Mostrando entradas con la etiqueta Ninfa de los arroyos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ninfa de los arroyos. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de agosto de 2024

Serranía de Cuenca

 



Pensaba que este verano nos quedaríamos sin ir a Pirineos y que ya tendría que ser el año que viene, pero inesperadamente nos encontramos con las circunstancias adecuadas y aprovechamos la ocasión rápidamente. 
Decidimos hacer parada el fin de semana en la Serranía de Cuenca para que el largo viaje fuera más llevadero, una idea que me pareció estupenda porque Mari Carmen ya había estado más veces y pudimos ir a tiro fijo a ver muchas de las cosas que ofrecen esas sierras que yo hasta ahora desconocía.

A nuestra llegada poco pudimos hacer por las horas que eran, aunque eso no impidió hacer las clásicas fotos improvisadas de cuando te vas encontrando cosillas por el camino.



Anacamptis pyramidalis

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Posible Linaria aeruginea


Era, como dije más arriba, un lujo poder ir directamente a los sitios donde sabíamos que habría orquídeas por esas fechas de primeros de julio. Y más aún si también vas encontrando los esperables artrópodos del período estival.




Creo que Brentis daphne

Spiranthes spiralis

Zygaena sp.

Araña de laberinto (Agelena labyrinthica)

Calopteryx virgo

Dactylorhiza fuchsii

Coleópteros disfrutando del verano

Epipactis sp.

Sírfido



Estuvimos sobre todo en el río Escabas y en el más famoso nacimiento del río Cuervo, del que lamentablemente no puedo colgar su icónica imagen por la veraniega falta de caudal, aunque ello no nos privó de bonitos saltos de agua.
Hasta fui alertado de la presencia de un corzo al oír sus típicos "ladridos", otra cosa fue intentar fotografiar algo que no fuera un culo a la fuga.



Calopteryx xanthostoma

Gymnadenia conopsea


Calopteryx haemorrhoidalis

Epipactis palustris


Platycnemis latipes

Corzo (Capreolus capreolus)

Bosque de pino silvestre


Otro sitio interesante fue la cascada del Molino de la Chorrera, donde al llegar no me dio tiempo a sacar la cámara ante una rapaz sospechosa que pienso que podría haber sido perfectamente un halcón de Eleonora, algo que no es cualquier tontería porque estábamos en fechas y lugares adecuados para ver al migrador falcónido.



Volucella zonaria

Ninfa de los arroyos (Limenitis reducta)

Abeja sin identificar


Asílido con desdichada presa

Cordulegaster boltonii

Otro asílido que capturó otro desgraciado


Fresa silvestre

Limonera (Gonepteryx rhamni)

Cephalanthera rubra



Eché en falta un poco de pajareo, yo es que soy así, pero justo el día de nuestra partida hacia Aragón empezamos a ver muchos buitres por la carretera mientras salíamos del pueblo de Tragacete. 
El motivo era una cabra muerta en una explotación ganadera, aunque la presencia del perro pastor sería disuasoria a la hora de que bajaran los buitres, a los que se unieron un milano negro y una pareja de alimoches.


Buitre leonado (Gyps fulvus)

Milano negro (Milvus migrans)

Pareja de collalba gris (Oenanthe oenanthe)




Alimoche (Neophron percnopterus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)


Esta entrada será complementada con lo visto en la vecina Sierra de Albarracín, ya en tierras aragonesas.
Nos despiden los perros cuya peligrosidad era advertida en un cartel, aunque el de color negro y blanco parecía cualquier cosa menos peligroso.




domingo, 17 de septiembre de 2023

Quebrantahuesos y ermitas

 




El 30 de julio tuvimos la última salida por el Pirineo aragonés que puso punto final a un viaje al que no puedo conceder otra nota que no sea sobresaliente.
En aquella ocasión repetimos la zona de la Garganta de Escuaín para que Mari Carmen también la disfrutara, ya que el otro día que estuve por allí fue en solitario. Nada más llegar nos topamos con, además de un par de abejeros, el movimiento de buitres leonados que delataba la presencia de alimoches y quebrantahuesos en torno a los aportes de comida que nutren un hide fotográfico privado del lugar.

Con estos últimos disfrutamos de una buena representación de distintas edades con sus correspondientes plumajes y, por si fuera poco, la pareja adulta que estuvo merodeando la zona casi toda la mañana nos llegó a sobrevolar a muy poca altura y se distinguían perfectamente el estilizado macho de la robusta hembra.




Alimoche (Neophron percnopterus) entre los buitres

Abejero (Pernis apivorus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) cogiendo comida

Abejero (Pernis apivorus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), macho adulto

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), ejemplar juvenil

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), hembra adulta

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), inmaduro y adulto

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), hembra adulta


Admirábamos el vuelo de los quebrantahuesos mientras estábamos en unas praderías que son uno de los hábitats protegidos de la amenazada mariposa hormiguera de lunares, que no pude ver en la anterior ocasión y tampoco tuvimos suerte en el nuevo intento porque ya las fechas dejaban de ser adecuadas.
De todos modos el repertorio bichero estuvo muy interesante y entrenido, y más si de cuando en cuando pasa volando un quebrantahuesos como era el caso.



Mosca escorpión (Panorpa meridionalis)

Licénido

Oruga sin identificar

Megachile sp.

Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

Ninfa de los arroyos (Limenitis reducta)


Tras una bien merecida comida casera en un restaurante local nos fuimos a Tella, donde vimos el dolmen que mostré en una entrada anterior e hicimos la ruta de las ermitas, encontrando inesperadamente varias orquídeas Goodyera repens en el mismo sendero.

Desde la iglesia del pueblo parte un recorrido circular viendo las tres ermitas: de los Santos Juan y Pablo (siglo XI), de la Virgen de Fajanillas (siglo XII) y de la Virgen de la Peña (siglo XVI).






Goodyera repens








Semillas de boj






Tan intensa jornada repleta de patrimonio natural y cultural merece ser rematada en el blog mostrando también el toque gastronómico que disfrutamos en compañía de perros deseosos de ser rascados. Sin olvidar, desde luego, que fue uno de los días en los que más nos habremos podido reír.