sábado, 28 de noviembre de 2020

El Yelmo y Calar de las Palomas

 



Poco antes de terminar el mes de octubre estuve en ese reino de rocas y viento que son las cumbres calizas de la Sierra de Segura en busca de ciertas especies de aves y de paisajes nuevos.

No es para nada un paisaje nuevo el de la cumbre del Yelmo (1809 metros), que llevo visitando desde el ya lejano 2014, pero es un lugar magnífico para ver grandes bandadas de acentores alpinos y la tarde del 29 de octubre quise obtener mejores avistamientos de la especie que los que tuve dos días antes.
Es, como decía, un lugar ya bien conocido por mí, que me trajo aquella tarde maravillosos recuerdos de años anteriores al ver al mismo tiempo los pueblos de Torres de Albanchez y Cortijos Nuevos y las montañas de Siles, siendo esos tres pueblos (para quien no lo sepa) donde he vivido y trabajado antes de esta nueva etapa en Santiago de la Espada.


El Yelmo

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)

Peña del Cambrón

Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Montañas de Siles con cumbres albaceteñas de fondo

Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Torres de Albanchez

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)

Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax)


Lamentablemente, los acentores alpinos se portaron fatal, pese a ver bastantes ejemplares en sus pendientes y pedrizas. 
En una salida posterior me los encontré de la manera deseada, cerca y tranquilos, porque estos pequeños son bastante confiados y su única dificultad radica en que no estén en lo más inaccesible de los cortados y des con ellos a tu misma altura. Así que tengo que colgar un par de fotos del 10 de noviembre para que al menos aparezcan bien representados en la entrada bloguera.



Acentores alpinos (Prunella collaris)


El 30 de noviembre mi objetivo era nuevamente un ave invernante al ir a la Cañada de la Cruz en busca de mirlos capiblancos. Un abrevadero de ganado entre numerosos arbustos cargados de fruto y varios días sin llover suponían la ecuación adecuada para poder ver a los capiblancos y otros pájaros yendo a saciar su sed, pero curiosamente encontré aquello sin nada de movimiento de pajarillos y con un silencio sepulcral.
Pronto comprendí el motivo al aparecer un gavilán volando rapidísimo entre los majuelos, viéndolo luego posado en uno de ellos para acechar en busca de presas despistadas. Así con la inquietante presencia del depredador no podía contar ya con ver pájaros en el abrevadero.


Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Cernícalo vulgar  (Falco tinnunculus)

Gavilán (Accipiter nisus)

Verderón común (Chloris chloris)


Pero siempre hay un plan B, llevaba tiempo pensando que desde esa cañada no debería costarme trabajo subir al Calar de las Palomas (1964 metros) y me animé al tener aún la tarde por delante.
No era desde luego tan sencillo como parecía y hube de superar buenos desniveles y tramos de roca suelta, sorprendiendo por el camino a dos zorros y varios grupos de muflones que parecían no esperar ver a un humano aparecer por allí.
Llegando a su cima, con inevitables vistas a la inmensidad de La Sagra, unos acentores alpinos buscaban comida en la umbría y varios buitres leonados sobrevolaban la zona en un atardecer que me sentó de maravilla, aunque no podía dormirme en los laureles si no quería que me anocheciera al bajar.



Zorro (Vulpes vulpes)


Muflones (Ovis orientalis)


Muflones (Ovis orientalis)


Muflón (Ovis orientalis)


Sedum acre


Tras tantas dosis de roca desnuda me apeteció una buena ruta otoñal, que será el tema de la siguiente publicación.





miércoles, 25 de noviembre de 2020

Paseos otoñales

 

Molino de las ánimas


Mientras durase el indudablemente atractivo colorido otoñal tenía que aprovechar escogiendo paseos en los que poder sumergirme de lleno en esos paisajes de tonos cálidos que reconfortan el espíritu.
No necesitaba siquiera alejarme de Santiago de la Espada la tarde del 26 de octubre, sencillamente saliendo del pueblo desde su gasolinera parte un interesante sendero junto al arroyo Zumeta bordeado por chopos, nogales y otras especies caducifolias.

Un paseo sin más pretensión que la de caminar tranquilamente disfrutando del entorno, antes de que el cercano invierno deje desnudas estas arboledas de ribera.



Scabiosa sp.




El 27 de octubre salí con intenciones más ornitológicas y me coloqué en unas peñas que suelen ser muy querenciosas por los quebrantahuesos para remontarse en las corrientes de aire y dio muy buen resultado. 
Una magnífica hembra adulta llegó en línea recta para ciclear un poco sobre mí y luego marcharse una vez que tomó la altura deseada. Más que suficiente para contemplar impresionado su enorme envergadura y espectacular plumaje, la foto ventral no tiene ningún recorte y hasta tuve que retirar el zoom para que el animal pudiera caber en el encuadre.
Con lo que no contaba era con unos reconocibles reclamos rebotantes que me avisaban de la presencia de mis primeros acentores alpinos de la invernada, estando ahora mismo bien asentado un grupo de poco más de una decena en esos roquedos.


