Durante el actual curso escolar, cuando aún era presencial en marzo, el contacto con la naturaleza ha sido muy importante hasta el punto de incluso reportarme muchos de los mejores momentos del año.
Trabajo en Marchena, aldea bien remota en medio de la Sierra de Segura en compañía de sus grandes calares y de parajes tan maravillosos como la Molata de los Almendros o el Puntal de las Buitreras. Allí mis alumnos suman la enorme cifra de... tres. Con dos niñas y un niño mucha gente piensa que debe ser aburrido, y más en un sitio tan apartado, pero esa gente debería darse cuenta de que realmente lo hemos estado pasando en grande durante el curso con una atención muy personalizada que es imposible en las masificadas ciudades y mucho margen para el disfrute del entorno natural.
Antes de que se cortaran abruptamente las clases mis mañanas consistían en sangrados profusos de mis pobres ojos ante las faltas de ortografía y ganas de estrangular en las clases de Matemáticas, aunque esas ansias homicidas se esfumaban con un abrazo de esos tres pillastres.
Una cosa que nos encantaba en los descansos era ver los lagartos ocelados que viven en un talud a la entrada de la aldea, pero un momento estelar con los reptiles fue cuando encontré una culebra lisa asoleándose y me vino de perlas para que mi alumna más pequeña le perdiera el miedo a este tipo de animales, llegando a decirme muy orgullosa que le gustó mucho el tacto de la pequeña serpiente.
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| Culebra lisa meridional (Coronella girondica) |
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| Retrato |
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| Lagarto ocelado (Timon lepidus) |
El plato de fuerte venía cuando en el recreo dábamos un paseo por el campo aprendiendo muchísimo sobre lepidópteros (yo era el primero en estar encantado viendo los tres papiliónidos en el mismo sitio) y otros animalillos. Se quedaron alucinando un día con lo cerca que pudimos ver un descarado reyezuelo listado que les pareció monísimo, con esa guinda del pastel de los renacuajos que tanto gusta a la chavalería. No exagero si os digo que se podrían tirar toda la mañana entera entretenidísimos con el charco de los renacuajos (al que también acudían a libar las mariposas) mientras yo estaba atento al cielo por si aparecía algún ave rapaz.
Espero que os gusten las fotos de mariposas porque juro que no es nada fácil fotografiarlas con tres niños alrededor.
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| Reyezuelo listado (Regulus ignicapilla) |
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| Ardilla (Sciurus vulgaris) |
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| Larvas de sapo corredor (Epidalea calamita) |
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| Arlequín (Zerynthia rumina) |
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| Cejialba (Calophrys rubi) |
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| Mariposa del olmo (Nymphalis polychloros) |
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| Lagarto ocelado (Timon lepidus) |
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| Chupaleches (Iphiclides feisthamelii) |
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| Amarilla (Colias crocea) |
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| Macaón (Papilio machaon) |
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| Águila real (Aquila chrysaetos) |
Todavía se puede pulir más la cosa, como cuando el último día que tuvimos la escuela abierta decidimos hacer una excursión por los montes cercanos a Marchena. Mi alumno mayor decía que una vez llegó a los cortados del valle del Segura por una estrecha senda que parte desde el ya famoso charco de los renacuajos, así que salimos bien pertrechados con agua, gorra y desayuno por esos altos calares ascendiendo junto a un limpio arroyo en el que se oyó el agudo reclamo del martín pescador.
Al llegar a un abrevadero vimos que aún quedaban mirlos capiblancos, sorprendiéndome que uno de esos malditos desconfiados se quedara quieto al descubierto en una sabina pese a que yo iba acompañado por tres niños que hablan más que un sacamuelas.
Al llegar a la zona de cumbres nos fuimos parando a descansar y a tomar agua cuando era requerido, no puedo pretender que mis pobres alumnos sean tan bestias como yo, aprovechando también como descanso los momentos en los que algún ave rapaz nos regalaba con su visión. Me sentí orgulloso en extremo cuando ellos mismos localizaron un quebrantahuesos al darse cuenta de que entre los buitres había otra ave con la cola más largo, me hinché como un urogallo con la satisfacción de ver que mis enseñanzas van calando hondo y hasta les perdoné lo mucho que me hacen sufrir cuando hacemos divisiones.
Tras disfrutar de las sobrecogedoras vistas del valle, con sus fotos y desastrosos selfies de rigor, tocó el regreso consiguiendo llegar justo a la hora de salida de las clases y evitando por pocos minutos una tormenta... ni a propósito.
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| Gavilán (Accipiter nisus) |
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| Azor (Accipiter gentilis) |
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| Mirlo capiblanco (Turdus torquatus) |
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| Quebrantahuesos (Gyapetus barbatus) |
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| Culebrera (Circaetus gallicus) |
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| Halcón peregrino (Falco peregrinus) |
Con esto finalizo esta recopilación de lo que podríamos considerar una versión segureña de las andanzas de Geral Durrell en su infancia por Corfú. ¿Algún día me recordarán mis alumnos como Durrell siempre recordó a su mentor el doctor Theodore Stephanides?
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| Tiná para el ganado |
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