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domingo, 10 de abril de 2016

Otra sesión de Educación Ambiental




Mis alumnos estaban deseando que esta primavera tuviéramos nuestra segunda salida bichera del curso (tras el éxito que fue nuestra primera salida en invierno), y este pasado viernes finalmente accedí a sus frecuentes peticiones.
En los libros de Naturales explican muy bien qué es un artrópodo, un reptil y un anfibio... muy bien para memorizarlo y escupirlo en un examen, pero ellos han visto de primera mano las características de estos animales que les han ENCANTADO, además de aprender mucho sobre el respeto hacia ellos y su medio.

Las estrellas de la salida han sido las culebrillas ciegas (Blanus mariae), que han tomado en sus manos para comprobar que son inofensivas y que NO son venenosas ni peligrosas como afirman las supersticiones populares. Además vimos un sapillo pintojo (Discoglossus galganoi), culebras viperinas (Natrix maura), arañas del género Arctosa, escolopendras (Scolopendra cingulata), moritos, abejarucos, cormoranes, chorlitejos chicos, orquídeas (les encantó la manera con la que engañan a los insectos para que las polinicen), etc...

Aquí tenemos las culebrillas ciegas, dos ejemplares distintos, uno de ellos de buen tamaño. Las encontramos bajo escombros, pues las afueras de Los Palacios están que dan asco con las basuras que la gente arroja como si el campo fuera una papelera gigante.










Una de las tres culebras viperinas que vimos, todas ellas crías pequeñas. Y el sapillo pintojo, el animal que más me gustó encontrar porque no tenía ni idea de que allí los hubiera. Encima era un hermoso ejemplar adulto con un dibujo precioso.
Con todas estas especies los niños comprendieron la importancia de devolverlos pronto a sus refugios y dejarlos allí tranquilos sin volver a sacarlos de su descanso.










Les gustaron mucho los invertebrados como escolopendras y arañas (casi todas de la especie Arctosa cinerea), observando ellos mismos que se trataba de artrópodos sin decírselo yo, así es como se estudian bien los animales sin el mero ejercicio de memorizar para un examen.

Vieron las orquídeas de la especie Ophrys speculum que crecían en gran cantidad junto a ladrillos y neumáticos viejos, gustándoles mucho saber que tienen esa forma para atraer a las abejas macho y así poder polinizarse mediante ese engaño, así como también supieron y asumieron que no se deben cortar para llevar a casa.

Estoy viendo venir que habrá una tercera sesión cuando se enteren los que no pudieron venir, ¡ya veréis!











lunes, 22 de febrero de 2016

Días de lluvia, noches de anfibios I





Hace un par de semanas el tiempo no fue propicio para hacer salidas pajareras por el Brazo del Este, pero se me ocurrió que la noche lluviosa del viernes 12 sería adecuada para probar una carretera a las afueras de Los Palacios por si allí cruzara algún que otro anfibio en estas noches del año en que aprovechan la humedad constante para llevar a cabo sus desplazamientos.

Salí en dirección al parque periurbano de La Corchuela, allí había oído un día el canto de las ranitas meridionales una vez, y el entorno circundante de monte mediterráneo podía deparar alguna sorpresilla. Poco después del susodicho parque vi efectivamente que había algo en la carretera, un sapo corredor que lamentablemente fue atropellado esa misma noche, pero haber parado justo en ese lugar me hizo descubrir algo que de no hubiera sido posible si hubiera pasado de largo con mi coche, porque oí para mi regocijo el maravilloso sonido de numerosos coros de sapos corredores y ranitas meridionales.

Bien pertrechado con mi linterna y la cámara con el macro me adentré a pie por un carril en el que indicaban que me encontraba en el corredor verde del área metropolitana de Sevilla, cosa de la que no tenía ni idea hasta entonces, y en un abrir y cerrar de ojos me encontraba rodeado de un fantástico monte de acebuches, gamones y lentiscos en compañía de los "maullidos" del mochuelo, el lúgubre ulular del cárabo y las melancólicas notas del alcaraván.
Y, por supuesto, la fabulosa sinfonía nocturna de ranas comunes (Pelophylax perezi), sapos corredores (Bufo calamita) y ranitas meridionales. A estas últimas no las pude llegar a ver, pero sí que me encontré a ejemplares de las otras dos especies al borde de las muchas y grandes charcas que allí había en terrenos ganaderos.












A algunos sapos corredores los vi dentro de las charcas, aunque ninguno se dignó a mostrarme el poderío de su saco bucal, con lo que me hubiera gustado retratarlos así.











