domingo, 19 de junio de 2022

De ruta por el río Gualay

 




El 14 de mayo regresaron las salidas senderistas de fin de semana por fin, cuando ese sábado un amigo me propuso quedar para ir al río Gualay viendo su Cerrada del Pintor e incluso la posibilidad de subir al Calar de Juana.
Bajar hasta la cerrada resultó de lo más herpetológico viendo dos culebra de escalera distintas y, tal y como imaginaba por el tipo de hábitat con paredones próximos al agua, las endémicas lagartijas de Valverde. Una de estas pequeñas lagartijas estaba en los guijarros de la orilla y decidió huir nadando hasta la pared rocosa más próxima, siendo la primera vez que veo a estos saurios en el agua.
No tuvo al parecer la misma habilidad un joven lagarto ocelado que (no sabemos por qué) estaba metido en aguas someras con la temperatura muy baja, por lo que decidí sacarlo y dejarlo al sol hasta que se recuperase.
En una amplia zona del río cantaban sin parar las ranas comunes mientras se veían truchas perfectamente en el agua tan clara y limpia.



La pinta que tengo fotografiando serpientes

Culebra de escalera (Zamenis scalaris)


Trucha común (Salmo trutta)


Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)


Nadando


Lagarto ocelado (Timon lepidus)


Pinguicula dertosensis



Continuamos por el cauce del río buscando un rincón tranquilo en el que comer y, luego, ir a ver un salto de agua bajo el vuelo de los buitres leonados.



Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis)



Hay que decir que este amigo que me llevó a conocer estos sitios es un sádico que disfruta engañándome con costosas caminatas. Me dijo, como siempre, que sería una ruta fácil pero terminamos comiéndonos unos repechos brutales que nos dejaban sin aliento, cosa que no impidió que yo después tuviera ganas de subir un rato a las alturas del Calar de Juana.
Arriba disfrutamos de unas buenas panorámicas cazorleñas pese a lo sucio que estaba el ambiente. Tanto que tuvimos que bajar a toda prisa ante la llegada de una tormenta que podría ser peligrosa en esa zona de cumbres.
Fuera del peligro empezamos a pasear tranquilamente de nuevo, viendo grandes aves planeadoras que había echado en falta en los cielos de la ruta como el águila real y el quebrantahuesos.




Águila real (Aquila chrysaetos)


Bombardeo


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Viola cazorlensis


Una buena sesión de senderismo como ésta tuvo su recompensa calórica cenando en Castril, pero al día siguiente me esperaba otra ruta distinta y no podía despistarme.







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