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jueves, 4 de febrero de 2021

Por la Sierra Sur de Sevilla y las cercanías de Málaga

 




Cuando el 27 de diciembre nos marchamos de Chipiona y nos despedimos en Sevilla no terminaron para mí las correrías bicheras. A mediodía, tras almorzar improvisadamente a solas como un cachalote en ayunas, me fui a Estepa para continuar las aventuras barbudas con Javi Pérez tras más de un año sin vernos.

Ya de camino paré un poco junto a un vertedero (escenario precioso donde los haya) al ver numerosos milanos reales con un milano negro infiltrado; esta especie estival tiene cada vez más presencia invernal y algo no está indicando con ello...
Ya en Estepa me alegró enormemente volver a ver a Javi, actual padre de dos pequeños mofletudos que en el futuro serán un nuevo par de barbudos más. Dando unos buenos paseos por la sierra caliza cercana a su pueblo, ya bien florida con lirios y narcisos blancos en la prematura primavera de esas tierras, me estuvo poniendo al día con la peligrosa amenaza que se cierne sobre la Sierra del Becerrero en forma de posible parque eólico (https://www.facebook.com/PlataformaBecerrero/).

No todos los días uno termina con el búho real para rematar la jornada. La foto produce tétanos visual, pero a través del telescopio era una observación decente de la gran rapaz nocturna ululando a la fría noche junto a los reclamos de los mochuelos.



Milano negro (Milvus migrans) y milano real (Milvus milvus)

Cabras monteses (Capra pyrenaica), jóvenes machos peleando

Búho real (Bubo bubo)


Este mapa, que casualmente he encontrado en una revista de las muchas que quedan acumuladas tras tantos años en mi colegio, muestra de maravilla la cercana zona malagueña por la que nos movimos el 28 de diciembre. Además he dejado el mapa completo para dejar constancia de todo ese espectacular entorno que incluye el Torcal de Antequera o el Desfiladero de los Gaitanes (donde está el archifamoso Caminito del Rey).

Nos tocó un día plomizo que llegó a descargar lluvia no pocas veces, decantándonos por un recorrido de lagunas para al menos poder guarecernos en los observatorios. Empezamos por la mítica laguna de Fuente de Piedra, que estaba poco animada y la gaviota enana previamente observada allí ya no estaba, cosa que no quita el buen rato que echamos.




Cucharas (Spatula clypeata)

Jilguero (Carduelis carduelis)

Pelotón de cucharas al alimentarse

Tarabilla común (Saxicola rubicola)

Cuchara y cerceta común

Grullas (Grus grus)

Avefría (Vanellus vanellus)

Grullas (Grus grus)


Ir a otros humedales como La Ratosa o la laguna del Gosque era una constante huida de la lluvia. Llegamos incluso a entrar brevemente en Córdoba para echar un ojo a la laguna de Tíscar, con un maravilloso observatorio construido con madera bonita y buenas baldosas... pero tremendamente alejado del agua.
Los elanios campeando por las campiñas circundantes eran motivo de sobrada satisfacción, todavía sin saber que echando un ojo al río Genil a última hora reservaría las sorpresas de una nutria y un esmerejón aterrorizando a los estorninos.


Elanio (Elanus caeruleus)

Abubilla (Upupa epops)

Elanio (Elanus caeruleus)

Ratonero (Buteo buteo)

Genil

Candilitos

Nutria (Lutra lutra)

Esmerejón (Falco columbarius)


Un último elanio se empeñó en ser él el broche final, destacando tan blanquísimo en su posadero de un árbol seco cerca de donde los olivareros ya terminaban la jornada.


Elanio (Elanus caeruleus)


Que no lleve a engaño la primera fotografía con ese cielo tan azul y soleado, que es de hace tres años para presentar el sitio al que fuimos el día 29.
En realidad quisimos ir el día anterior, aunque debido a la lluvia intensa que nos encontramos tuvimos que cambiar de planes con las lagunas... pero no nos dispersemos, que así no empiezo por decir que el sitio era el Peñón de Algámitas, que en esta foto se ve a la izquierda tras la Sierra del Tablón con el pico del Terril (el más alto de la provincia de Sevilla). Esta foto la hice en 2018 desde la gaditana Sierra de Grazalema y siempre tuve ganas de ir al ver Algámitas y El Terril en la distancia.

