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martes, 28 de febrero de 2023

Tranquilo paseo por Sierra Nevada

 

Picos Alcazaba, Mulhacén y Veleta en la distancia


El domingo 22 de enero continuarían las salidas con el asfixias de José Márquez, aunque por la intensidad de la anterior salida a Huelva nos lo íbamos a tomar con más calma yendo a dar una vuelta más relajada por Sierra Nevada.
Salen, de hecho, muy pocas especies en esta entrada, pero bien merece la pena el asunto porque tres de ellas son muy atractivas para el ornitólogo y las observaciones fueron de calidad. 

Ya desde la carretera, antes ni de llegar a la capital granadina, vimos volando a muy baja altura una pareja adulta de águilas perdiceras y tuve tiempo de pillar a la hembra antes de que ambas se marcharan juntas. Resulta que esta observación tuvo un especial interés al ser una pareja nueva que no se conocía para la provincia de Granada.



Águila perdicera (Aquila fasciata)


Águila perdicera (Aquila fasciata)



Una breve ruta hasta la zona de nieves nos permitió disfrutar de unas panorámicas con las altas montañas de más de tres mil metros de altitud cubiertas de su blanco manto invernal.
El tema de las aves estuvo escaso, y es que Sierra Nevada ha sido muy machada en ese aspecto en el pasado hasta llevar a la extinción a especies tan llamativas como el quebrantahuesos, el alimoche o el buitre negro. Vimos, no obstante, un buen grupo de acentores alpinos que, pese a sus continuos movimientos buscando comida, se dejaron ver de maravilla con esa confianza suya que les caracteriza.



Acentor alpino (Prunella collaris)


Acentor alpino (Prunella collaris)


Acentor alpino (Prunella collaris)


Acentor alpino (Prunella collaris)


Acentor alpino (Prunella collaris)


En el pueblo de Pinos Genil, ya a la bajada de la ruta, nos esperaba uno de los mirlos acuáticos del casco urbano que tan buenos momentos nos están regalando desde que reparamos en su presencia hace tres años.
Este ejemplar de las fotos se echó unos buenos descansos al mismo lado de un puente que cruza el río en su tramo urbano, en compañía de gansos domésticos y patos criollos que acudían ruidosamente al pan de los paseantes mientras que él remoloneaba tan tranquilo.



Mirlo acuático (Cinclus cinclus)

Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea)

Mirlo acuático (Cinclus cinclus)


Esto debería haber acabado con las sabrosuras de un bar local como las otras veces que he estado en Pinos Genil, pero no pudo ser a causa de la extrema tacañería de mi acompañante. Aunque, por lo menos, de llevarme un postrecito casero no me privé para terminar bien la salida, eso sí.





domingo, 13 de febrero de 2022

Ruta por la Sierra de Castril



Río Castril



Una asignatura pendiente que tenía a mi llegada a Santiago de la Espada era conocer mejor la Sierra de Castril, vecina granadina de mis sierras jiennenses que resulta especialmente abrupta y dura.
Acepté con mucho gusto el ofrecimiento de acompañar a dos amigos en una ruta por la zona el sábado 22 de enero, cita a la que llegué tarde porque no pude evitar pararme con una bandada de acentores alpinos que vi en el Puerto de la Losa bajo una ligera nevada.



La Sagra

Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Piquituertos (Loxia curvirostra)

Acentor alpino (Prunella collaris)




Una vez en Castril, tras disculparme por mi impuntualidad pajarera, empezamos la ruta hasta el nacimiento del río del mismo nombre. Es una sierra muy labrada en profundos barrancos por sus ríos y arroyos, aunque con el invierno tan seco que estamos teniendo no pudo lucir el río Castril como debería.
Cerca del nacimiento vimos collalbas negras, algo que me habían asegurado y que se cumplió por suerte, mientras ascendíamos hacia el Barranco de la Osa. Allí vimos un quebrantahuesos adulto lanzándose contra un buitre leonado hasta agarrarse por las zarpas y bajar en un agresivo tirabuzón... ese tipo de cosas que te pillan con la cámara en la mochila. Durante buena parte del recorrido me llamó la atención la recurrente presencia de mirlos capiblancos, a los que al final acabamos por ver al descubierto en las zonas altas (quien los conozca sabrá lo ariscos que son).