En las zonas de menor profundidad advertí la presencia de numerosísimas larvas que, al ser de color oscuro, me hicieron darlas por larvas de sapo corredor, pero me han indicado que tienen muchas papeletas de pertenecer a sapillos moteados (Pelodytes ibericus), que podrían haber empezado su reproducción antes que estos otros anfibios que vi (de hecho, vi un vídeo de Doñana en el que se oye a ejemplares adultos croar como locos en la primera quincena de enero). En las fotos se ve bien el espiráculo al lado izquierdo del cuerpo, y la transparencia de su vientre.








No fueron los únicos bichetes que me fui encontrando, también vi por ejemplo arañas Arctosa, el bicho de la tercera foto y salamanquesas comunes (Tarentola mauretanica).
Me quedé con las ganas de trincar a las ranitas meridionales, ¿os gustaría ver alguna en otra entrada, o tal vez a un sapillo moteado adulto? Pues estad muy atentos...
Pero no me gustaría acabar sin resaltar lo más importante de todo, que no es otra cosa que la enorme importancia que tienen estos puntos de aguas para unos pobres animales que cada vez tienen más dificultades para poder realizar su reproducción y salir adelante.












martes, 19 de enero de 2016

Educación Ambiental



Hacienda de La Mejorada Baja


La Laguna de La Mejorada (conocida por los lugareños como Lago de Diego Puerta) en el término de Los Palacios y Villafranca es un humedal artificial originado por una extracción de áridos que acabó por convertirse en un hábitat acuático con su vegetación de tarajes, cañaveral y carrizal, siendo uno de esos lugares muy a mano de un entorno urbano para observar algo de naturaleza.


Allí se pueden encontrar interesantes invertebrados como el escorpión acuático (Nepa cinerea) y la araña tigre de la especie Argiope trifasciata, que fotografié en una húmeda noche junto a caracoles Helix aspersa en un intento de localizar alguna especie de anfibios.

















Tengo a mis alumnos de 6º de Primaria muy al tanto de mis andanzas con la fauna y la fotografía, y decidí que ya era momento de atender sus frecuentes peticiones de una salida campera para poder ver algunos animales, y así darles una educación al aire libre que me parece muy enriquecedora.

Esta laguna me pareció un buen lugar, estando muy bien situada para que ellos pudieran ir por su propio pie sin problemas, de hecho ya me habían contado que a veces van por allí, así que la semana pasada me reuní allí con siete de ellos y estuvimos viendo (uno de ellos trajo un telescopio, mucho ojo) las aves acuáticas como cormoranes, cigüeñuelas, fochas, patos cuchara, cigüeñas blancas, ruiseñores bastardos, picos de coral o las primeras golondrinas comunes del año. Hago un inciso para comentar que tengo en mi biblioteca de aula la guía de aves del pueblo que editó el ayuntamiento de Los Palacios (pincha aquí para acceder a ella) y tiene cierto éxito entre los chicos, tanto que se la suelen llevar a casa.

Me habían comentado que un día encontraron un sapo, así que nos pusimos a ello porque tenían especial ilusión, aunque sin éxito, pero llegó un momentazo de la tarde cuando un niño me llamó diciendo "aquí hay una araña grande y blanca" que resultó ser una magnífica araña lobo, presumiblemente de la especie Hogna ferox.












Volteando piedras nos apareció también una Arctosa, un arácnido que vive cerca del agua como podéis ver, y un pequeño ejemplar de grillo topo (Gryllotalpa gryllotalpa) que maravilló a los niños; les mostré la fuerza del animalito pidiéndoles que lo sujetaran con la mano cerrada para que notaran la increíble fuerza que tiene el bicho cuando utiliza sus patas delanteras para abrirse camino, tanto que notas como casi te abre la mano el maldito.

También les mostré la araña tigre de más arriba, junto a un ejemplar más pequeño y un minúsculo macho (el dimorfismo sexual en estas especies es bestial), siendo otra de las sensaciones de la tarde.





Pasamos el rato entre salamanquesas, ranas, coleópteros y todo lo que iba dejando ver, hasta que la caída de la tarde nos regaló al marcharnos algo que hizo que fuera yo el agradablemente sorprendido en esa ocasión, cuando escuché el canto de un búho chico en los cipreses de una ruinosa casa de campo abandonada.

Fue una experiencia muy aristotélica que gustó muchísimo a mis alumnos, que ya antes de marcharnos decían que quieren repetir y volver otro día. Personalmente me quedo con el gran interés que ponían, todo lo que aprendieron, ver que ninguno de ellos tenía la típica ocurrencia de querer llevarse animales a su casa, y sobre todo saber que tienen todas las papeletas de convertirse en adultos que respetarán la naturaleza y no la maltratarán con el típico desconocimiento de nuestra especie.