viernes, 29 de enero de 2021

Brazo del Este y Doñana

 



Esto sí que es un cambio de aires entre las habituales entradas sobre la Sierra de Segura. Cuando he vivido entre 2017 y 2019 en Cádiz sí alternaba frecuentemente entre cosas serranas y marismeñas, algo que ahora ya no puedo ofrecer tan a menudo, y menos con la situación actual.

En diciembre se permitió poder moverse por toda Andalucía, algo que los mamelucos de turno aprovecharon para el consumismo y otras pamplinas festivas. Yo por mi parte preferí seguir con la actividad campera al aire libre lejos de aglomeraciones, con unas ganas tremendas de volver a visitar las marismas del Guadalquivir. El 25 de diciembre por la mañana, tras un madrugón de los gordos, estaba plantado en el paraje del Brazo del Este junto a José Márquez y José Carlos Sires dispuestos a disfrutar de la invernada en los arrozales, que están por entonces llenos de agua.

Empezamos con las habituales garzas que parece que alguien las haya ido colocando por todos sitios, las desbandadas de pánico ante el halcón peregrino y los trompeteos de las grullas.


Garza real (Ardea cinerea)

Garceta grande (Egretta alba)

Grullas (Grus grus)

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Gorriones morunos (Passer hispaniolensis)

Grullas y cigüeñas blancas

Avefría (Vanellus vanellus)

Grullas (Grus grus)

Martín pescador (Alcedo atthis)


Las concentraciones invernales de moritos en el Brazo del Este son algo bien conocido para quienes hayan ido, siempre espectaculares por mucho que lo hayas visto ya. Tampoco era cosa de broma la cantidad de avocetas y cigüeñuelas en su compañía.


Avocetas (Recurvirostra avosetta)


Moritos (Plegadis falcinellus)


Ver una pagaza piquirroja o una muy confiada garcilla cangrejera te alegran la jornada, aunque si aparece un joven e inesperado aguilucho papialbo la cosa gana más puntos aún.
Los calamones en cambio no fueron tan confiados como la garcilla y estaban horriblemente huidizos, no sé por qué será... tal vez por la matanza sistemática a la que se ven sometidos por los arroceros mientras ciertas personas miran para otro lado.


Aguilucho papialbo (Circus macrourus)

Agachadiza común (Gallinago gallinago)

Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia)

Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)

Calamón (Porphyrio porphyrio)


Un paseo a pie por los canales llenos de cañas no dio buen resultado buscando paseriformes invernantes. Los pechiazules fueron tan bastardos podridos como siempre y no hubo ni rastro de escribanos palustres, menos mal que en una tabla de arroz vimos al menos un bisbita alpino para compensar un poco.



Bisbita alpino (Anthus spinoletta)

Correlimos comunes (Calidris alpina)


De cuando en cuando reaparecía una pagaza piquirroja mostrando su técnica de pesca, en este caso sin llegar a zambullirse mucho por la escasa profundidad en la que pescaba.






Una sorpresa muy bonita para mí fue el reencuentro con una cigüeña negra anillada como T6H. Cuando leí su código me alegré enormemente porque llevo viendo a este ejemplar alemán desde el otoño de 2013.
En la ficha que adjunto veréis que nació en 2009 como dato más interesante, porque el resto es lo que ya he contado.


Cigüeñas negras (Ciconia nigra)



A mediodía nos marchamos para la zona no restringida de Doñana, donde entre espátulas y flamencos paramos a comer camperamente en un sitio donde un avetoro nos estuvo vacilando sin piedad.


Espátulas (Platalea leucorodia)


Flamencos (Phoenicopterus roseus)


Se notaba mucho la falta de agua en la marisma, tanto que fue penoso no ver ni gansos. En los canales sí se concentraban aves como cigüeñas negras, calamones o distintas especies de garzas.


Calamón (Porphyrio porphyrio)

Garceta grande y garza real

Martinetes (Nycticorax nycticorax)


Cigüeñas negras (Ciconia nigra)


En Huerta Tejada no faltaron a su cita los cernícalos primillas que eligen no migrar a África (yo en su lugar tampoco lo haría, si incluso vimos vencejos pálidos en el Brazo del Este) junto a un mochuelo y un elanio que se cernía por los alrededores en busca de presas.


Cernícalo primilla (Falco naumanni)

Elanio (Elanus caeruleus)

Mochuelo (Athene noctua)


Volver a echar una jornada de pura observación de aves en lugares tan ricos en biodiversidad (pese al fuerte castigo que sufren) fue sencillamente fabuloso, pero no hubiera sido lo mismo sin tan buena y divertida compañía. Pocas veces nos habremos reído tanto.


Lechuza común (Tyto alba)



martes, 26 de enero de 2021

Fin de semana entre saltos de agua y quebrantahuesos

 




Entramos hoy en una dinámica muy similar a la vista en una publicación reciente en la que relaté un sábado yendo a ver cascadas seguido de un domingo centrado en la observación de fauna con los quebrantahuesos como colofón. 