Verdecillo (Serinus serinus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Escribano montesino (Emberiza cia)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Acentor alpino (Prunella collaris)



El hallazgo de las pequeñas aves invernantes en un frío y ventoso valle contrastó mucho con lo visto al día siguiente. El 28 de octubre llegó muy soleado y caluroso, el hecho de ver por la mañana numerosas lagartijas de especies comunes (la verdosa y la colilarga) y hasta libélulas me hizo pensar que podría ver las endémicas lagartijas de Valverde si iba en su busca.
A mediodía fue directamente a la aldea de La Toba para intentar asegurarme las observaciones, al poco rato de llegar un ejemplar adulto y un juvenil supusieron mis registros más tardíos de la especie en otoño hasta la fecha.


Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)


Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)


Las temperaturas calurosas propiciaron que pudiera ver junto a mis alumnos varios tipos distintos de insectos en Marchena, gustándome muy especialmente ver una mariposa c-blanca en el campo de fútbol al que vamos a veces a la hora del recreo.


Santateresa (Mantis religiosa)

Almirante rojo (Vanessa atalanta)

Watsonalla uncinula

C-blanca (Polygonia c-album)


Demasiado seco y caluroso me está pareciendo este otoño, ahora mismo anuncian lluvias pero ya veremos en qué queda.






domingo, 22 de noviembre de 2020

Fin de semana otoñal

 




Esta cascada de indudable belleza con la que doy comienzo fue el motivo principal para que el sábado 24 de octubre viniera Javi Reyes a la Sierra de Segura, además de aprovechar la visita bicheando un poco.
Mientras esperaba su llegada encontré un numeroso grupo de buitres leonados cicleando a muy baja altura junto a la gasolinera de Santiago de la Espada, algo que aproveché para mi habitual búsqueda de "infiltrados", que en aquel caso dio como resultado ver un milano real entre los mucho más grandes buitres. Recomiendo encarecidamente esta práctica, que ayuda a detectar buitres negros, águilas reales  e incluso al quebrantahuesos.



Buitre leonado (Gyps fulvus)

Ejemplar marcado

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Milano real (Milvus migrans)


Tras ese rato de buitrerío nos fuimos directamente al río Zumeta, no sin antes disfrutar del paisaje otoñal en el cañón que labra a su paso junto al pueblo.
La bajada hasta su cauce para ver la mencionada cascada no es fácil precisamente, cosa que le omití a Javi para que no se echara atrás, puesto que esto fácilmente desanimaría a mucha gente pese a lo bonito del premio.
Así, entre fuertes pendientes resbaladizas y arañazos con las zarzas, llegamos junto al salto del agua que lucía de maravilla con las galas otoñales y la banda sonora de mirlos capiblancos y lúganos (los primeros que detecto en esta nueva invernada) bajo el vuelo del águila real.
Y es que, como digo a menudo, sin penurias no hay aventuras.





Como había quedado por la tarde con Fernando del Valle, que vino junto a su mujer Eugenia a pasar unos días por la Sierra de Segura, nos fuimos a una zona próxima al punto de quedada en la que pudimos ver más águilas reales, un quebrantahuesos adulto, collalbas grises y varios mirlos capiblancos.


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus) bebiendo

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)


Una vez todos reunidos, nos dispusimos a pasar las últimas y frías horas de la tarde esperando que algún quebrantahuesos diera esas pasaditas cercanas que ya estáis acostumbrados a ver por el blog. Pero la naturaleza es impredecible y no tuvimos esos impresionantes avistamientos, porque pese a ver dos ejemplares distintos los tuvimos siempre muy lejos.
Si la naturaleza no fuera así, creo que en realidad sería hasta aburrida, a mí por lo menos me gusta tener siempre ese factor sorpresa flotando en el aire.


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Gavilán (Accipiter nisus)

Chova piquirroja hostigando al gavilán



El domingo 25 de octubre, ya en solitario, me decidí a desquitarme de tan pésimas observaciones de gonorrea visual y salí a dar una tranquila vuelta por zonas propicias para avistar grandes rapaces. 
Pasando por Arroyo Venancia me llamó inmediatamente la atención ver una gran cantidad de buitres leonados, sobre todo posados pero también volando bajo sobre la zona de cuando en cuando. Le eché paciencia tal y como conté al comenzar la entrada, y el azar me premió con la llegada de un joven quebrantahuesos que se vio atraído por todo ese ajetreo.



Buitre leonado (Gyps fulvus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Buitres leonados (Gyps fulvus)


Buitres leonados (Gyps fulvus)


Buitres leonados (Gyps fulvus)


Más tarde, muy bien colocado a conciencia entre peñones calizos y punzantes cambrones en unos barrancos que me encanta frecuentar, no solamente disfruté de una de esas cercanas pasadas de un quebrantahuesos adulto (la clave es conocer dónde suelen servirse de las deseadas corrientes de aire) porque también me llevé la muy agradable sorpresa de un águila real juvenil subiendo para ciclear cerca de mi posición.


Águila real (Aquila chrysaetos)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Águila real (Aquila chrysaetos)



No solamente este toque ornitológico del domingo dio calidad al fin de semana, otro toque que siempre alegra es el de las "gordosidades", en este caso de las que disfruté en Pontones junto a Fernando y Eugenia la noche del sábado antes de despedirnos.