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viernes, 18 de agosto de 2017

El camaleón, otra ilusión cumplida




Tal vez recordéis que el año pasado mencionaba a veces al camaleón (Chamaeleo chamaeleon) cuando iba a las salinas de Bonanza (Cádiz) o a alguna zona litoral de Huelva y me ponía a intentar encontrar alguno sin éxito. Me dije que esa espinita tendría que sacármela alguna vez, en la primera publicación del blog de este año lo recordé... ¡y así ha sido al fin!

Mi amigo José Carlos Sires tenía ganas de ayudarme a cumplir esta ilusión mía y me lo recordó en muchas ocasiones incluso desde antes de empezar el verano, había que esperar a que llegara un momento óptimo con el celo de estos animales para tener más garantías y nos pusimos en marcha a Chipiona (Cádiz) junto a Esperanza Poveda para lograrlo.
El pasado sábado día 12 nos esperaba allí su amiga Chus Fernández para ayudarnos y, por si no fuera ya bastante, también dos herpetólogos de Estados Unidos que estudian estos reptiles. Muy difícil lo tenía para no ver ni uno esta vez, pero curiosamente al primero me lo encontré yo de pura casualidad al ver un perfil sospechoso en una retama.
Al ser el primer ejemplar que veía en mi vida era normal que me emocionara muchísimo más que el otro que vimos un poco más tarde, tan sólo comparad la cantidad de fotos de uno y otro.

Ahora estoy pensando que debí hacer alguna foto del entorno para que se viera el hábitat, pero seguramente ya iré alguna otra vez más, y al menos sí que saqué un lirio de mar (Pancratium maritimum).










Más tarde nos esperarían más camaleones, pero teníamos otro objetivo pendiente con los vencejos moros (Apus affinis) que crían en el puerto. No es la primera vez que los veo, en 2014 vi una pareja en la Sierra Norte de Sevilla, pero en esta ocasión las observaciones fueron mucho mejores en cantidad, calidad y distancia.
Con su pariente el vencejo cafre tiene en común ser un reciente colonizador desde el continente africano, y también parasitar nidos de hirundínidos. Si el cafre usa los de golondrina dáurica como he contado más de una vez al hablar de los que veo en Despeñaperros (Jaén), el vencejo moro ocupa los de avión común, especie a la que además se parece en aspecto y forma de volar.

La verdad es que fue una gozada estar viendo volar alrededor de la colonia a varias parejas de estos pequeños vencejos que a veces entraban a sus nidos, reconocibles por tener la entrada tapizada con plumas. José Carlos y Esperanza estuvieron grabando sus reclamos mientras yo hacía lo propio con la cámara de fotos, y me han cedido este pequeño audio, con cortes porque recordad que es un puerto y había no pocas interrupciones muy ruidosas.


















Por la noche fuimos a ver un poco cómo trabajan con los camaleones. En ese momento es más fácil encontrarlos y se les pudo tomar medidas y controlar los ejemplares ya marcados con colores en las patas posteriores y una tira roja en la cola. Además de estos camaleones y los dos del comienzo de la entrada, vimos otros dos más que no fotografié, por lo que he pasado de no haber visto ninguno en mi vida a ver nueve en un mismo día.









Otras especies vistas fueron por ejemplo la araña lobo (Hogna radiata), el cangrejo conocido como mulata (Pachygrapsus marmoratus) entre otros nombres y salamanquesas (Tarentola mauretanica), además de ver un chotacabras volando al anochecer y oír reclamos de correlimos comunes y charranes patinegros.






Y como una imagen vale más que mil palabras, solamente hay que ver mi cara de felicidad con el primer camaleón. Gracias a todos por aquel día.





domingo, 14 de agosto de 2016

La interesantísima fauna del intermareal





Llega el ocaso a la playa de La Arnía, muy cerca de Santander, donde están a punto de descubrirse ante nosotros los distintos habitantes de este espacio intermareal que se adaptan de distintas formas según la zona de éste que ocupen y su consecuente tiempo de permanencia fuera del líquido elemento, siendo algunos de ellos unos auténticos artistas de la supervivencia.

