Ya por fin, una semana después y tras haber podido pasar al ordenador las fotos de estos días atrás, voy a contaros cómo fue la salida guiada por la Sierra Morena cordobesa el día 21 de este mes.
Partimos bien temprano (a las 7:30) desde Córdoba hacia Obejo, donde me llamó la atención el relieve y los olivares en esas empinadas laderas, porque es una zona que nunca antes había visto. De hecho, la primera parada fue con intención de ver el entorno desde una privilegiada posición elevada en esa parte de la sierra tan apartada y desconocida.
Allí y en las siguientes paradas las aves no pusieron mucho de su parte, sin dejarse ver bien las currucas rabilargas, los zorzales alirrojos ni los acentores comunes.
Vimos currucas cabecinegras, zorzales comunes, jilgueros y avecillas así del estilo, como por ejemplo la cogujada montesina (Galerida theklae) de la foto.
Al llegar al río Guadalbarbo, también con mucho atractivo paisajístico, de primeras la cosa no se animó mucho, con tan sólo pajarillos como el bisbita común (Anthus pratensis) junto a otros como lavanderas blancas y muy lejanos martines pescadores... pero fue entonces como un adulto de águila real (Aquila chrysaetos) quiso darle vidilla al asunto, siendo la primera gran rapaz de la jornada en esta ruta pensada para disfrutar de ese tipo de aves.
A partir de ahí empezó a mejorar todo, cuando también hizo inesperado acto de presencia una joven cigüeña negra (Ciconia nigra), que prefirió quedarse a pasar el invierno en el embalse del Guadalmellato en vez de migrar a África. Por si fuera poco, cuando aún estaba la preciosa zancuda planeando, muy a lo lejos se pudo avistar un águila imperial (Aquila adalberti) con plumaje adulto.
Contentos por haber visto a esas tres joyas de nuestra fauna, nos acercamos a comer en un alto con vistas de Peñas Rubias y su tremenda ladera dedicada al olivar. Con esa buena temperatura, se podían ver algunas mariposas (todavía estaba por llegar la semana de lluvias y frío), y al bajar al embalse tuvimos una gratísima sorpresa cuando una nutria (Lutra lutra) estuvo un buen rato comiendo y saliendo a la orilla para deleite de todos los asistentes y telescopios.
Un par de martines pescadores (Alcedo atthis) no quiso que el mustélido acaparara tantísimo la atención, y pasaron volando como proyectiles azules en más de una ocasión.
| Vanessa cardui |
| Vanessa atalanta |
Otra parada importante estuvo al acercarnos a Adamuz, cuando en el paraje de Los Conventos se levantan unos imponentes picos rocosos en medio de un llano, siendo hábitat de la otra gran águila de nuestra avifauna, el águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), que pudimos ver cuando localizaron con el telescopio a la pareja plácidamente posada a la sombra.
Reinando así el buen humor entre el grupo, decidieron redondear la salida llevándonos a un meandro del Guadalquivir junto a la desembocadura del arroyo Tamujoso, donde se pueden ver calamones (Porphyrio porphyrio).
Además de escuchar reclamos de lo que creo que era un rascón, se dejaron ver los calamones, aunque ya anocheciendo y de lejos, por lo que haré un poco de trampa poniendo una foto de archivo del mes pasado en Sevilla.
Completemos esto un poco con una pequeña lista de otras especies observadas:
- Garza real.
- Cernícalo vulgar.
- Roquero solitario.
- Petirrojo.
- Curruca cabecinegra.
- Jilguero.
- Verdecillo.
- Zorzal común.
- Avión común (así es, en estas fechas).
- Buitre leonado.
- Rascón (oído).
- Pito real (oído).
- Picogordo (oído).
Y no olvidemos que esta zona es área de reintroducción del lince ibérico, que si sale adelante pese a sus consabidos problemas (atropellos, tiroteos, veneno) podría llegar a conectar nuestros dos núcleos de Andújar y Doñana.
Por último, quisiera destacar el ambiente animado y simpático entre los asistentes, habiendo yo incluso encontrado compañeros para próximos paseos pajareros por Sevilla, y el buen hacer de los organizadores. Muy buena experiencia conociendo una zona de Sierra Morena que no conocía en absoluto.