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sábado, 4 de mayo de 2024

Polluela pintoja y mucho más en Fuente de Piedra

 




Un nublado día de marzo fue muy adecuado para visitar la famosa laguna de Fuente de Piedra, bien conocida por alojar nuestra mayor colonia de cría de flamencos.
Digo que fue muy adecuado por la tranquilad que me encontré con muy escasos visitantes y con un cielo levemente nublado que eliminaba los contraluces y sombras a la hora de fotografiar las aves.




Limicoleando

Avefría (Vanellus vanellus)

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus)


Esto dio como resultado una de las mejores visitas que he hecho al paraje con las aves muy cercanas y tranquilas, dejándose observar y fotografiar de una manera muy gozosa. Flamencos, avocetas y agujas colinegras fueron especialmente disfrutables en este sentido.



Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Archibebe común (Tringa totanus)

Tarro blanco (Tadorna tadorna)

Flamenco (Phoenicopterus roseus)

Aguja colinegra (Limosa limosa)

Avoceta (Recurvirostra avosetta)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Aguja colinegra (Limosa limosa)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Agujas diciéndose cosas feas

Avoceta (Recurvirostra avosetta)

Flamenco (Phoenicopterus roseus)

Aguja colinegra (Limosa limosa)

Pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica)

Cigüeñuela (Himantopus himantopus)

Lavandera boyera (Motacilla flava)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Correlimos comunes (Calidris alpina)


No sólo las observé alimentándose, que es lo más habitual, también vi cómo la primavera les alteraba la sangre en sus distintas vertientes como podéis ver en las fotos.



Bronca de agujas

Cigüeñuelas celebrando la primavera


Los rálidos, a diferencia de las limícolas y zancudas, no se dejan ver tan agradecidamente, pero aquel día no fue así para mi satisfacción y pude ver, además de los rascones muy expuestos (uno de ellos incluso emitiendo sus reclamos de cerdito delante de mí) una polluela pintoja nadando al descubierto para cambiar de zona de alimentación (después de aquello volvió a quedar oculta).



Rascón (Rallus aquaticus)

Polluela pintoja (Porzana porzana)


Tenemos nuestros entornos naturales muy maltratados y deteriorados, pero aún conservamos por suerte rincones como éste viendo las grandes concentraciones de flamencos en la laguna con las montañas calizas de Málaga como escenario de fondo.
Este humedal acoge especies amenazadas de anátidas como la malvasía y otras que aparecen en migración como la cerceta carretona, pero la más amenazada de todas en Europa es la cerceta pardilla y actualmente la reserva natural acoge el proyecto LIFE de la especie.





Malvasía (Oxyura leucocephala)

Cerceta carretona (Spatula querquedula)

Cercetas pardillas (Marmaronetta angustirostris)


Poco más puedo decir ya, solamente que recientemente he vuelto por allí y que también habrá una nueva crónica en su momento.





sábado, 14 de mayo de 2016

Cuestión de discreción





Continuemos un poco con el pajareo en el Brazo del Este... Ya conocéis por estas entradas que suelo publicar el tremendísimo repertorio de aves que por allí medran, y la abundancia de ciertas especies en concreto, pero obviamente no todo es tan sencillo como parece viendo el blog, hay aves que cuestan mucho más que otras.

Los flamencos (Phoenicopterus roseus) serían el típico ejemplo de especie fácil de ver, sobre todo ahora que llevan unos meses de abundante presencia continua (hace dos años no los veía tanto por el paraje). Y no hablemos de lo satisfactorio que es cuando se dejan ver más cerca de lo habitual.











Por sus llamativos diseños y sus sonoros reclamos no pasan desapercibidas las canasteras (Glareola pratincola) ni las avocetas (Recurvirostra avosetta).






Siempre llaman la atención los nutridos bandos de fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida), que este año se ven engrosados por una presencia de pagazas piconegras (Gelochelidon nilotica) mayor que la de hace dos años (por entonces sólo las vi contadísimas veces en el Brazo).







En una entrada reciente ya comenté que el día 26 de abril tuvimos una llegada masiva de correlimos zarapitines (Calidris ferruginea), acompañados por otra buena remesa de chorlitejos grandes y, en menor medida, correlimos comunes y andarríos bastardos.


Aquí con dos andarríos bastardos (Tringa glareola)




Tampoco es nada difícil ver a las espátulas (Platalea leucorodia), sobre todo con esos conspicuos bandos que tachonan de blanco las orillas de los meandros.








Con las garzas imperiales (Ardea purpurea) y las garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides) ya entramos en la liga de las aves que, por el contrario, no nos lo ponen fácil. Siempre cautas, sigilosas y esquivas. En el caso de la garza imperial cuesta menos trabajo encontrar alguna entre la vegetación, dado su mayor tamaño y la ventaja de que ya las tengo muy fichadas en el paraje, pero las cangrejeras siguen siendo siempre unas expertas ninjas que no se ven a diario y aparecen repentinamente, bien se podría cambiar el popular refrán de la liebre por "donde menos lo esperas, salta la garcilla garcilla cangrejera".








El pato colorado (Netta rufina) y el calamón (Porphyrio porphyrio) tienen en común unos llamativos plumajes rematados por el rojo intenso de sus picos, y también el moverse con prudencia entre la vegetación palustre.
Pero son desde luego aves muy visibles si los comparamos con el verdadero fantasma que aparece a continuación, el rascón (Rallus aquaticus). Éste sí que se vende caro, el maldito bastardo podrido, se oyen sus reclamos tipo cochinillo mucho más que verse, pero aquí los tengo por fin fotografiados en el paraje, cuando el día 22 pude trincar a este par de individuos.
De hecho, es la primera vez que los fotografío en el Brazo del Este, y llevaba sin poder hacerlo en general durante más de dos años, ahí es nada.






Con un archibebe oscuro



Después de estos reyes de la discreción, acabo con dos amiguetes que si se ven poco no es por discretos ni esquivos, sino por ser los únicos de su especie que se pueden ver ahora mismo por aquí. Son el joven alimoche (Neophron percnopterus) que volvió a verse por la granja de ocasiones anteriores, y la también joven cigüeña negra (Ciconia nigra) que pareció quedarse atrás cuando sus compañeras migraron al norte. Ambos fueron vistos en curiosa coincidencia el día 28 de abril.

Con este buen repaso a la marisma os dejo hasta la siguiente entrada serrana, no en vano he hecho excursiones en estas últimas semanas a Grazalema, Sierra Morena jiennense y... mi querida Sierra de Segura, ahí lo dejo caer.