martes, 3 de octubre de 2017

Entre Prado del Rey y los roquedos




Hace un par de semanas sólo tuve dos de esas salidas que hago por las tardes entre semana, pero se saldaron bastante bien y ha salido curioso el contraste entre lo que se ve en las afueras del pueblo y otros sitios más apartados en plena sierra.

La tarde del 19 de septiembre probé a curiosear un poco por las afueras de Prado del Rey para ver qué se cuece en mi nuevo hogar temporal, yendo por una zona de monte mediterráneo cercana al viejo camino que une esta población con El Bosque. Allí encontré, para no variar, algún escorpión (Buthus occitanus) y un par de arañas lobo (Hogna radiata) con sus crías a cuestas como es habitual en estas fechas, y me llevé una agradable sorpresa al dar con un punto donde era bastante alta la densidad de arañas negras de los alcornocales (Macrothele calpeiana), estando incluso una de ellas refugiada junto a una de las arañas lobo.










Ese lugar no sólo fue bueno para los arácnidos, mirando de cuando en cuando al cielo vi el vuelo de dos gavilanes (Accipiter nisus), numerosos buitres leonados (Gyps fulvus), un grupo migratorio de vencejos reales (Apus melba), dos águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) y una pareja de ratoneros (Buteo buteo) expulsando a un tercer ejemplar. La guinda final llegó estando ya en casa, cuando desde la terraza vi un joven halcón peregrino (Falco peregrinus) cicleando sobre las casas del pueblo.











Al día siguiente elegí irme ya más lejos a una zona de cortados para seguir disfrutando de la naturaleza grazalemeña. Se repitieron especies con los buitres leonados, el gavilán y los vencejos reales, pero también vi otras muy propias de estos medios rocosos como los son las cabras monteses (Capra pyrenaica), las collalbas negras (Oenanthe leucura) y los aviones roqueros (Ptynoprogne rupestris).


Benamahoma con El Torreón atrás













Ya que mencionaba más arriba mi terraza, pues qué mejor despedida que los atardeceres que veo desde allí. Tengo por costumbre acabar el día allí sentado tranquilamente, seguro que no os costará nada comprenderme.






2 comentarios:

  1. A ver cuando llega el día que puedo bajar a fotografiar a esas arañas, son flipantes. Buen reportaje Carlos, un abrazo cantábrico.

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    1. Me encantaría que las veas, en directo son impresionantes y nunca me canso de verlas.
      ¡Un abrazo desde las Béticas!

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