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jueves, 29 de julio de 2021

Sierra de María-Los Vélez

 




Andalucía sufre como pocos sitios los tópicos y mucha gente no se imaginaría que en el norte de Almería se alza una espléndida sierra caliza con hasta 2.045 metros de altitud en medio de las estepas circundantes. 
La Sierra de María-Los Vélez cuenta con un buen jardín botánico en su umbría y desde BioFoto lo escogimos en el marco de nuestras actividades en las sierras Prebéticas. El 16 de mayo fuimos hasta allí porque no queda muy lejos de Santiago de la Espada con la idea de realizar un transecto de insectos y arácnidos.
Yo, como siempre, no pude evitar hacer algunas paraditas por el camino viendo lo mostrado en las fotos y otras cosillas como unos cernícalos primillas cazando en los campos de cereal.



Gorrión chillón (Petronia petronia)

Puebla de Don Fadrique

La Sagra

Amapola morada (Roemeria hybrida)


Una vez en el botánico Umbría de la Virgen, iniciamos nuestra actividad con los asistentes que quisieron acercarse y examinamos bien los rodales de flores y los montones de madera muerta en busca de estos pequeños habitantes que pasan tan desapercibidos.
Como en otras ocasiones, pongo solamente una muestra para no colapsar la entrada con las toneladas de invertebrados que fotografiamos.


María (el pueblo)

Coleóptero sin identificar, un elatérido tal vez

Hembra de saltícido

Típula

Thomisus onustus con su presa

La Muela, uno de los muchos sitios españoles con ese nombre

Meleagria (Fritillaria lusitanica)

Tijereta

Doncella mayor (Melitaea phoebe) recién emergida



Pero, a pesar de la ebullición primaveral que nos rodeaba, estaba aún por llegar el plato fuerte del lugar.
Y es que en sus cumbres vuela durante el verano esa maravillosa joya de nuestras montañas que es la mariposa apolo, además siendo la subespecie mariae que posee ocelos rojos en vez de los naranjas que tienen las otras subespecies presentes en Andalucía.

Así que el 3 de julio volvimos allí para ascender a sus amplios roquedos en busca de su especialidad lepidóptera. No fue difícil empezar a ver ejemplares, aunque por lo tarde que llegamos a las zonas altas ya estaban muy activas con el calor y no paraban quietas apenas. Pude, no obstante, sacarles algunas fotos y georreferenciamos todas las observaciones para colaborar con el seguimiento de tan amenazada especie. 
Tuve incluso mi ración de ornitología con currucas mirlonas, chovas piquirrojas, buitres leonados, piquituertos, mosquiteros papialbos o una hembra de roquero rojo entre otras especies.


Doncella tímida (Melitaea didyma)

Apolo (Parnassius apollo mariae)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Apolo (Parnassius apollo mariae)

Epipactis kleinii



Yo, aprovechando que estaba allí, me quedé también por la tarde para hacer visitas culturales. Siempre quise conocer el castillo de Vélez Blanco y resulta que se incluían las pinturas rupestres de la Cueva de los Letreros en la misma visita guiada, a mí por supuesto me pareció de lo más oportuno.
Empezamos por el castillo que, con su espíritu palaciego, se ideó al estilo renacentista al igual que el vecino castillo granadino de La Calahorra (aparece en esta entrada).
Debido a las clásicas vicisitudes tan propias de nuestro país de peseteros que no valoran el patrimonio cultural y artístico, su precioso patio con artesanía en mármol acabó en el Museo Metropolitano de Nueva York, aunque a día de hoy la Junta de Andalucía quiere hacer una reproducción utilizando el mismo mármol de Macael que tuvo el ya irrecuperable patio original.










La visita a las pinturas rupestres de estilos esquemático y levantino no fue menos especial. Se conservan aún por ejemplo representaciones de animales y esos arqueros tan recurrentes que acabaron inspirando el simbólico Indalo almeriense. La lástima es que está ya muy deteriorada la famosa pintura que representa una especie de brujo vestido de cabra, entre el desgaste de la caliza y la dichosa costumbre que tenía la gente de arrojar agua a las pinturas para verlas mejor.



Castillo de Xiquena







Para que veáis cómo cambia el paisaje entre mayo y julio, esta foto tan llena de secos tonos amarillos contrastará mucho con la verde lozanía de las fotos iniciales. Al igual que las tapitas que nos tomamos contrastan también un poco con mis habituales gordosidades.








jueves, 13 de agosto de 2020

La gran semana segureña, 3ª parte






Aquí estamos con la última parte de la crónica de la visita de José Márquez a la Sierra de Segura, que no por ser los últimos días fueron los peores y nos reservaron unas sorpresas finales para redondear tan impresionantes jornadas de bicheo, gordosidades y los infinitos hipidos del Márquez.

