Hoy hace justo tres semanas (el día 6) que fui a Los Palacios y Villafranca para volver a echar una de esas tardes puramente pajareras por el paraje del Brazo del Este, y lo pillé justamente mientras cosechaban el arroz.
Esto se traduce en tránsito casi constante de coches y maquinaria agrícola, con los ruidos y molestias que conlleva no estar tranquilamente a solas, pero también tiene algunas ventajas como cuando las máquinas son seguidas por las aves que aprovechan este momento para ponerse las botas. Es el caso de especies tan llamativas como las espátulas (
Platalea leucorodia), las abundantísimas cigüeñas blancas (
Ciconia ciconia) que ahora están por todos lados, las oportunistas garzas reales (
Ardea cinerea) y las preciosas cigüeñas negras (
Ciconia nigra).
Otros más pequeños no pierden tampoco oportunidad, aunque no depredando invertebrados como en el caso de las zancudas, sino aprovechando el grano caído. Así vemos algunos tejedores amarillos (
Euplectes afer) junto a esas agrupaciones tan enormes de gorriones morunos (
Passer hispaniolensis) que hace dos años se merecieron una publicación propia (
ver aquí).
En cuanto a las especies que frecuentan este humedal, había que buscar en los pocos rincones donde había algo de sosiego para ver entre los azulones (
Anas platyrhynchos) algunas cercetas comunes (
Anas crecca), los movimientos prudentes de los calamones (
Porphyrio porphyrio), el descanso del águila pescadora (
Pandion halieatus), las patrullas del aguilucho lagunero (
Circus aeruginosus) o las garcillas cangrejeras (
Ardeola ralloides) al atardecer antes de mi marcha.
He estado de nuevo por allí recientemente y los agricultores estaban por entonces quemando rastrojos, un momento realmente incómodo cuando se generalice con sus intensas humaredas, por lo que de momento hago un paréntesis hasta que vuelva en una semana más o menos. Pero de todos modos sigo publicando con atraso cronológico y tardaréis en verlo...