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jueves, 10 de octubre de 2024

Más bicheo y pajareo por la Sierra de Crevillent

 




Hay cosas bastante interesantes para ir enseñando de la primera mitad de septiembre, con una agradecida bajada de la horrenda temperatura veraniega que permitía pasar los días más a gusto.
Las noches estuvieron llenas, como siempre, de visitantes nocturnos atraídos por la luz del farol (o en busca de presas).



Charissa mucidaria

Macho de Iris oratoria

Charissa mucidaria

Brachycrotaphus tryxalicerus

Polilla sin identificar


Durante el día tuve la suerte de ver una hembra de macaón depositando sus huevos en los hinojos o un nido repleto de diminutas arañitas Peucetia viridis que horrorizaría a cualquier aracnofóbico, entre otras curiosidades. Una novedad que no conocía fue la chinche del almendro, de diseño sencillo pero muy bonito.


Macaón (Papilio machaon), hembra haciendo la puesta

A esto se le llama posar bien

Nido de Peucetia viridis

Violeta

Chinche del almendro (Solenosthedium bilunatum)

Orthetrum cancellatum


Con respecto a los vertebrados, un lagarto bético que se escabulló rápidamente hubiera sido una buena adición al repertorio fotográfico. Más suerte tuvo una culebrera que pudo atrapar uno de estos lagartos, en vista de que la cola de este reptil asomaba de su boca.
Esta culebrera pasó por aquí en su migración, al igual que la hembra de colirrojo real que estuvo con nosotros durante alrededor de una semana antes de continuar con su viaje.




Culebrera (Circaetus gallicus)

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)

Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus)

Mito (Aegithalos caudatus)

Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)


No puedo evitar, al igual que en la entrada anterior, mostrar las manualidades que hace Mari Carmen. Dejo sus enlaces por si os interesa adquirir alguna lámpara, portavelas, farol o cesta.








sábado, 7 de septiembre de 2024

Desde el frescor fluvial a los barrancos resecos

 




Cerca de la recta final de julio decidimos volver a nuestra amada Sierra de Segura, que en la salida anterior sólo visitamos brevemente recorriendo los Campos de Hernán Perea.
Río Madera es de nuestras zonas favoritas porque, entre otras cosas, es un refugio climático excelente para bichear sin sufrir los calores estivales. Allí ambos descubrimos que eso con forma de concha en las hojas resultó ser la puesta de huevos de un tábano, siempre se conocen cosas nuevas.



Nido de avispa alfarera

Calopteryx virgo

Puesta de tábano

Tal vez Lagria hirta

Saltamontes con eritrismo

Este sírfido tuvo un mal día


Algunas moscas estarían en desacuerdo con eso de que sea su sitio favorito, pues no tomaron una buena decisión al posarse en las hojas pegajosas de la planta insectívora Pinguicula vallisneriifolia.




Insecto palo



La amplia variedad de especies de libélulas y caballitos del diablo es una de sus mejores bazas, aunque hay muchas más que las que aquí mostradas como ejemplos en fotografías.


Calopteryx virgo junto a Onychogomphus uncatus

Pyrrhosoma nymphula

Onychogomphus uncatus

Platycnemis latipes

Retrato de Onychogomphus uncatus

Orthetrum brunneum

Onychogomphus uncatus

Calopteryx xanthostoma


Cerca del clásico cartel tiroteado, que nunca falta en todo pareja natural que se precie, se oía entre el chirriar cansino de las cigarras un sonido más extraño. Una rana emitía unos sonidos que nada tienen que ver con su catálogo habitual y, siguiendo de dónde venía, descubrimos que una culebra viperina tenía una rana común bien apresada y comenzaba a ir engulléndola viva desde sus patas traseras. 



Cigarra desconocida

Cicada sp.


Oruga desconocida

Culebra viperina (Natrix maura) empezando a engullir una rana

Zapateros celebrando el verano

Renacuajo de rana común



En esos bosques de ribera rodeados de pinos laricios hay pocas oportunidades para la observación de aves, si bien fue interesantísima la presencia de lúganos en una fecha tan sospechosa como lo fue el 23 de julio. De hecho, en la vecina Cazorla ya se ha registrado también la presencia de pollos del año.

Subiendo a cotas más altas de la sierra, allí donde los barrancos profundos y pedregosos resuenan con el eco de la chova piquirroja al atardecer, nos apostamos en los peñones que tanto he frecuentado años atrás.
Esperábamos tener buenos avistamientos de la pareja de quebrantahuesos local, aves impresionantes que nos dieron la alegría del día al ver que también les acompañaba la hija que han tenido este año, la primera de esta pareja cuya hembra llevo largos años siguiendo con atención hasta que llegase este mágico momento de verla siendo madre.




Culebrera (Circaetus gallicus)

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), pollo de este año

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), pareja adulta

Vencejo real (Tachymarptis melba)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), macho adulto

Gavilán (Accipiter nisus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), hembra adulta

Corneja (Corvus corone)


Mereció la pena el largo rato de espera en la ladera de rocas abrasadas por el sol veraniego, sobre todo con la preciosa noticia de su primera cría.
Aunque también mereció la pena parar durante el camino de vuelta a disfrutar de unas buenas pizzas hechas en horno de leña.