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miércoles, 26 de enero de 2022

Jornada gaviotera

 




El 6 de enero estábamos José Carlos Sires y yo empezando la mañana en la playa de Montijo, Chipiona, en busca de un limicoleo de los buenos. No estaba la marea como nos hubiera gustado, pero era lo que había porque con esto lo preferible es estar allí antes de que se llene de paseantes que te espanten todas las aves.

Pese a todo el repertorio estuvo muy bien, todo un festival de soniditos y ruiditos graciosos con estas especies de las fotos y otras sin mostrar como zarapitos trinadores, vuelvepiedras, chorlitejos grandes y patinegros, archibebes comunes y correlimos comunes. 
Me hizo especial gracia encontrar una espátula trasteando por el intermareal también, no es para nada raro pero no había visto ninguna allí hasta ahora. Igualmente curioso fue estar en una playa oyendo lúganos, porque este año con la abundante invernada de estos fringílidos todo es posible.




Archibebe claro (Tringa nebularia)

Correlimos tridáctilos (Calidris alba)

Espátula (Platalea leucorodia)

Aguja colipinta (Limosa lapponica)

Chorlito gris (Pluvialis squatarola)


Más tarde nos esperaba Chúss que, aunque nos prestó su casa sin poder acompañarnos, encontró un hueco para nosotros y celebrar el Día de Reyes juntos (roscón incluido) mientras nos enseñaba la famosa gaviota de Delaware que se estaba viendo en un estanque de Costa Ballena.
No estaba nada mal ver esta especie americana acompañada por gaviotas cabecinegras y alguna que otra gaviota cana.



Gaviota de Delaware (Larus delawarensis)

Gaviota cabecinegra (Ichthyaetus melanocephalus)

Gaviota de Delaware (Larus delawarensis)




Justo por entonces se nos unió Manuel Bárcena, pudiendo conocerlo en persona y comprobar que es de lo más simpático y salao. Seguimos un poco por Costa Ballena y después volvimos a Montijo, repitiendo el estupendo cóctel de aves limícolas y disfrutando de los lances de pesca de águilas pescadoras y pagazas piquirrojas.
Antes de que Manuel se marchara estuvimos en el puerto de Chipiona, en el que encontramos un evidente gavión y otro supuesto ejemplar que queda dudoso al existir gaviotas patiamarillas de talla monstruosa en la región mediterránea.



Tarro blanco (Tadorna tadorna)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Gaviota picofina (Chroicocephalus genei)

Pagazas piquirrojas (Hydroprogne caspia)

La gaviota dudosa

Gavión (Larus marinus)



Por si no hubo suficiente gavioteo, quién me lo iba a decir a mí con la guasa que siempre tuve con el tema, terminamos la tarde José Carlos y yo de nuevo en la depuradora de las gaviotas enanas. Dada su proximidad nos pareció la mejor idea, sobre todo siendo una especie novedosa que vete a saber cuándo nos vamos a volver a encontrar.









Gaviotas enanas (Hydrocoloeus minutus)


Tengamos en cuenta que la depuradora tenía otros atractivos, obviando el repulsivo olor, con un buen surtido de anátidas acompañadas por garcillas cangrejeras y la aparición de un vencejo moro entre la abundancia de golondrinas comunes y aviones roqueros.



Cucharas (Spatula clypeata)

Vencejo moro (Apus affinis)

Patos colorados (Netta rufina)

Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)



Un consejo antes de terminar. Acuérdate de este pez sapo cuando creas que has tenido un mal día.





jueves, 7 de agosto de 2014

Aves de la Bahía de Santander


Con Pedreña al fondo


Tras haber centrado la atención en los charranes santanderinos en la anterior entrada, toca repasar el resto de avifauna presente en esa porción de la bahía que he estado visitando en las cercanías del pueblo de Elechas.
Una de las estampas habituales era ver las blancas figuras de las garcetas comunes (Egretta garzetta), además de la presencia de láridos como la bonita gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus) y el enorme gavión (Larus marinus).








De cuando en cuando se veía algún charrán patinegro (Sterna sandvicensis). Estos primos mayores de los charranes comunes habían llegado desde sus zonas de cría junto con los pollos que han tenido, siendo normal ver al pequeño volando tras uno de sus padres mientras reclamaba para pedirle comida.
Sus zambullidas de pesca son más espectaculares que la de los charranes comunes, lanzándose en picado desde mayor altura.







Frente a mi observatorio particular pasaban volando bandos de limícolas como las agujas colinegras (Limosa limosa) o los numerosos zarapitos trinadores (Numenius phaeopus).










Era muy llamativo cuando llegaban volando los cisnes vulgares (Cygnus olor) con sus enormes corpachones, haciendo un ruido rarísimo al batir las alas (imaginad una versión a lo bestia del sonido que hacen los patos en vuelo con sus alas). En una ocasión se dignaron a presentarme a sus pequeños pasando bastante cerca de la costa.










Como dije en otra entrada, una buena concentración de aves no puede pasar desapercibida para los predadores, como el velocísimo gavilán (Accipiter nisus) y el oportunista ratonero (Buteo buteo). Un joven halcón peregrino (Falco peregrinus) me brindó un momento único cuando de pronto se avalanzó contra una gaviota reidora (Larus ridibundus), fallando por poco el lance cuando aquélla se tiró al agua para esquivarlo.







Un predador más discreto era el mochuelo (Athene noctua) que algunas veces me esperaba en su posadero preferido de la vieja casa abandonada, aunque en ocasiones pareciera jugar al escondite conmigo.







Las marismas de Astillero estaban tan a mano que no podía resistirme a hacer alguna visita, viendo especies como la garza real (Ardea cinerea) o las muchas agujas colinegras, entre las que vi un correlimos común en una ocasión.








La Ría de Cubas era otro punto cercano al que ir a echar un vistazo, anotando así zarapitos reales (Numenius arquata) y alcaudones dorsirrojos (Lanius collurio), fotografiando por fin en condiciones una de las huidizas hembras.
Curiosamente, el último día que estuve en Cantabria descubrí de casualidad que hay alcaudones criando más cerca aún, entre Elechas y Pontejos.






Para el final dejo los dos avistamientos que más me llamaron la atención, siendo además de los últimos antes de marcharme de regreso a tierras sureñas: un bando de avocetas (Recurvirostra avosetta) y un jovencísimo cuco (cuculus canorus).


Con Peñacastillo de fondo





Y, para terminar del todo, una garcilla bueyera (Bubulcus ibis) junto a un caballo y la clásica imagen de una trainera en la bahía.