En un día soleado hubiera tenido la vista opuesta, de Grazalema en la distancia, pero tendrá que ser otra vez porque nos encontramos con el anterior panorama de cielos grises y nublados.









Me encanta patear y conocer las sierras calizas de las Cordilleras Béticas, y esta sierra no fue una excepción, puedo garantizar que me encantó la ruta hasta su cima aunque arriba no se viera nada con la niebla. 
En la cumbre, envuelta en niebla como veis en las fotos en las que disfrutamos de las "vistas", reconocí los reclamos de los acentores alpinos justamente tras haber estado en la ruta comentando que seguro que allí llegaban ejemplares invernantes. Tras varios momentos oyéndolos cuando pasaban volando, llegamos a ver a varios de ellos antes de empezar la bajada entre buitres leonados volando a media altura donde escapaban de la niebla.




El pueblo de Algámitas

El Terrril



Sin dejar de tener en mente que esto bien merece una visita soleada para disfrutar aún mejor del Peñón de Algámitas, que tiene águilas perdiceras y hasta hay citas sospechosas de roquero rojo, acabamos la tarde en El Moralejo, lo que mejor pasaremos a llamar las tierras de Javi y Natalia. Entre rosetas de futuras orquídeas (que actualmente han florecido según me cuentan) nos despedimos nuevamente con el canto del búho real de parte de un ejemplar distinto al de la primera noche.

Para que veáis que no pierdo las buenas costumbres de las gordosidades os dejo un ejemplo de buena cena con su flamenquín. Próximamente seguiremos con los bicheos por Jaén ya de vuelta en casa.






lunes, 16 de noviembre de 2020

El relevo de las migradoras

 




Octubre me parece un mes de lo más interesante por todo lo que llega a suceder en ese espacio de tiempo.
Ya queda lejos el atosigante calor veraniego con salidas de campo más agradables antes del corto horario invernal, viendo además la sierra con un aspecto más atractivo con sus colores otoñales después de haber pasado los meses anteriores junto a la monotonía de la vegetación seca.

Las temperaturas aún permiten ver invertebrados, y es que precisamente es buen momento para encontrar a las hembras de las especies más grandes de mantis bien cargaditas de huevos. Otro  encuentro menos agradable es de la chinche americana del pino, otra especie invasora más como si no tuviéramos bastante.
Una tarde en la que estuve viendo una gran bandada de mirlos capiblancos, el 19 de octubre, fue un curioso contraste encontrar al anochecer una culebra lisa meridional bien activa, sin faltar por supuesto el ulular del cárabo.




Arácnido sin identificar

Espuela de caballero

Chinche americana del pino (Leptoglossus occidentalis)

Arce

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Cornicabra

Santateresa (Mantis religiosa)



Los mencionados mirlos capiblancos aparecieron ya tarde y sin posibilidad alguna de ser fotografiados, volando por encima del pinar al estilo de sus primos los zorzales. Los días siguientes ya sí me pude recrear un poco mejor en las observaciones de estos huraños túrdidos.

Hace ya mucho que no veo aves estivales como águilas calzadas, culebreras o vencejos; fueron para entonces relevadas por quienes llegaron para pasar el invierno como los mirlos capiblancos precisamente. En esta categoría también entra una rapaz que vi el 21 de octubre por sorpresa, al ver salir de un majuelo un ágil falcónido supe que ese rápido vuelo no era el de un cernícalo y pude comprobar con satisfacción que era un macho de esmerejón. Este pequeño halcón no se reproduce en Iberia y lo vemos exclusivamente durante la invernada cuando nos llegan ejemplares de países europeos más norteños.

Este último avistamiento es aún más grato cuando además disfrutas del vuelo cercano de dos quebrantahuesos adultos.


Río Segura

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Buitres leonados (Gyps fulvus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Esmerejón (Falco columbarius)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Gavilán (Accipiter nisus)





El quebrantahuesos tiene una buena fuente de alimento con las patas y otros restos óseos de la muy presente cabaña ovina de la Sierra de Segura, aunque no es el único aficionado al cordero segureño como demuestra esta foto de abajo...