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domingo, 29 de diciembre de 2024

Humedales murcianos y el recuerdo del quebrantahuesos

 




A veces veo salinas llenas de aves que te dejan con la miel en los labios al pasar con el coche sin que haya donde parar ni poder acceder a pie, algo muy frustrante cuando únicamente ves lo que hay mientras conduces.
No es así en las salinas de San Pedro del Pinatar, en Murcia, que permiten poder pasear tranquilamente y ajeno a la carretera. Quise enseñárselo a Mari Carmen un sábado que tuvimos que ir por la zona por otras cuestiones, pero primero nos paramos con una mantis Iris oratoria bien llena de huevos que ella vio desde el coche.



Iris oratoria


Ya en las salinas, hay sendero a ambos lados de la carretera que las atraviesa, de manera que se puede avistar su avifauna con toda tranquilidad y comodidad. Lo único negativo fue que era puente y aquello estaba atestado de domingueros despiadados, viendo incluso a un tipo que acarreaba un tronco (no sabemos con qué misterioso propósito).



Gaviota de Audouin (Ichthyaetus audouinii)

Gaviota picofina (Croicocephalus genei), juvenil

Garza real (Ardea cinerea)

Gaviota picofina (Croicocephalus genei), adulta

Una gaviota juvenil, entretenimiento típico de algunos pajareros

Gaviota picofina (Croicocephalus genei)


Las limícolas más atrevidas y algunos flamencos también se dejaron observar de cerca, algo que podría haber sido más abundante si unos maleducados no hubieran dejado que su perro se abalanzara al agua.
No dejaba de ser curioso andar por allí en manga corta cuando veníamos de un sitio en el que hasta tenemos que encender la chimenea a diario.



Avoceta (Recurvirostra avosetta)

Combatientes (Calidris pugnax)

Flamenco (Phoenicopterus roseus)


Combatiente (Calidris pugnax)

Flamenco (Phoenicopterus roseus)

Combatiente (Calidris pugnax)


Tuvimos que hacer un poco de tiempo hasta poder cumplir con nuestro propósito no pajarero, así que nos acercamos a los cortados en los que antaño llegó a criar el quebrantahuesos, dejando como triste recuerdo los materiales de su nido que llegaban a incluir el esparto del calzado de los paisanos de aquellos tiempos.
Corría el año 1857 cuando Reinaldo Brehm tuvo noticia de su existencia y se convirtió en el primer nido de la especie en ser descrito científicamente, algo emocionante cuando se redescubrió en años recientes su ubicación en la Cresta del Gallo. Menos emocionante fue el destino de sus pobres ocupantes, pues su pollo fue expoliado por un pastor y posteriormente adquirido por Brehm, mientras que la madre fue tiroteada para ser igualmente convertida en material de colección y el macho huyó abandonando su territorio y, con él, la especie dejó la región para siempre. Considero importante aprender de los errores del pasado para mejorar el presente, ahora que quedan lejos los tiempos en los que la ornitología se nutría a base de expolios, disparos y especímenes disecados.

Hoy día solamente quedan chovas piquirrojas y aviones roqueros volando sobre sus peñones calizos, haciendo que la imaginación también vuele para imaginar allí la silueta del quebrantahuesos observando lo que hoy día es terreno ocupado por la capital murciana.









La visita fue más completa con estas grandes muestras de sabiduría que, generosamente, nos brindan autores anónimos.





martes, 17 de diciembre de 2024

Humedales suralicantinos

 




La penúltima semana de octubre pensamos en ir de humedales y escogimos el Clot de Galvany por su accesibilidad y facilidad para ver aves acuáticas. Vimos nada más llegar algunas cosillas en su entorno de monte mediterráneo que tuvo que ser glorioso cuando, en sus días pasados, no estaba masivamente urbanizado.



Gorgojo sin identificar nada más bajar del coche

Rosa de la virgen (Fagonia cretica)

Oruga sin identificar

Lycium intricatum


El urbanismo desenfrenado no es desde luego el único problema de origen humano. También lo es la presencia de especies exóticas derivada del mascotismo, de manera que vimos más tortugas de Florida que galápagos autóctonos.


Galápago leproso (Mauremys leprosa)

Galápago de Florida (Trachemys scripta)


El paraje natural está al mismo lado de la parafernalia urbanística que siempre se monta en torno al turismo de sol y playa, pero tiene la ventaja de ser un reducto bastante tranquilo (excepto cuando te topas con paseantes gritones) en el que sus cómodos observatorios nos permitieron disfrutar de cercanas observaciones de las anátidas que ahora incrementan sus números con la invernada.
Es un buen momento del año para ver este repertorio de patos, tanto por la abundancia de ejemplares invernantes como por el plumaje que ahora tienen sus machos tras haber dejado atrás el discreto color marrón de eclipse (similar al de las hembras). El ánade friso no destaca por su colorido, pero igualmente es de justicia decir que verlo de cerca deja apreciar lo bonito que es, al igual que las pardas hembras de las otras especies.




Porrón común (Aythya ferina), macho

Porrón común (Aythya ferina), hembra

Cuchara (Spatula clypeata), macho

Cuchara (Spatula clypeata), hembra

Cerceta común (Anas crecca), macho

Cerceta común (Anas crecca), hembra

Pato colorado (Netta rufina), macho

Cuchara con una gallineta

Ánade friso (Mareca strepera), macho

Zambullidas en busca de comida


No todo fueron patos, claro, también estaba presente la amenazada focha moruna portando uno de esos horribles collares que les ponen al reintroducirlas en humedales andaluces y levantinos. No dudo de la utilidad de este marcaje, pero tampoco de lo espantoso que resulta ver un ave llevando ese trasto.
Otro habitante destacado, que veo que hace las delicias de los fotógrafos locales, fue el martín pescador al parar a descansar entre lances de pesca y peleas territoriales.



Gallineta (Gallinula chloropus)

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Focha (Fulica cristata)


Martín pescador (Alcedo atthis)

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis)

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo)


La idea era volver a casa al mediodía, pero nos acabamos animando a continuar la estupenda jornada por las cercanas salinas de Santa Pola. La verdad es que estaban poco animadas y nos esperamos ver más cantidad de aves, pero algo pudimos ir encontrando y hasta tuvimos la graciosa sorpresa de un erizo cruzando la carretera al salir del paraje al anochecer (fue convenientemente retirado para evitarle atropellos por parte del conductor cafre medio).



Archibebe claro (Tringa nebularia)

Chorlitos dorados (Pluvialis apricaria)

Tarro blanco (Tadorna tadorna) entre flamencos

Isla de Tabarca

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)

Periploca angustifolia

Todos comiendo


Erizo (Erinaceus europaeus)


Para acabar en condiciones, lo hago con una de las mejores señales que uno se puede encontrar en el campo. No es para menos porque la contaminación por la munición de plomo, dejando de lado nuestra opinión sobre la caza, es uno de los mayores problemas medioambientales de nuestros humedales.