Sabéis ya, los asiduos lectores, que me encantan las salidas nocturnas en busca de la fauna que hace su vida al amparo de las sombras, y ahora en verano es un verdadero placer conducir tranquilamente por carreterillas de olivar y pistas de tierra con las ventanillas bajadas, con el aire nocturno cargado del sonido de los grillos y algún que otro reclamo de criaturas de la noche, es muy relajante y nunca sabes si te puedes topar con alguna sorpresa.
Los mochuelos (Athene noctua) se dejan ver de día y no voy expresamente buscándolos a ellos, pero más de una vez están allí y estas noches he visto bastantes posados en el mismo asfalto o en las cunetas. A pesar de la cantidad de ejemplares vistos, sólo uno fue tan confiado como para dejarse afotar de manera que el flash le alcanzara bien, los otros se dedicaron a torearme de mala manera (como el de la segunda foto, que incluso correteó como una gallina).
Los chotacabras cuellirrojos (Caprimulgus ruficollis), antes conocidos como chotacabras pardos, son un clásico en mis salidas nocturnas, y admito que esta especie me gusta especialmente. Recordemos que sólo viven en la Península Ibérica y el norte de África, y los veo como unas aves muy propias del período estival en mi tierra, como los abejarucos y las golondrinas dáuricas por ejemplo.
Tuve un par de noches en las que me pude poner las botas con un buen número de encuentros, pero los conductores inoportunos me lo chafaron... lo positivo es que al menos ésos no acabaron atropellados (la gente y sus prisas, una vez más).
Las observaciones de mamíferos no se quedan precisamente atrás. Lo más frecuente es encontrar conejos y liebres, además de otros como musarañas y lirones caretos. O también este murciélago de borde claro (Pipistrellus kuhlii) que descansaba bajo un puente (que conste que sé la especie porque me lo ha dicho Alberto Benito, que yo no tengo ni idea de quirópteros), o un joven ejemplar de erizo (Erinaceus europaeus) mostrando su clásico método de defensa.
Eché en falta dar con algún reptil, como por ejemplo alguna culebra, pero a cambio topé con un par de artrópodos interesantes. El primero es la araña lobo (Hogna radiata), que ya se estrenó en el blog hace pocos meses, y el otro es un ortóptero muy curioso... no sé a qué especie pertenece ese saltamontes, pero pudimos comprobar que iba tanteando el terreno con sus larguísimas antenas que doblaba como si de un par de extremidades más se tratara, cosa que hace pensar que está adaptado a moverse en la oscuridad.
Me reitero diciendo que disfruto muchísimo con estas salidas, que algún día quizás me deparen fotos de lechuzas, garduñas o tejones, quién sabe. Si empecé la entrada con el cuarto creciente, que sea la luminosa y brillante luna llena de ayer la que nos despida....