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domingo, 7 de junio de 2020

El canto del ruiseñor y la botánica segureña






Ya mismo se permite el desplazamiento entre provincias junto a una serie más de medidas, aunque durante todo el mes de mayo solamente me ha importado poder salir al campo por fin, cosa que procuré disfrutar al máximo al coincidir con el mejor momento de la primavera.

Durante aquellos primeros días de mayo me bastaba perfectamente con los paseos en torno al pueblo de Santiago de la Espada, que ya veis perfectamente en mis fotografías el increíble entorno que tiene.
Me sorprendió mucho encontrar un ejemplar de Orchis purpurea, orquídea que esperaba ver en otro punto conocido y no contaba con tenerla tan cerca de casa. Estaba ya medio seca aunque no importaba mucho por motivos que veréis más adelante.
Por entonces los ruiseñores estaban absolutamente encendidos con el celo, tanto que algunos machos asomaban durante unos segundos a cantar a la vista en lugar de hacerlo ocultos en la maleza como acostumbran. Como muestra dejo una grabación de sus recitales en el que, afinando el oído, oiréis otros cantantes como el mirlo o una lejana abubilla.





Orchis purpurea


Athroolopha pennigenaria


Autillo (Otus scops)

Ruiseñor (Luscinia megarhynchos)

Fan en primera línea del concierto

Otro ejemplar de ruiseñor (Luscinia megarhynchos)




En otras publicaciones anteriores ha salido el cerro de Los Puestos como parte de buenas excursiones de largo recorrido, pero alguna vez también mereció un paseo más breve en su entorno inmediato. Desde mi casa veía pasar algunas veces a los quebrantahuesos sobrevolar los calares donde se asienta este cerro y sabía que tarde o temprano me los iba a encontrar en una de estas salidas, pero lo que no esperaba era casi comérmelos con patatas de lo cerca que me pasaron.
Además de admirar los distintos plumajes de estas enormes aves, una de ellas con su flamante librea adulta, hubo tiempo también para dedicarlo a esperar con paciencia a que alguna curruca mirlona asomara tímidamente.




Curruca mirlona (Sylvia hortensis)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)



Decía antes que no me importaba que la orquídea que encontré estuviera muy mustia, y es porque en una población ya conocida de años anteriores me esperaban algunos ejemplares más frescos y bonitos junto a abundantes ejemplares de Cephalanthera damasonium. Ya de paso, encontré otras dos especies más con las que no contaba y fueron desde luego más que bienvenidas.


Orchis purpurea

Detalle cercano

Cephalanthera damasonium

Orchis cazorlensis

Detalle cercano

Limodorum abortivum

Otro evento del mes de mayo muy esperado por mí era la floración de las violetas endémicas de la zona. Esta especie rupícola que crece en los roquedos calizos de estas sierras es precisamente un emblema importante del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, aunque también se da en Sierra Mágina y las sierras adyacentes de Granada, Albacete y Murcia.



Viola cazorlensis


Como encontrar un ruiseñor cantando al descubierto no es muy habitual, será otro de ellos quien cierre la publicación con una cita que viene como anillo al dedo.

"En un mundo sin melancolía los ruiseñores se pondrían a eructar". Emile Cioran.







martes, 27 de septiembre de 2016

Septiembre en el valle del río Hornos





Esta fotografía inicial de escasa calidad está tomada a mucha distancia con el teleobjetivo de 500mm, pero me pareció muy adecuada para enmarcar mi nueva área de campeo por la Sierra de Segura.

Si hace dos años me movía por las sierras de Siles con sus espesos bosques y sus fabulosos calares (que no he dejado de visitar en esta nueva temporada al igual que con las cotas más bajas y antrópicas de Torres de Albanchez), actualmente mis correrías tienen ese escenario del valle del río Hornos en el que vemos Cortijos Nuevos a la derecha (donde resido ahora) y Hornos de Segura a la izquierda con la majestuosa enormidad de Las Banderillas al fondo.

Aquí no son nada raros los encuentros con mamíferos como la ardilla (Sciurus vulgaris) y la cabra montés (Capra pyrenaica), o con aves rapaces como el buitre leonado (Gyps fulvus) y la culebrera (Circaetus gallicus).
Esta culebrera (un ejemplar nacido este año) tiene la particularidad de haber sido avistada no sólo desde el pueblo, sino desde mi propio piso al asomarme una tarde por el balcón de mi salón.









Muy cerca de mi actual residencia he podido disfrutar de odonatos propios de aguas limpias en el río Hornos, me gustó tener tan cerca de casa especies como Calopteryx haemorrhoidalis y Boyeria irene.
También andan por allí la garza real o el ruiseñor bastardo, y restos de fechorías que indican la presencia del gavilán (o del azor, también es posible).



Hembra

Macho





Cuando cae la noche sobre la sierra, al asomar la luna tras el imponente castillo de Segura de la Sierra, llega la hora del autillo (Otus scops). Algunas culebras de escalera (Rhinechis scalaris) encuentran por desgracia la muerte en el asfalto, pero otros cazadores nocturnos como la mantis mediterránea (Iris oratoria) y la mantis religiosa (Mantis religiosa) tienen la suerte de topar con conductores más cuidadosos como yo.
Con respecto a las mantis, es interesante que sepáis que cada fotografía corresponde a un ejemplar distinto.












El día 13 tuvimos la primera jornada lluviosa tras el sequísimo estío, que no ha sido suficiente para calmar la sed del campo pero se ve que al menos le bastó a los anfibios para salir a dar un paseo nocturno. Además de un ejemplar de sapo común (Bufo spinosus) y otro de sapo corredor (Bufo calamita), tuve la gran satisfacción de encontrar cerca de una pedanía de Segura de la Sierra al sapo partero bético (Alytes dickhilleni), especie de la que al fin veía un ejemplar que no fuese una larva.

Tenía realmente ganas de ver a este valioso endemismo que únicamente vive en estas serranías de Jaén (también en Sierra Sur y Sierra Mágina aparte de este macizo), Granada, Málaga, Almería, Murcia y Albacete.










Las lluvias y la bajada de temperatura también ha acabado por dar el pistoletazo de salida al celo del ciervo común (Cervus elaphus), oyéndose bramar a los machos en distintos enclaves que he ido visitando. Pero de esto ya hablaremos en otra entrada, lo merece.