Estos últimos, que llegan a pasar largas horas sin que el mar los cubra, son verdaderos especialistas en subsistir sin el agua hasta que ésta vuelve de nuevo con la marea para marcharse al poco tiempo. La lapa vulgar (Patella vulgata) y la lapa punteada (Patella rustica) son junto a la bellota de mar (Chthamalus stellatus) perfectos ejemplos con sus selladas corazas protegiendo sus delicadas fisionomías de molusco y crustáceo respectivamente.









El alga Cystoseira tamariscifolia muestra llamativos colores verdoso-azulados bajo el agua, pero fuera de ella es simplemente marrón, una curiosidad rodeada de otros organismos que parecen también algas pero son animales; hablo de las anémonas como la ortiga de mar (Anemonia sulcata) y el tomate de mar (Actinia equinia), rodeadas de numerosos erizos de mar (Paracentrotus lividus).












En las pozas y fisuras de las rocas encontramos el nereis de la especie Eulalia viridis, quisquillas (Palaemon elegans), la holoturia (Holoturia forskali), estrellas de mar de las especies Marthasterias glacialis y Asterina gibbosa, y las ofiuras de las especies Ophiomyxa pentagona y Ophiothrix fragilis.












La caracola conocida como púrpura (Stramonita haemastoma) por el tinte que se obtenía de ella antiguamente se mueve lentamente por el fondo, pero que no nos engañen, que otro supuesto caracolillo puede ser en realidad el cangrejo ermitaño con su caparazón de segunda mano a cuestas. De hecho, en muchas de las fotografías que hice aparecen cangrejos ermitaños que no vi en su momento porque pasaban totalmente desapercibidos.







Los distintos grados de adaptación a los niveles del intermareal se hacen muy patentes en los cangrejos. En las cuatro fotos de abajo se pueden ir comparando las distintas fisionomías de la muy terrestre mulata (Pachygrapsus marmoratus), la progresiva adaptación acuática del mazurcano (Eriphia spinifrons) y del cámbaro (Carcinus maenas), y por último las patas posteriores netamente natatorias de la famosa nécora (Macropipus puber).









Al mazurcano lo he querido comentar aparte, por lo atractivo que me ha parecido este pequeño monstruo artrópodo con agudas espinas defensivas en sus extremidades y su afilada pinza izquierda a modo de tijera que puede enviar a urgencias a algún incauto.








Es normal ver peces como los conocidos sargos, pero lo más característico de este ecosistema son los gobios (Gobius paganellus) y blenios (Lipophrys pholis y Parablennius sanguinolentus), que mucha gente recordará si digo que se trata de esos pececillos (aunque algunos tienen buena talla) que suelen verse en las pozas de las playas.
Lo que sí es raro es el congrio (Conger conger), que no es asiduo de estos lugares pero allí estaba este ejemplar juvenil.











Para lo último dejo lo que para mi gusto es rotundamente de lo mejor que se puede encontrar. Con suerte podemos encontrar pulpos (Octopus vulgaris), normalmente pequeños "gracias" a los desaprensivos que han ido esquilmándolos, aunque he tenido la suerte de dar con un ejemplar bien grande. Y si no fuera suficiente, también está el precioso nudibranquio de la especie Hypselodoris tricolor con su fantástico colorido.












Todo esto os habrá parecido algo totalmente diferente a lo que he venido mostrando desde que empecé el blog, ¿verdad?  Quién hubiera dicho que un día acabaría fotografiando un pulpo, estrellas de mar y un nudibranquio entre otros...

Y además fue de lo más divertido ver todo esto durante dos salidas nocturnas con Alberto Benito, quien ya había disfrutado la experiencia anteriormente y tuvo la excelente idea de que fuéramos juntos. A mí desde luego me encantó y me trajo grandísimos recuerdos de cuando leía muchísimo sobre el tema en mi infancia, sirva como ejemplo este dibujo mío de cuando era niño que voy a dejar justo antes de la luna llena sobre la playa.