Llevaba reservando una visita por la Sevilla más artística para cuando mi hermano menor viniera a verme, cosa que finalmente ocurrió hace dos fines de semana.
El viernes lo dedicamos a comprar cosas y chafardear por el centro de la ciudad, pero el sábado día 1 nos fuimos directos al museo arqueológico, situado en el parque de María Luisa. La entrada no podía ser más bonita en plena Plaza de España, pese al feo día gris y nublado que llegó a descargar un poco de lluvia.
Quien haya ido sabe que los bancos tienen azulejos con imágenes de todas las provincias españolas, y yo he escogido mi Jaén natal junto a Burgos y Badajoz como homenaje a mis amigos pajareros. Quisiera señalar que no he olvidado otras provincias donde vivís muchos de vosotros, lo que ocurre es que sólo hice fotos a las imágenes épicas y medievales y en mi casa ya fue cuando se me ocurrió poner a Burgos y Badajoz como guiño.
El parque en sí mismo ya es un paseo agradable, con rincones de indudable atractivo y detalles como el del monumento a Bécquer, además de la visión de un magnífico halcón peregrino (este lunes pasado fui en su busca, pero eso es ya otra historia).
El museo arqueológico tiene como principal baza la extensa colección de material romano, que por algo esto fue la antigua Hispalis; para no extenderme demasido dejo una escultura de Diana, un mosaico y los adornos de un carro.
La zona dedicada a los íberos no se queda atrás, con imágenes de la diosa fenicia Astarté y el legendario tesoro del Carambolo, con su controvertido significado. Fue atribuido a la misteriosa Tartessos como parte de los ornamentos de un rey (señalando al famoso Argantonio), aunque hoy día se dice que pudo tener una función ritual como adornos de los animales que se incluían en ceremonias religiosas.
Sea como fuere, este tesoro junto a otros similares son una muestra del pasado reluciente que tenía esta tierra a escasos kilómetros de la que es su actual capital.
Como jiennense de Sierra Morena no puedo evitar dedicar espacio a los exvotos íberos, ofrendas que nuestros antepasados dejaban en lugares como la Cueva de los muñecos, en pleno Despeñaperros (así que de esto hablaré tal vez en alguna entrada serrana).
El otro detalle de mi tierra que quiero destacar es el tesoro visigodo de Torredonjimeno, del que no tenía conocimiento hasta entonces.
Llegando el mediodía dimos una vuelta por sitios monumentales que no veía desde hacía unos cuatro años, (bueno, al menos la mayoría de ellos).
Abajo tenéis la estatua del Cid, la Universidad de Sevilla en el edificio de la Real Fábrica de Tabacos, la Torre del Oro, el puente de Triana, la catedral con La Giralda y el ayuntamiento.
Estando mi hermano estudiando Historia del Arte, era natural ir al museo de Bellas Artes después de comer (en un italiano muy recomendable, con una de las mejores lasañas que he probado nunca).
Me llamó mucho la atención una escultura del italiano Pietro Torrigiano. Se dice que mantuvo una gran enemistad con Miguel Ángel, al que llegó a romperle la nariz.
Historias aparte, destacan las obras de los sevillanos Murillo y Zurbarán, como era de esperar. Al final dejo el retrato de Gustavo Adolfo Bécquer, por ser obra de su hermano Valeriano, quien da nombre al colegio donde actualmente trabajo, el CEIP Valeriano Bécquer.
La mañana siguiente llegó despejada tal y como se pronosticaba, por lo que justo ese día 2 de febrero (día mundial de los humedales) merecía celebrarlo con una visita por Doñana conmigo como guía. Pienso que conocer la naturaleza sevillana es tan importante como su patrimonio artístico e histórico, aumentando así la gran riqueza que atesora la provincia hispalense.
Al comenzar la ruta dieron muchísimo juego los martinetes (Nycticorax nyctycorax) en los tarajes, unos incordiándose entre ellos y otros llegando volando a reunirse con sus congéneres.
Pasar al lado de la Dehesa de Abajo era la manera más sencilla de que mi hermano contemplara el paisaje rosado que forman los flamencos (Phoenicopterus roseus).
Los patos cuchara (Anas clypeata) eran los más abundantes entre las anátidas, aunque también vi bastantes patos colorados (Netta rufina) y en esta foto se pueden ver un macho de ánade rabudo (Anas acuta) y una hembra de porrón común (Aythya ferina), ¿podéis encontrarlos?
Las zancudas invernantes eran un bonito objetivo para mostrar, como las garcetas grandes (Egretta alba), las siempre especiales grullas (Grus grus) y las cigüeñas negras (Ciconia nigra).
Una de las garcetas opinó claramente sobre mis fotos, mientras que la otra (anillada como veis) protestó con esos ruiditos débiles que nada tienen que ver con el potente graznido de la garza real. Me gustó la manera en que mi hermano relacionó las grullas con las estampas que aparecen en películas y dibujos animados.
Llegamos a una zona muy buena para ver dos bonitas rapaces invernantes: el milano real (Milvus milvus) y el búho campestre (Asio flammeus). Desgraciadamente, un señor con su familia estaba adentrándose por los campos mientras perseguía a los búhos cámara en mano, haciéndoles levantar el vuelo una vez tras otra, con su familia detrás en todo momento.
Mi hermano y yo los vimos de lejos y nos fuimos, al igual que hizo una pareja de pajareros con los que me crucé y charlé más veces. Y aquí viene un momento muy curioso, porque otro día entré a leer uno de los blogs que sigo y me encontré con esta entrada, revelando que le había conocido en persona, ¡el mundo es un pañuelo!
En el tramo final topamos con dos novedades para mí dentro del parque natural. La primera fue ver gamos (Dama dama) cuando un grupito cruzó el camino, y la segunda cuando unos buitres leonados (Gyps fulvus) estaban en plena carroñada junto con cuervos (Corvus corax) y un buitre negro (Aegypius monachus) anillado, especie que nunca había visto allí aún.
Por supuesto que vimos más especies, como aguilucho lagunero, ratonero, cernícalo, garza real, águila calzada, calamón, ánsar común o espátula, pero tampoco es cuestión de hacer la crónica ornitológica de esta salida de media jornada en la que sólo quería enseñar un poco lo que suponen las marismas y arrozales de Doñana.
Espero que esto os anime sinceramente a conocer la riqueza cultural y natural de esta tierra, y de Andalucía en general por extensión. Me gustará tener visitas, ¡¡y ya sabéis quiénes daros por aludidos!!