
Antes de empezar a relatar mis andanzas navideñas por distintos puntos de Andalucía me queda aún un buen lote de lo visto durante diciembre en la Sierra de Segura que, casualmente, es de lo mejorcito para mi gusto.
En la entrada anterior aparecían especies tan atractivas como el lúgano o el águila perdicera, pero aquí es donde va a aparecer el plato fuerte del mes. Empezamos con lo que pude ir viendo durante los días de tiempo más desapacible, que llegaba por momentos a invitar a quedarme en casa calentito.

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| Mirlo acuático (Cinclus cinclus) |
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| Cabra montés (Capra pyrenaica) |
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| Piquituerto (Loxia curvirostra) |
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| Gamos (Dama dama) |
Una de las experiencias que transmiten más salvaje libertad en estas sierras es, en mi opinión, ver el vuelo de los quebrantahuesos cuando aparecen a través de cañones y desfiladeros nada recomendables para quienes padezcan vértigo. Ver llegar esa silueta de larga cola y alas ligeramente caídas, con un vuelo notablemente más ligero y hábil que el los macizos buitres, me resulta siempre el momento más emocionante del día cuando se da el caso.
Esta sensación se enriquece cuando la observación de este tipo de aves en estas duras barranqueras incluye también buitres leonados, halcones peregrinos o águilas reales, que por algo tenemos por aquí una estupenda comunidad de aves rapaces.

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Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)
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| Buitre leonado (Gyps fulvus) |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Águila real (Aquila chrysaetos) |
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| Halcón peregrino (Falco peregrinus) |
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| Águilas reales (Aquila chrysaetos) en cortejo |
Aún no ha terminado la cosa, ojo, porque precisamente el último día del trimestre escolar tuve uno de los momentazos del año cuando volvía a casa para pasar las vacaciones de Navidad.
Se me ocurrió salir del colegio de Marchena por un carril que lleva por la rocosa desolación de los altos calares de la zona sin saber la sorpresa que me aguardaba en una charca.
Allí salieron espantados varios zorzales charlos y piquituertos, por lo que paré a echar un ojo a ver qué más había alrededor. Fue entonces cuando escuché los reclamos de los zorzales alirrojos y mirlos capiblancos, estos últimos con sus graciosos soniditos como de muñequito de goma estrujado, por lo que aposté por esperar escondido por si se confiaban y acababan por acercarse a beber de nuevo.
Las esperas son siempre rematadamente aburridas, para qué nos vamos a engañar, aunque en este caso mereció la pena totalmente porque entre los esperados capiblancos y alirrojos aparecieron también algunos zorzales reales dándome un anticipado regalo navideño.
Con paciencia los vi desfilar a todos para echar sus ansiados tragos, hasta que la llegada de un rebaño de ovejas con las mismas sedientas intenciones me indicó que podía dar por terminada la fiesta.
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| Zorzal real (Turdus pilaris) |
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| Cuatro especies de túrdidos en la misma foto |
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| Mirlos capiblancos (Turdus torquatus) |
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| Zorzal alirrojo (Turdus iliacus) |
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| Zorzal real (Turdus pilaris) |
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| Mirlo capiblanco (Turdus torquatus) |
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| Árbol de navidad con túrdidos |
Tras esto llegaron las salidas pajareras por otros lugares en Navidad, que trajeron algunas novedades interesantes y también el sencillo pero satisfactorio disfrute de ir por otros sitios.
Magníficas fotos, las del quebrantahuesos y los zorzales preciosas. Enhorabuena.
ResponderEliminarsaludos desde Málaga.
José
Muchas gracias. Tanto los quebrantahuesos como los zorzales me encantan, lástima que estos últimos sean tan ariscos.
EliminarSaludos.