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lunes, 26 de agosto de 2024

Jornada de alta montaña por la pista de Las Blancas

 




Cuando era inminente nuestro fin al viaje pirenaico de este año, muy a nuestro pesar, el último fin de semana nos regaló la que seguramente fuera una de las mejores salidas, si no la mejor directamente.

Nos gustó tanto el recorrido que hicimos el año pasado desde Borau al refugio López Huici, tomando la pista de Las Blancas, que lo hemos querido repetir este verano también. Nos dijeron que en vez de repetir salidas del año pasado deberíamos probar otras nuevas, pero ésta nos enamoró y teníamos que ir de nuevo, decisión que celebramos mucho porque salió incluso mejor que la anterior.

El inicio del recorrido discurre entre robles y pinos, teniendo buenas opciones para fijarnos en los insectos que acuden a libar de las flores.



Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

Melanargia galathea

Chlorophus trifasciatus

Tal vez Brenthis daphne

Celastrina argiolus


Al ir ascendiendo, las masas de pino silvestre son relevadas por los bosques de pino negro y encontramos orquídeas junto a otras flores igualmente atractivas.



Anacamptis pyramidalis

Gentiana lutea

Gymnadenia conopsea

Trifolium sp.


Pero, si hablamos de orquídeas, hay que destacar especialmente cuando el paisaje queda dominado por los pastizales de montaña. La cantidad y lozanía de los ejemplares vistos nos sorprendió, ya que el año pasado estuvimos en unas fechas más tardías de julio y no esperábamos semejante repertorio.
Fue también cuando un quebrantahuesos cruzó volando sobre la pista para perderse en la distancia.



Coeloglossum viride

Orchis langei


Platanthera bifolia

Neotinea ustulata


Los roquedos y canchales, subiendo aún más, brindaron bonitas muestras de flora alpina que aún tenían que enseñar todo su potencial al llegar a mayor altitud.



Las flores de la polémica

Buitre leonado (Gyps fulvus)



Scutellaria alpina


En el refugio López Huici y sus alrededores, al pie de los Mallos de los Lecherines, alcanzamos los 2000 metros de altitud entre más flora alpina, las chovas piquigualdas resonando con eco y el vuelo de los alimoches.




Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Aster alpinus

Cuervo (Corvus corax)

Androsace villosa

Alimoche (Neophron percnopterus)

Nigritella gabasiana/austriaca


No me resistí a hacer la cabra montés, animado por el canto de un roquero rojo que no llegué a ver. 
No importó que se escapara el maldito roquero, al igual que un quebrantahuesos que me pilló distraído por la espalda a traición, porque fue espectacular todo lo encontrado durante el recorrido. 
En esos escarpados roquedos comían los acentores alpinos junto a sus pollos, los alimoches hacían esporádicas apariciones y, lo mejor de todo, me encontré con un fantástico rodal de Edelweiss (la famosa flor de las nieves) y un rebaño de rebecos casi al mismo tiempo.




Saxifraga longifolia

Pollo de acentor alpino

Acentor alpino (Prunella collaris), adulto


Rebeco (Rupicapra pyrenaica)

Antirrhinum sempervirens

Rebecos (Rupicapra pyrenaica)

Edelweiss (Leontopodium alpinum)

Rebecos (Rupicapra pyrenaica)

Edelweiss (Leontopodium alpinum)

Rebeco (Rupicapra pyrenaica)

Alimoche (Neophron percnopterus)

Rebeco (Rupicapra pyrenaica)




Se puede apreciar en muchas de las fotos que hizo un día medio nublado que favoreció que no estuviéramos bajo la intensa radiación solar y tuviéramos fotos sin sombras ni fuertes contraluces, todo un gustazo.
Durante la bajada aún tuvimos nuestro rato de disfrute viendo una culebrera posada, el águila real de la foto y hasta un macho de ciervo volante que dio varios vuelos torpes cerca de nosotros hasta perderse (para nuestro disgusto porque lo queríamos ver y fotografiar) en el robledal.



Águila real (Aquila chrysaetos)




Nos encantó esta jornada pirenaica que tuvo realmente de todo, aunque veo que otros disfrutaron más que nosotros por lo que pude leer en el libro de visitas del refugio.






jueves, 10 de septiembre de 2020

Cordillera Cantábrica: Picos de Europa

 




Los días 13 y 14 de agosto tuvieron en común aprovechar nuestro viaje por tierras leonesas para hacer un par de incursiones en las impresionantes montañas de Picos de Europa, lugar polémico donde los haya con los gañanes de turno campando a sus anchas, pero aún es lugar de grandiosos escenarios que dejan sin aliento con su inmensidad caliza y el eco haciendo resonar los reclamos de las chovas piquigualdas.

