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sábado, 1 de junio de 2024

Entre ibis eremitas y limícolas

 




Se dio la circunstancia de que mi amigo José Carlos Sires tenía un taller de identificación de aves por sus cantos los días 20 y 21 de abril y el transporte público estaba francamente mal por temas festivos, por lo que me ofrecí a llevarle yo mismo y aprovechamos, ya de paso, para pajarear por la zona.

Durante el taller no me dediqué a la fotografía, Mari Carmen y yo decidimos asistir tanto a la teoría como a la práctica, aunque no me resistí cuando una culebrera nos sobrevoló durante la visita práctica en la Laguna de Medina.



Mirlo común (Turdus merula)

Culebrera (Circaetus gallicus)


Al salir de los talleres sí que tuvimos las cámaras bien a punto, y es que al terminar la parte teórica nos fuimos a ver la famosa colonia de cría de ibis eremita que está grotescamente ubicada junto a una carretera y un restaurante.
Nos cayó una buena descarga de lluvia, aunque tuvimos la suerte de contar con el techado del observatorio instalado por la Sociedad Gaditana de Historia Natural, que también ha actuado ampliando y reparando las cornisas de arenisca en las que crían los ibis.

Esta amenazadísima ave, de la que sólo persiste una población viable en Marruecos al no poder contar realmente con las de Siria y Turquía, tiene un atisbo de esperanza con las reintroducciones europeas que incluyen ésta de Cádiz. La temporada reproductora estaba en todo lo suyo, habiendo parejas alimentando a sus pollos mientras que otras aún andaban con los ardores del celo como se ver en las fotos.



Ibis eremita (Geronticus eremita)

Nido con pollos

Cópula

Interacción de pareja


Tras la salida práctica nos lució el sol y pudimos dedicarnos de lleno al pajareo por la Bahía de Cádiz. Visitamos tres salinas distintas destacando, como en una ocasión anterior, las de Carboneros y Los Hermanos.
La salina de Carboneros, abandonada y hoy en desuso, supone un muy agradable paseo entre canales y caños que prácticamente hacen la función de una marisma para las aves. Las limícolas, grandes viajeras donde las haya, se encontraban en plena migración prenupcial y muchas de ellas empezaban a mostrar el plumaje que acabarán adquiriendo de cara a su temporada de cría en la tundra, aunque algunas de ellas como el archibebe común y el chorlitejo patinegro crían en nuestro territorio.




Correlimos común (Calidris alpina)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres) depredando un cangrejo

Chorlito gris (Pluvialis squatarola)

Zarapito trinador (Numenius phaeopus)

Archibebe común (Tringa totanus)

Observatorio de aves

Correlimos zarapitín (Calidris ferruginea)

Grupo mixto

Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus)

Archibebe común (Tringa totanus)

Archibebe claro (Tringa nebularia)


Pese al protagonismo de las limícolas, por su abundancia y variedad, por supuesto que había otros tipos de aves en cantidad. Una pareja de tarros blancos nos sorprendió al dejarse ver de cerca, cosa rara con lo ariscos que son (y de hecho así fue el resto de ejemplares vistos) mientras que veíamos estérnidos y espátulas extrañándonos la ausencia de flamencos.



Tarro blanco (Tadorna tadorna), hembra

Charrancito (Sternula albifrons)

Tarro blanco (Tadorna tadorna), macho

Espátula (Platalea leucorodia)

La perdiz que quería ser una limícola

Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia)

Lavandera boyera (Motacilla flava)


Las avocetas son otras limícolas que crían junto a nosotros en vez de en la tundra, dejándonos claro que estaban en ello cada vez que pasaba una gaviota cerca de sus nidos y salían a ahuyentarlas con enconada fiereza.