Collalba negra (Oenanthe leucura)


Carbonero común (Parus major)


Tejo (Taxus baccata)


Águila real (Aquila chrysaetos)


Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)




Después de los inhóspitos paisajes rocosos tocó una cara más amable del entorno con paseos fluviales. Le tenía especiales ganas al mirlo acuático y, después de que varios ejemplares nos vacilaran de lo lindo, por fin tuvimos uno a tiro justo cuando ya nos estábamos marchando de vuelta.



Garza real (Ardea cinerea)


Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)


Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea)


Mirlo acuático (Cinclus cinclus)


Con lo bien que se dio la cosa no estaba de más un homenaje merendando gordosidades en la localidad de Fátima antes de mi regreso a Santiago de la Espada.
No pasa nada si hoy no hay fotos de quebrantahuesos pese a que tuvimos dos avistamientos en la ruta, que en la próxima entrada sí que van a salir... y en condiciones.






martes, 20 de abril de 2021

Primavera segureña

 




La recta final de marzo en la Sierra de Segura ha tenido sus alicientes primaverales muy presentes. 
Ya había entrado por entonces la primavera que marca el calendario, aunque realmente la naturaleza llevaba semanas muy metida en ello.
Muestra de ello era la pareja de culebreras de la aldea de Marchena con sus cortejos reclamando casi toda la mañana, expulsando ya de paso a algún entrometido que se metiera en su territorio. Ahora mismo ya no se las ve en pareja y damos por sentado que estarán incubando.

Es muy digno de mencionar que hemos tenido durante aquellos días frecuentes visitas de quebrantahuesos juveniles, llegando incluso a ver uno desde el mismo balcón del aula. El día 23 de marzo fue el colmo viendo tres juntos; los llamados Alejandra, Curro y Llopis con sus marcas alares permitiendo identificarlos pese a la larga distancia.



Culebrera (Circaetus gallicus)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Culebrera (Circaetus gallicus)


No sólo las culebreras andan criando. En gran nogal (noguera como se les conoce por estas sierras) tiene su nido una pareja de herrerillos capuchinos en vecindad con una pareja de lavanderas cascadeñas que hace lo propio en el arroyo de Marchena. Siempre nos hace gracia que unos pájaros tan pequeños muestren tanta mala leche defendiendo sus dominios al vernos.


Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)

Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea)


Nuestro repertorio de lepidópteros del descanso del recreo ha sido muy grato como siempre, sobre todo con la cópula de arlequines justo cuando estábamos regresando al aula.


Sofía (Issoria lathonia)

Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

Blanquiverdosa (Pontia daplidice)

Cejialba (Callophrys rubi)

Arlequines (Zerynthia rumina)


No todo son bellas libadoras de néctar tan coloridas como las flores en las que se posan. Vimos una de esas avispas excavadoras que buscan una araña o saltamontes para paralizarle con su picadura y dejar un huevo del que nacerá una larva que se alimentará del bicho en cuestión.




Pasando a mis salidas por las tardes, fueron días en los que el registro fotográfico de las especies más interesantes fue pobre o inexistente, pero esas observaciones sin duda tuvieron gran valor y deben aparecer aquí. Es el caso de la culebra bastarda o la pareja de alimoches recién asentada en su territorio tras su migración, con fotos pésimas, o directamente sin fotografiar como sucedió con un mirlo acuático.
Añado que también en dos ocasiones distintas vi quebrantahuesos adultos en la distancia (no siempre los veo de cerca como piensan los que me conocen, mi leyenda no es cierta).



Cabra montés (Capra pyrenaica)



Buitre leonado (Gyps fulvus)

Chinche verde (Nezara viridula)

Cabra montés (Capra pyrenaica)


Alimoches (Neophron percnopterus)

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)


Cierva (Cervus elaphus)

Cuervos (Corvus corax)


Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Langosta

Buitres leonados (Gyps fulvus)




Y, como siempre, los atardeceres en la sierra son una buena recompensa en esas tardes en las que uno se queda hasta el final.