El 19 de diciembre me avisó Javi Reyes de que iría con su primo Manuel a ver las cascadas de La Hueta y, pese a que ya fui a verlas en octubre, no me resistí a apuntarme en vista de que tampoco es que tuviera muchos planes en mente. Al bajar desde Santiago de la Espada me encontré con una densa niebla en los valles que daba un toque casi fantasmagórico a los paisajes. Por supuesto no me resistí a tomar algunas fotos mientras los ariscos rabilargos huían en desbandada.



Hornos de Segura


Peñalta


Al llegar al punto donde quedamos, en el pueblo de Segura de la Sierra, lucía el sol en su castillo a salvo de la niebla en la altura que le concede el cerro sobre el que se construyó.
Queríamos ver alguno de los grandes machos de cabra montés que se pueden llegar a ver allí, aunque el celo ya estaría por entonces demasiado avanzado. No se dejó ver ninguno de esos formidables machos monteses, pero encontrar grupos de estos ungulados es bastante sencillo allí por la confianza que sienten al vivir en un entorno urbano a diferencia de los que viven escarmentados a escopetazos.


Cabra montés (Capra pyrenaica), macho

¡Arriba!

¡Abajo!

Cabra montés (Capra pyrenaica), hembra


La vez anterior que fui a ver las cascadas de La Hueta con una compañera no recordaba bien el inicio de ruta, cosa que en esta otra ocasión hicimos mejor pese a que no nos libramos de los clásicos resbalones por el barro. Para no repetirme con mi otra visita a estos saltos de agua he querido incluir otras imágenes de perspectivas diferentes, aderezadas con el toque de esta botánica tan norteña que aún existe en la Sierra de Segura.




Acebo (Ilex aquifolium)

Tejo (Taxus baccata)




Ya de vuelta en el entorno del castillo de Segura de la Sierra había una buena cantidad de acentores alpinos, fácilmente superarían las dos decenas alimentándose en una ladera lamentablemente llena de escombros. Justo después de separarnos para marcharnos por la tarde me di cuenta de que varios de estos pajarillos invernantes andaban cerca de mi coche porque se les oía reclamar, consiguiendo ver muy bien a uno de ellos con paciencia y cuidado.
También vi, al pasar cerca de la aldea de Moralejos, un macho montés más decente que los vistos por la mañana.


Acentor alpino (Prunella collaris)


Cabra montés (Capra pyrenaica)


El domingo 20 de diciembre salí en solitario, como la grandísima mayoría de las veces, con la intención de hacer un recorrido más faunístico. No sin antes echar un ojo al recién estrenado sendero de las pozas del río Zumeta, que es muy corto y se puede visitar en un periquete.



Alcaudón real (Lanius meridionalis)


Yendo primero cerca de la altiplanicie de los Campos de Hernán Perea no se dio bien la cosa con los túrdidos invernantes en los majuelos pese a comprobar que seguía habiendo presencia de zorzales reales entre los mirlos capiblancos. Un quebrantahuesos adulto patrulló los cerros bastante cerca, pero la horripilante foto a contraluz que le hice me preferido ahorrármela en vista de que más adelante retraté mucho mejor a otros dos ejemplares distintos que lucirán más bonitos en la publicación.






Al disiparse los últimos jirones de niebla pude recorrer los extensos cortados calizos como a mí me gusta. Además de buitres leonados pude ver un milano real, especie que será reintroducida este año en el parque natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas con un acuerdo entre la Junta de Andalucía y GREFA. 
A mí desde luego me encantaría que salga adelante y se vuelva habitual ver estas bellísimas rapaces junto a los también reintroducidos quebrantahuesos, de los que por cierto vi dos adultos, uno de ellos con el atractivo añadido de pasar muy cerca de mí portando una pata de ungulado. 
La lucha contra el veneno sin duda es clave para que estas dos rapaces prosperen, al milano real no le faltaría alimento en las amplias extensiones ganaderas ni lugar de nidificación en la enorme superficie boscosa de la sierra.


Milano real (Milvus milvus)





Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Explorando rincones de aquella cuerda que aún no había pisado encontré las hojas basales de unas orquídeas que pueden ser Orchis purpurea... aunque no me extrañará que al final resulten ser de Barlia robertiana, algo que se resolverá con la llegada de la primavera.

Entre buitres leonados, muflones y roqueros solitarios pasé el resto de la jornada, no sin antes ver de nuevo a uno de los quebrantahuesos (esta vez sin su comida).



Orquídea que ya veremos cuál es

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Roquero solitario (Monticola solitarius)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Muflón (Ovis orientalis)


Aunque, como dije al principio, esta entrada es muy similar a otra anterior, ya la próxima será totalmente distinta al aparecer humedales en aras de la variedad.





¡Ah! Una última cosa. Al finalizar el primer trimestre escolar recibí este lote de productos locales por parte de la familia de un alumno mío. Así da gusto estar en la enseñanza pese a los muchos sinsabores que tiene.