domingo, 28 de noviembre de 2021

El esperado fin de semana soleado

 



Hemos estado viendo anteriormente qué tal se dieron las tardes entre semana durante la visita que tuve en Santiago de la Espada a primeros de noviembre, pero ahora viene lo que dio de sí el fin de semana de los días 6 y 7 de septiembre cuando, por fin, salió el sol y ya sí podíamos ir a comernos el campo con verdadera glotonería ornitológica.

Primero quiero hacer un breve inciso de la mañana del viernes 5 de noviembre, cuando a la hora del recreo en el colegio empezaron a llegar lúganos por los huertos de la aldea de Marchena y era irresistible parar a fotografiar algunas de estas bolitas amarillas.



Lúganos (Spinus spinus)


El sábado 6 de noviembre llegó espléndidamente luminoso tras los anteriores días de inestable tiempo. Nos lanzamos de cabeza a recorrer los Campos de Hernán Perea por sus infinitas pistas y, cuando paramos a comer, vimos hasta tres quebrantahuesos distintos en un mismo sitio al mismo tiempo que iban llegando numerosos buitres con toda la pinta de haber encontrado carroña, pues venían volando bajos de manera muy pesada y algunos mostraban la cara manchada de sangre.
Lamentablemente la carroña parecía provenir de alguna cacería, y digo lamentablemente porque tuvimos que estar oyendo disparos con frecuencia y los animales estaban obviamente asustados y con pocas ganas de dejarse ver.




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), juvenil nacido en libertad

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), juvenil de las sueltas de este año

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), adulto


Alejándonos de los tiros encontramos un rincón mucho más tranquilo junto a una fuente que atraía a numerosos pajarillos con ganas de calmar su sed. En esto se llevan la palma los piquituertos, con su seca dieta a base de piñones, aunque también se veían mitos, petirrojos o currucas rabilargas.



Piquituerto (Loxia curvirostra), juvenil

Piquituerto (Loxia curvirostra), macho adulto

Mito (Aegithalos caudatus)


Pasando por la Vega de Santiago me llamó la atención la gran cantidad de fringílidos que había comiendo en un campo, sobre todo pardillos, por lo que paré a examinarlos detenidamente con los prismáticos hasta encontrar que, tal y como sospechaba, un par de pinzones reales andaba infiltrado entre ellos.
La última parte de la tarde la pasamos en un cañón viendo un par de águilas reales intensamente acosadas por grajillas antes de irnos para casa, el horario de invierno no da para más.



Pinzón real (Fringilla montifringilla)

Águila real (Aquila chrysaetos)


El sábado 7 de septiembre lo empezamos a lo grande, con muy buenas observaciones de acentores alpinos en el Puntal de las Buitreras, sitio que de por sí ya es una visita imprescindible por sus sobrecogedoras panorámicas.
El movimiento de carroñeras también se notó allí al ver, entre los buitres leonados, dos jóvenes quebrantahuesos en busca de restos óseos que echarse al buche.



Acentor alpino (Prunella collaris)

Yo fotografiando acentores alpinos

En su rocoso entorno

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Paramos a comer cerca de Pontones, teniendo en el entorno dos pinzones reales que apenas se dejaron ver. Más tarde vimos otros dos más en el nacimiento del río Segura, con igual mala pata a la hora de no dejarse fotografiar (a diferencia de los páridos).


Camuflaje

Creo que una frigánea


Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)

Carbonero garrapinos (Periparus ater)

Cornejas negras (Corvus corone)


Una bonita sorpresa fue la observación de calidad de verderones serranos en el Mirador de Juan León. Sé de sobra que suelen andar por allí y no es realmente sorprendente, pero no contaba con verlos aquel día por lo ariscos que suelen ser.
Pero para ariscos de verdad ya están los mirlos capiblancos, con observaciones fugaces y lejanas, prestos a esconderse a la más mínima. Pese a ello uno de ellos se quedó reclamando en lo alto de pino y logré una fotografía testimonial de otro en vuelo.



Verderón serrano (Carduelis citrinella)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Muflón (Ovis orientalis)




El repertorio incluyó también zorzales alirrojos, ciervos, gavilanes, jabalíes, un halcón peregrino o ardillas entre otros. Repertorio que se completó con las muy necesarias gordosidades.







jueves, 25 de noviembre de 2021

Salamandras y lúganos

 



La primera semana de noviembre tuve visita en Santiago de la Espada al venir José Carlos Sires con Esperanza Poveda a disfrutar de la aún bendita naturaleza de la Sierra de Segura.