Gaviota patiamarilla (Larus michahellis)

Avocetas expulsando a una gaviota

Avoceta (Recurvirostra avosetta)


Los invertebrados tuvieron su importancia. Era la primera vez que Mari Carmen veía cangrejos violinistas y se nos dio bien la cosa, algo que no podía ser difícil con la enorme cantidad de ellos que vimos.
Como curiosidad, sobre una flor encontramos los restos de una desdichada oruga que fue parasitada por un himenóptero, cuya larva pasó a pupar tras salir de alimentarse en su interior.



Cangrejos violinistas (Uca tangeri)

La abejita del jardín

Oruga parasitada


Nos tenía que salir bien la jornada pajarera, que estábamos siendo vigilados de cerca por la ceñuda mirada del dios fenicio Melkart.





domingo, 25 de febrero de 2024

Más que escribanos

 




Era evidente que los grandes protagonistas actuales en La Janda son los escribanos pigmeos y rústicos que han llegado en una gran bandada mixta que llegó para pasar el invierno junto al río Celemín, pero la zona tiene muchos más atractivos que iremos viendo ahora.

La siguiente mañana llegó con una niebla más densa que la de la jornada anterior, y más persistente porque tardó mucho más en levantarse. Mientras tanto me entretuve, además de oyendo los reclamos de los escribanos que por allí seguían cerca, mirando al suelo y fue entonces cuando por fin encontré los famosos hongos Cyathus olla.
Digo por fin porque llevaba mucho tiempo queriendo verlos tras conocerlos por las fotos que en redes sociales se suben de estos hongos que se asemejan al nido de un pájaro con sus huevos dentro.



Cyathus olla

Vista más cercana


José Carlos y yo nos resignamos a que sacaríamos poco provecho allí, de manera que a la hora del bocadillo tocaba ir pensando alternativas.



Grullas (Grus grus)

Liebre (Lepus granatensis)

Narcissus papyraceus

El dudoso mérito de pegar un tiro a este bicho que ni se inmuta


Propuse cambiar de sitio yendo a las cercanas Marismas de Barbate, en las que sus aves acuáticas enriquecerían mucho el repertorio total.

Además de gaviotas, limícolas, garzas o espátulas tuvimos unas observaciones magníficas de los ibis eremitas. Las poblaciones en Siria y Turquía de estas amenazadas aves no son viables, por lo que la existente en Marruecos es la única población autosuficiente del mundo. Hay dos proyectos de reintroducción hoy día en Austria y España, que hace poco se han hermanado al enseñar a migrar a los juveniles de Austria hacia Cádiz, donde en su invernada coinciden con los ejemplares ibéricos como el de la foto.

Otra observación destacada fue la de un águila pescadora que, al pasar volando muy cerca, nos mostró la anilla y podemos conocer detalles de su vida. Nacida en 2020 en Alemania, su historial revela que también fue vista en estas marismas en 2022, por lo que se ve que le cogió el gusto como lugar de invernada.



Ibis eremita (Geronticus eremita)

Avoceta (Recurvirostra avosetta)

Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

Gaviotas de Audouin (Ichthyaetus audouinii)


Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia)

Espátula (Platalea leucorodia)

Águila pescadora (Pandion haliaetus)


A última hora pasamos nuevamente por La Janda por gusto de ver si volvían a salir los búhos campestres, cosa que hicieron mientras eran perseguidos por grajillas al igual que le sucedía a un pobre elanio.


Elanio (Elanus caeruleus) y Grajilla (Coloeus monedula)

Búho campestre (Asio flammeus)


Poco más se pudo hacer antes de que se levantara una de las infames ventoleras de levante de la zona, aunque entre unos trayectos y otros algo se pilla siempre, además de que tuvimos la oportunidad de coincidir con nuestra buena amiga Chúss durante sus trabajos con el susodicho ibis eremita.




Buitre leonado (Gyps fulvus)


Garza real (Ardea cinerea)




No hay que dejar las buenas costumbres, por lo que hoy las gordosidades vuelven por aquí en condiciones.