martes, 28 de junio de 2022

Sierra de Gredos: 2ª parte

 





El domingo 22 de mayo, a diferencia de la jornada anterior por haber trasnochado involuntariamente, pudimos madrugar en Navacepeda de Tormes y acometer una buena ruta desde la Plataforma de Gredos subiendo al Puerto de Candeleda.
Por fin vimos roqueros rojos, especie que echamos en falta el sábado, aunque absolutamente todos los machos adultos que vimos nos vacilaron vilmente dejándose ver en malas condiciones.
Lo que sí pudimos disfrutar a nuestras anchas fue el objetivo principal del viaje viendo distintos machos de pechiazul cantando como descosidos sobre los piornos en flor, la imagen icónica de estas sierras desde el punto de vista ornitológico. Nos quedó claro que esa ruta era la adecuada en ese momento para verlos.
Como curiosidad, hice una foto a una gran roca granítica partida por medio para hacer la broma de que seguramente cedió bajo el peso de los hinchadísimos genitales de tanto pájaro encelado... pues al mirar la foto en casa descubrí que de verdad había uno, un macho de roquero rojo que podéis ver al ampliar la imagen.




Roquero rojo (Monticola saxatilis)


Pechiazul (Luscinia svecica)


Pechiazul (Luscinia svecica)

Amplía la foto para encontrar el roquero rojo (a la derecha de la brecha)



Teníamos tiempo soleado sobre todo, aunque con momentos de niebla que nos refrescaban y dieron un toque curioso al encuentro con un rebaño de grandes machos monteses que nuevamente me encantaron. En mi tierra esto cuesta muchísimo por lo asustadizos que están debido al motivo que todos sabemos.







Cabras monteses (Capra pyrenaica)



La rana patilarga del día anterior no fue la única especie herpetológica nueva para mí, bajando sobre nuestros pasos para regresar encontré una culebra lisa europea junto a un arroyo, novedad que siempre tuve ganas de ver tras la inmensa cantidad de culebras lisas meridionales que he visto en Jaén hasta el día de hoy.



Retrato

Culebra lisa europea (Coronella austriaca)



Durante la bajada vimos también bisbitas alpinos, otro clásico de la montaña, y algunas rapaces como esa gran belleza que es el milano real.



Bisbita alpino (Anthus spinoletta)


Milano real (Milvus milvus)


Por la tarde, tras comer y descansar un buen rato, nos dedicamos a ambientes más forestales que tienen como reproductoras especies como el papamoscas cerrojillo (preciosos los machos con su plumaje nupcial), el abejero o el reyezuelo sencillo.
Todo esto junto a otras aves que sí veo de cuando en cuando en mi tierra como el buitre negro o el verderón serrano.



Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)

Buitre negro (Aegypius monachus)

Verderón serrano (Carduelis citrinella)

Abejero (Pernis apivorus)

Reyezuelo sencillo (Regulus regulus)




El lunes 23 tocaba volver a casa, pero teniendo todo el día por delante aprovechamos la mañana para hacer otra ruta desde la Plataforma para subir a la Laguna Grande. Acompañados por los muy insistentes cantos de bisbitas alpinos y escribanos hortelanos (no en vano consideramos que Gredos es la montaña de los pájaros cachondos) me tomé la cosa de manera más paisajística con ese espectacular circo glaciar como premio, no sin parar a fotografiar los endémicos escarabajos pipa y admirar un (una vez más lejano) roquero rojo.

Sin olvidar a nuestro amigo el macho montés, un confiado ejemplar que sin duda está más que acostumbrado a los senderistas y no se espanta lo más mínimo. Desde aquí he de recordar, ya que estamos, que los animales silvestres no son mascotas y hay que evitar tratarlos como tal, cosa que la gente sí suele hacer con negativas consecuencias.



Dactylorhiza sp.



Escarabajos pipa (Iberodorcadion abulense)



Escribano hortelano (Emberiza hortulana)



Con nuestro nuevo mejor amigo


Intentamos una última parada para ver unas supuestas orquídeas Neotinea ustulata, aunque al final no era correcta la ubicación y me conformé con ver algunos insectos (que no es poca cosa para mi gusto).



Polydrusus sp.

