Le tenía unas ganas enormes a esto, las salidas senderistas en las que se pueda disfrutar también de la fauna silvestre me encantan. El 13 de febrero no sabía muy bien lo que haría, al levantarme por la mañana veía que el día venía inestable y no se me acababa de ocurrir un buen plan para salir a bichear.
Entonces recordé una de esas rutas que siempre tengo pendientes: subir a La Guillimona desde el puerto del Pinar.
Lamentablemente no hice fotos durante la primera parte de la ruta, que fue sumamente agradable entre praditos y rodales de pinos en los que se oían totovías, piquituertos, páridos, lúganos, zorzales alirrojos, trepadores azules, etc.
En la distancia iba viendo el complejo de casas rurales Pinar de Araceli, tristemente abandonado, y el pueblo de Santiago de la Espada (donde vivo).
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| Recepción y cabañas del Pinar de Araceli |
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| Santiago de la Espada |
No iba viendo gran cosa al ir alcanzado la cumbre. Parecía que iba a ser una ruta un poco sosa ornitológicamente hablando hasta que oí unos reclamos poco habituales en la zona y percibí que una de las aves que revoloteaban por la cima era llamativamente amarilla.
Una gran bandada de alrededor de 30 escribanos cerillos se movía por los matorrales espinosos y automáticamente ya mereció mucho la pena haber escogido esta excursión. Tenía constancia de la invernada de estas aves por estas sierras pero, curiosamente, hasta este invierno no me los había encontrado.
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| Escribanos cerillos (Emberiza citrinella) |
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| Almorchón |
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| Escribano cerillo (Emberiza citrinella) |
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| Escribano cerillo (Emberiza citrinella), precioso macho adulto |
Iba nublándose cada vez más y deslucía un poco el ambiente espléndido que tuve durante la mañana. Para que no decayera la cosa llegó de pronto un quebrantahuesos adulto acompañado por otro más joven de los que liberaron el año pasado.
El adulto, más bien adulta, era Sonia, una hembra que no esperaba encontrar por estos terrenos granadinos que tenemos en la frontera de la jiennense Sierra de Segura.
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| Vértice geodésico con La Sagra al fondo |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| El quebrantahuesos también quiere una cabaña |
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| Águila real (Aquila chrysaetos) |
Desde allí se veía muy bien la zona por la que anduve otro fin de semana de enero, concretamente estuve aquella vez fisgando esa cresta de la primera foto junto al castellón de la otra imagen.
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| Cerro Montilla |
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| Castellón de los Miravetes |
Estuve a punto de querer bajar cuando en un momento dado se nubló del todo, pero no había acabado la excursión porque me quedé a comer en la cima mientras aún oía a los escribanos cerillos pululando por ahí y acabó saliendo otra vez el sol intermitentemente.
Cuando llegó el momento de ir bajando para volver vi un joven quebrantahuesos a lo lejos que poco a poco se fue acercando hasta ponerse a hacer círculos sobre mí durante un rato. Era Lopezosa, hijo de la pareja formada por Tono y Blimunda y, por lo tanto, un ejemplar nacido en libertad. Durante unos momentos interactuó un poco en vuelo con Sonia, que volvió a pasar por la zona (durante el día me la llegué a cruzar tres veces).
Por si no fuera suficiente, un mirlo capiblanco salió volando de un matorral y, contrariamente a lo que suelen hacer estos malditos desconfiados, se posó totalmente al descubierto.
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| Araña sin identificar |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Mirlo capiblanco (Turdus torquatus) |
El último ratito de la tarde me asomé al ya mencionado Pinar de Araceli porque a veces se ven cosas interesantes (como cuando hace dos años había zorzales reales), pero no había gran cosa aparte de buitres leonados y algunos pajarillos como los piquituertos.
Pocas cosas hay mejores que improvisar la salida del día y que acabe saliendo así de bien.