El 7 de enero fue nuestra última jornada navideña por tierras gaditanas y, en la línea de haber estado haciendo cosas diferentes, decidimos ir a conocer algunos sitios nuevos.
Casi siempre que voy a Cádiz acabo yendo a los mismos lugares que ya conozco por aquello de ir a tiro fijo y asegurarme buenas y variadas observaciones. En este último viaje, al pasar varios días allí con campamento base en Chiclana de la Frontera, pudimos permitirnos explorar un poco tal y como hicimos aquel día yendo a conocer distintas salinas de la zona.
Es una realidad que en Cádiz, como en casi toda España, los humedales están muy antropizados y las salinas son uno de los medios acuáticos no naturales que más atraen a las aves. Las salinas de Carboneros, hoy día abandonadas, se han convertido en un agradable recorrido marismeño del gusto de muchos paseantes del lugar. Esto último, unido a que el acceso se puede realizar únicamente a pie, nos hizo dudar sobre si conseguiríamos ver aves en paz, pero resultó algo parecido a lo que conté recientemente de la laguna de Navaseca y muchas aves parecían estar acostumbradas al trasiego de transeúntes.
Pese a que incluso la gente llevaba sus perros muy frecuentemente, como aquel simpático golden retriever que se me acercó para hacerse amigo mío, estuvimos viendo aves durante todo el recorrido. Sobre todo había una gran cantidad de limícolas, con los zarapitos y chorlitos grises destacando, y éramos sobrevolados por águilas pescadoras, charranes patinegros y pagazas piquirrojas. Estas últimas estaban acompañadas a veces por los jovenzuelos de primer invierno que emitían esos soniditos lastimeros que no parecen corresponderse con unas aves tan poderosas (los ejemplares adultos emiten roncos graznidos como de garza real).
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| Silene colorata |
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| Garceta común (Egretta garzetta) |
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| Águila pescadora (Pandion haliaetus) |
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| Melkart, el dios fenicio que vigila tus fracasos ornitológicos |
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| Correlimos común (Calidris alpina) |
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| Garceta grande (Ardea alba) |
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| Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis) |
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| Chorlito gris (Pluvialis squatarola) |
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| Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia) |
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| Zarapito trinador (Numenius phaeopus) |
Después seguimos una recomendación de Chúss yendo a otras salinas, las de Santa María (algo confuso porque parece haber innumerables sitios con ese nombre allí). Para no repetirme mucho dejo unas fotos de flamencos, que se dejaron ver muy cerca del carril, una pagaza piquirroja posada junto a sus primos los charranes y una gaviota reidora... y el momento asqueroso del día cuando creía que una gaviota patiamarilla había atrapado algún tipo de pez, pero las fotos revelaron que aquello era una rata putrefacta y sin pelo con una tonalidad repulsiva, para diversión de José Carlos ante mis exclamaciones de repugnancia.
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| Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) |
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| Flamenco (Phoenicopterus roseus) |
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| Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia) |
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| Flamencos (Phoenicopterus roseus) |
Una última salina en la que quisimos dar una vuelta fue la de Los Hermanos, nuevamente con cantidades obscenas de limícolas al igual que en las anteriores salinas y buenos números de espátulas y flamencos.
Curiosamente hablé allí de que me llamaba la atención no ver aguiluchos laguneros en el viaje y, por arte de magia, empezamos a verlos.
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| Aguja colinegra (Limosa limosa) |
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| Avocetas (Recurvirostra avosetta) |
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| Archibebe claro (Tringa nebularia) |
Aún nos quedaba un buen rato de luz y se nos ocurrió que una buena manera de acabar la tarde sería viendo la llegada de los ibis eremitas a su dormidero del campo de golf. Lo malo es que llegamos cuando aún había gente jugando y nos resultaba tedioso tener que esperar a que terminasen para poder ver algo. Tras tanto pajareo como tuvimos no nos pareció mal volver ya para descansar en vista de que al día siguiente tendríamos el largo viaje de regreso a casa.
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| Elanio (Elanus caeruleus) |
Si no se os dan mal las Matemáticas veréis que solamente he relatado tres días de viaje, pero he omitido en estas crónicas los días con los viajes de ida y vuelta porque los dedicamos a parar en el sevillano paraje del Brazo del Este y eso merece su propia entrada de blog, que será la próxima.
Mientras tanto, ya iba tocando una buena gordosidad como éstas de la cena que nos dimos como último homenaje en la Venta El Florín.
Chúss, todo esto te lo debemos a ti, que aunque no estuvieras con nosotros te agradecemos de corazón que nos prestaras tu casa esquivando así los abusivos precios de los alojamientos por Navidad.