A su llegada el 1 de noviembre no pudimos hacer gran cosa debido al tiempo lluvioso, excepto estar acompañado en mi labor fotográfica de los estudios sobre el almendral en ecológico y salir un rato por la noche en busca de anfibios. Con todo lo que llovió no nos fallaron las salamandras viendo tres ejemplares adultos, uno juvenil y numerosas larvas en las mismas afueras del pueblo.



Avispa parásita

Larva de crisopa con su (abundante) camuflaje

Araña de especie desconocida que te pone ojitos

Salamandra (Salamandra salamandra), adulta

Salamandra (Salamandra salamandra), larva


El 2 de noviembre llegó más soleado y por la mañana pude estar viendo algunos lepidópteros en la hora del recreo junto a los críos.


C-blanca (Polygonia c-album)

Mariposa de los muros (Pararge aegeria)


Después de salir del colegio y de comer era el momento de dar una buena vuelta antes de que se volviera a nublar, cosa que inevitablemente llegó con unos nubarrones oscurísimos antes del atardecer.
Por suerte nos dio tiempo a ver un quebrantahuesos de lo más interesante, ya que es un macho que ha llegado a la edad adulta y parece seguir instalado en la zona... digo que lo parece porque ya no porta su emisor y es difícil seguirle la pista.
Otras aves interesantes fueron un gavilán, un par de águilas reales y un grupo de acentores alpinos, aparte del habitual repertorio de pajarillos de la sierra.


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Gavilán (Accipiter nisus)




La tarde del 3 de noviembre la dedicamos al otoñal cañón del sitio que aquí llaman Royofrío (deriva de Arroyo Frío), en el que disfrutamos de lo lindo con un macho de collalba negra que cantaba incluyendo imitaciones de urraca y pito real. No era el único con ganas de ponerse cantarín porque abajo en el río también se escuchaba el canto de un mirlo acuático que, por cierto, no quiso dejarse ver.




Collalba negra (Oenanthe leucura)



Collalba negra (Oenanthe leucura)




El 4 de noviembre tuvo, nuevamente, un comienzo entomológico a la hora del recreo en la aldea de Marchena.



Depredación y cópula al mismo tiempo, culmen de la evolución


Cuando volvía a casa para comer me llamó la atención la gran cantidad de lúganos que comían semillas de hinojo y otras plantas en las cunetas, dejándose ver desde el coche a un distancia muy agradecida.
No fui yo el único interesado en las bandadas de fringílidos porque sorprendí a un tipo muy sospechoso que estaba sentado en un terraplén cercano. Decía estar buscando setas, pero no llevaba cesta y se marchó de pronto, por lo que lo puse en conocimiento del SEPRONA por si acaso.





Lúganos (Spinus spinus)


Después de comer con José Carlos y Esperanza salimos a intentar colocar una grabadora en los Campos de Hernán Perea, no sin antes pararnos a ver de nuevo los lúganos (con su plumaje ahuecado por el frío que les daba un aspecto muy gordito) porque en las afueras del pueblo se movía un grupo que fácilmente llegaba a los 50 ejemplares y se paraba cerca del coche para beber en un charco y alimentarse de semillas en el suelo.
Después de esto el tiempo empeoró considerablemente y abortamos la misión de la grabadora para volver a casa.



Lúgano (Spinus spinus)

Jilguero (Carduelis carduelis)

Con un gorrión común liderándolos

Verdecillo (Serinus serinus)

Lúganos (Spinus spinus)


El 5 de noviembre fue muy desapacible y ni merece la pena colgar fotos de tan oscuro día, pese a que vimos en la distancia especies tan interesantes como el águila real, el halcón peregrino o el quebrantahuesos.
Estos primeros días del mes, pese a la inestabilidad del tiempo, dieron un repertorio que resulta de lo más jugoso al verlo de esta manera global. También hay que tener en cuenta que mis dos invitados pudieron salir por las mañanas mientras que yo estaba en el colegio, viendo por su cuenta especies como el pinzón real o el quebrantahuesos... casi nada.
Después de esto nos tocó un fin de semana muy disfrutable con tiempo totalmente despejado y un nuevo abanico de especies que veremos en la próxima entrada.