La mañana del día 13 estábamos en Fuente Dé (ya en Cantabria) para llegar antes de la avalancha de turistas de garrafón y así poder tener mejores oportunidades de disfrutar de su fauna alpina. Tuvimos que hacer cola en el teleférico pero no era desde luego la insufrible horda de cafres gritones que suele llegar más tarde, pudiendo tener al subir muy buenas observaciones de los siempre confiados acentores alpinos.
Después de todo a los acentores alpinos, bonitos sin duda y entre mis aves preferidas, ya los veo también por mi tierra, cosa que no puedo decir de los rebecos. Este año por fin he podido verlos tras el esquinazo que inexplicablemente me dieron otros años, ya en León vi algunos pero a distancias indignantes, mientras que en las alturas de Picos de Europa sí que pude gozar plenamente de observaciones de calidad.



Acentor alpino (Prunella collaris)

Rebeco (Rupicapra pyrenaica)

Campanula arvatica



Rebeco (Rupicapra pyrenaica)



Un aliciente era ver los tritones alpinos que otras veces hemos podido ver con suma facilidad en sus lagos, pero se ve que llegamos un poco tarde y ya no se encontraban en la fase acuática de su ciclo, viendo solamente larvas y un adulto rezagado que estaba demasiado adentro como para verlo bien.
En un par de ocasiones vimos a las monstruosas larvas de los ditiscos (escarabajos acuáticos) depredando las larvas de los tritones, una escena casi tan dramática como la del pardillo que cayó fulminado en uno de los lagos.




Larva de ditisco depredando una larva de tritón alpino


Las aves alpinas no quisieron darnos el gusto al fallarnos el treparriscos y el gorrión alpino, justamente las dos especies más apetecibles, ya que los bisbitas alpinos y las chovas piquigualdas estaban más que vistos en otros sitios que visitamos, además de que esas dos primeras especies son particularmente atractivas.
Al bajar nos dividimos para buscar herpetos y pícidos. No hubo ni rastro del pico mediano que quiso vacilarnos al reclamar justo cuando hacíamos cola antes de la subida, pero con los anfibios se dio algo mejor la cosa de mano de una bonita salamandra adulta de complicada identificación a nivel de subespecie. Allí coinciden las subespecies fastuosa y bejarae, teniendo justamente este ejemplar características de ambas...

Ya que estábamos allí era una gran opción continuar la jornada por otras zonas de la comarca de Liébana donde insistir con los pícidos. Oímos reclamos de pico mediano y picamaderos negro en un robledal, dos de las especies de aves que teníamos anotadas para conseguir ver, pero los malditos no pusieron nada de su parte.
Mejor se nos dio al ir a Bejes en busca de tritones y conseguir ver unos pocos tritones alpinos adultos, esta vez sí. He de recordar que ese lugar lo conocí gracias a Alberto Benito en una visita anterior en el 2016 (podéis verla aquí).


Salamandra (Salamandra salamandra)

Argüébanes

Salamandra (Salamandra salamandra)

Tritón alpino (Ichthyosaura alpestris)

Ciervo volante (Lucanus cervus), hembra

Tritón alpino (Ichthyosaura alpestris)

Bejes


El 14 de agosto fuimos por la mañana a otro rincón de Picos de Europa, esta vez en su vertiente asturiana después de la jornada anterior en Cantabria.
La ruta del río Cares es muy popular y eso conlleva nuevamente una gran invasión de domingueros, pero parece ser el peaje a pagar por ver algunos de los paisajes más hermosos de nuestro país.

Las observaciones de aves fueron escasísimas, destacando solamente la presencia de camachuelos y mirlos acuáticos... con la aparición estelar del quebrantahuesos. Sí, lo acabáis de leer bien porque resulta que no dejo de ver quebrantahuesos ni cuando viajo. Los buitres leonados eran bastante constantes durante la ruta a gran distancia, pero estoy más que acostumbrado a reconocer el vuelo de los quebrantahuesos y no tardé en localizar un adulto que supongo que será de la pareja que por primera vez ha criado en el Parque Nacional. 
Más tarde tuve un segundo avistamiento de quebrantahuesos desde un bar donde tomamos un bien merecido aperitivo, aunque no lo fotografié y no puedo asegurar que sea el mismo ejemplar debido a la lejanía del ave.




Buitre leonado (Gyps fulvus) y quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)






Al regresar a nuestro alojamiento en León reconocí otra silueta muy familiar al ver un solitario buitre negro, especie que está dejando de ser un avistamiento raro en la zona y se terminará por asentar en la Cordillera Cantábrica tarde o temprano.



Buitre negro (Aegypius monachus)



Ya que Asturias ha sido mencionada con esta última salida, precisamente allí nos trasladamos dos días después para tener en Somiedo el final apoteósico que este viaje merecía. Las novedades fueron impresionantes y pronto lo podremos ver por aquí cuando publique la conclusión del viaje cantábrico.