y negro que hacía juego con los tonos de aquel atardecer.
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Muflón (Ovis orientalis) |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) |
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| Muflón (Ovis orientalis) |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
Por la noche tocó disfrutar también por última vez del pequeño placer de tomar algo en un bar en buena compañía. Ahora es cuando mucha gente se dará cuenta del enorme valor que tenían muchos pequeños detalles, pero llegará el momento en el que los recuperemos.