Doncella de ondas rojas (Euphydryas aurinia)

Castillo de Mombeltrán


Con esto finalizamos nuestro viaje a Gredos, pero aún esperaba un detallito final que nos encanta. Echamos en falta pintadas agresivas, como buenos fanáticos que somos de esas puras expresiones de odio y rabia, hasta que justo en una paradita para orinar apareció esta obra de arte como traída por el destino.





sábado, 25 de junio de 2022

Sierra de Gredos: 1ª parte

 




Si el viaje de Fuerteventura fue épico, esto es igualmente espectacular y glorioso. José Márquez, artífice del mencionado viaje majorero, también acariciaba desde hacía mucho tiempo ir a la Sierra de Gredos en un viaje primaveral que nos permitiera ver a los pechiazules encelados cantando y otras especies como los lagartos verdinegros con sus fabulosos colores nupciales.

Pero primero teníamos una parada estratégica de camino para conseguir ni más ni menos que la emblemática mariposa isabelina cerca de Peguerinos, donde justamente fue descubierta para la ciencia. 
Allí habíamos quedado la noche del 20 de mayo con Javier Gómez, gran conocedor de Madrid y sus alrededores, además de excelente persona, quien pacientemente nos esperó pese a lo tarde que llegamos los dos junto a nuestra tercera compañera del viaje, Carmen.
Nada más empezar a buscar en el poco idílico entorno de un camping encontramos un macho, posado en el foco de luz de un tejado de chapa para acabar de destruir el misticismo del encuentro con tan deseada especie. Desde luego llamaba la atención la talla del satúrnido junto a las mucho más pequeñas polillas que lo acompañaban.



Isabelina (Graellsia isabellae)


El 22 de mayo, levantándonos más tarde de lo previsto para compensar lo tardísimo que nos acostamos por nuestras correrías nocturnas junto a un percance con las llaves del alojamiento, llegamos a Gredos y empezamos a andar desde, como no podía ser menos, la Plataforma junto a los continuos avistamientos de collalbas grises y acentores comunes con la insistente banda sonora de los escribanos hortelanos, más calientes que el palo de un churrero cantando sin parar.
Yendo a unos piornos frecuentados por los pechiazules me llamó la atención un chapoteo en un arroyo que se transformó en especie nueva al encontrar ranas patilargas (endemismo ibérico).




Así es como se arregla una pintada antilobos

Lavandera boyera (Motacilla flava)

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Acentor común (Prunella modularis)


Escribano montesino (Emberiza cia)

Escribano hortelano (Emberiza hortulana)

Rana patilarga (Rana iberica)

Hembra de Eresus sp.


Cerca del camino que sube a la Laguna Grande, ruta que dejamos para otro día, Carmen me avisó de la presencia de un grupo de machos monteses que me entusiasmó inmediatamente y dejé de lado todo lo que estaba haciendo para ir a verlos, cosa que no costó trabajo porque no se espantaban lo más mínimo a diferencia de los machos de la Sierra de Segura tan escarmentados y resabiados por la caza furtiva.





Cabras monteses (Capra pyrenaica)



Otros endemismos herpetológicos no fueron novedades como la rana patilarga, pero más que bien recibidos por la incuestionable belleza de los machos con sus colores de celo.
Los machos de lagartija carpetana destacaban por su brillante color verde que no pasaba desapercibido a los senderistas, al igual que los machos de lagarto verdinegro estaban sensacionales con sus cabezas azules.



Lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi)

Lagartija carpetana (Iberolacerta cyreni)

Lagartos verdinegros (Lacerta schreiberi)


La bajada entre sus moles graníticas fue tranquila, aunque igualmente surtida de enceladísimos pájaros, hasta llegar a nuestro bonito alojamiento en Navacepeda de Tormes para comer y descansar un poco.



Escribano hortelano (Emberiza hortulana)

Acostadísimas

También yo tengo ahora esta típica estampa




La tarde la pasamos alejados de las alturas para disfrutar de tranquilos paseos viendo especies como las mostradas y otras como el alcaudón dorsirrojo, la codorniz o la abubilla.



Curruca zarcera (Sylvia communis)


Buitre negro (Aegypius monachus)


Mirlo acuático (Cinclus cinclus)


Os preguntaréis que dónde están los pechiazules, pero eso ya será material para la próxima publicación que relatará el día y medio que aún teníamos para divertirnos.