Poco antes de terminar el mes de octubre estuve en ese reino de rocas y viento que son las cumbres calizas de la Sierra de Segura en busca de ciertas especies de aves y de paisajes nuevos.
No es para nada un paisaje nuevo el de la cumbre del Yelmo (1809 metros), que llevo visitando desde el ya lejano 2014, pero es un lugar magnífico para ver grandes bandadas de acentores alpinos y la tarde del 29 de octubre quise obtener mejores avistamientos de la especie que los que tuve dos días antes.
Es, como decía, un lugar ya bien conocido por mí, que me trajo aquella tarde maravillosos recuerdos de años anteriores al ver al mismo tiempo los pueblos de Torres de Albanchez y Cortijos Nuevos y las montañas de Siles, siendo esos tres pueblos (para quien no lo sepa) donde he vivido y trabajado antes de esta nueva etapa en Santiago de la Espada.
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El Yelmo
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Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)
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Peña del Cambrón
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Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
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Montañas de Siles con cumbres albaceteñas de fondo
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| Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) |
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Torres de Albanchez
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| Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) |
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| Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) |
Lamentablemente, los acentores alpinos se portaron fatal, pese a ver bastantes ejemplares en sus pendientes y pedrizas.
En una salida posterior me los encontré de la manera deseada, cerca y tranquilos, porque estos pequeños son bastante confiados y su única dificultad radica en que no estén en lo más inaccesible de los cortados y des con ellos a tu misma altura. Así que tengo que colgar un par de fotos del 10 de noviembre para que al menos aparezcan bien representados en la entrada bloguera.
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Acentores alpinos (Prunella collaris)
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El 30 de noviembre mi objetivo era nuevamente un ave invernante al ir a la Cañada de la Cruz en busca de mirlos capiblancos. Un abrevadero de ganado entre numerosos arbustos cargados de fruto y varios días sin llover suponían la ecuación adecuada para poder ver a los capiblancos y otros pájaros yendo a saciar su sed, pero curiosamente encontré aquello sin nada de movimiento de pajarillos y con un silencio sepulcral.
Pronto comprendí el motivo al aparecer un gavilán volando rapidísimo entre los majuelos, viéndolo luego posado en uno de ellos para acechar en busca de presas despistadas. Así con la inquietante presencia del depredador no podía contar ya con ver pájaros en el abrevadero.
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Collalba gris (Oenanthe oenanthe)
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Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
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Gavilán (Accipiter nisus)
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Verderón común (Chloris chloris)
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Pero siempre hay un plan B, llevaba tiempo pensando que desde esa cañada no debería costarme trabajo subir al Calar de las Palomas (1964 metros) y me animé al tener aún la tarde por delante.
No era desde luego tan sencillo como parecía y hube de superar buenos desniveles y tramos de roca suelta, sorprendiendo por el camino a dos zorros y varios grupos de muflones que parecían no esperar ver a un humano aparecer por allí.
Llegando a su cima, con inevitables vistas a la inmensidad de La Sagra, unos acentores alpinos buscaban comida en la umbría y varios buitres leonados sobrevolaban la zona en un atardecer que me sentó de maravilla, aunque no podía dormirme en los laureles si no quería que me anocheciera al bajar.
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Zorro (Vulpes vulpes)
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Muflones (Ovis orientalis)
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| Muflones (Ovis orientalis) |
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| Muflón (Ovis orientalis) |
 Sedum acre |
Tras tantas dosis de roca desnuda me apeteció una buena ruta otoñal, que será el tema de la siguiente publicación.
El gavilán bien parapetado, dispuesto, con su desafiante mirada de mal genio.
ResponderEliminarSaludos.
Muy bien pendiente de los túrdidos y fringílidos que rondan esos matorrales.
Eliminar¡Saludos!