José tenía ganas de hacer una incursión en la vecina Sierra de Cazorla porque él ha estado allí otros años y le apetecía revisitar los sitios que más le gustaron. Para ir hasta allí desde Santiago de la Espada el camino más recto es atravesar los Campos de Hernán Perea y acceder desde Rambla Seca. 
De camino fuimos viendo alguna que otra cosilla como las currucas zarceras cebando a sus pollos, liebres, lagartos, abubillas o collalbas grises y rubias.



Currucas zarceras (Sylvia communis)

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Liebres ibéricas (Lepus granatensis)

Gorrión chillón (Petronia petronia)

Liebre ibérica (Lepus granatensis)


Dedicamos la mañana a recorrer la ruta de la Senda de los Pescadores, consiguiendo ver dos quebrantahuesos adultos muy lejanos y una preciosa mariposa del madroño. Pese a la baja calidad de los avistamientos nos dimos igualmente un buen homenaje comiendo en la Nava de San Pedro para, ya de paso, hacer tiempo durante las horas más calurosas e improductivas.


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Dactylorhiza elata con un hespérido

Gamo (Dama dama)



Por la tarde subimos a los Poyos de la Mesa, mítica montaña cazorleña donde el equipo de Félix Rodríguez de la Fuente filmó la ya famosa secuencia del águila real cazando un recental.
Junto a vencejos reales y bisbitas campestres nos sorprendió un alcotán intentando cazar como una exhalación, contemplando también un tejo que ya lleva muchos más años que nosotros admirando los valles dominados por estas cumbres.
Aquella vez era yo quien estaba conociendo nuevas rutas, pero iba tocando regresar, cosa que hicimos esperando a propósito a que se nos hiciera tarde por si veíamos alguna especie nocturna durante la conducción de retorno por los carriles.



Vencejo real (Tachymarptis melba)

Tejo (Taxus baccata)

Vencejo real (Tachymarptis melba)

El Banderillas en la distancia

Vencejos reales (Tachymarptis melba)




Empezaban a cantar los chotacabras europeos y ya nos frotábamos las manos esperando ver bastantes posados en las pistas de tierra... pero curiosamente vimos uno solamente. Uno nada más, pero por suerte aguantó nuestra presencia para que José por fin pudiera fotografiarlo (desde un ángulo mejor que el mostrado en mi foto, por cierto).
Se nos cruzaron numerosos ungulados y liebres, algo muy habitual, y al ver un zorro pensé esperar por si acaso fuera uno de esos ejemplares desvergonzados que rondan cerca de los excursionistas. Así fue y pasamos un buen y divertido rato con este granuja que mostraba un pelaje aún tupido que demuestra la diferencia de temperatura con las campiñas, donde los zorros tienen un aspecto de chuchos sarnosos con sus cortísimos pelajes.






Zorro (Vulpes vulpes)

Chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus)


El 30 de junio por la mañana sería peculiar porque yo tenía que atender a la última reunión del curso escolar por videoconferencia, y además también me habían pedido el favor de ir a fotografiar algunos sírfidos para incluir las fotos en una publicación sobre ellos.
Con este panorama yo no podía salir a pajarear, de manera que lo que hice fue madrugar para dejar a José en el Puntal de las Buitreras y volverme a casa para atender mis asuntos.

Dejo unas fotos de las que hice de sírfidos y otros insectos, ya que estamos. Pienso que no está de más enseñar estos bichejos que imitan el aspecto de avispas para que otros animales les dejen en paz, lo que se conoce como mimetismo batesiano. 


Chrysotoxum sp.

Volucella sp.

Agapanthia sp.

Sphaerophoria scripta

Mariquita sin identificar

Chinches rayadas (Graphosoma lineatum)

Volucella sp.

Crisopa


A José se le dio bien su salida en solitario consiguiendo volver a ver al roquero rojo, que estuvo haciendo sus típicas exhibiciones de canto en vuelo, y fotografiar mejor a la collalba rubia.
Una vez que me reuní con él de nuevo nos fuimos al río Madera para saldar nuestra cuenta pendiente con la orquídea Epipactis palustris, que esta vez encontramos en plena floración en otro tramo del río que me chivó Javi Reyes.

Intentamos comer en un bar de la zona, pero por motivos que no me apetece comentar nos tuvimos que ir... bueno, sí que lo comento, nos ignoraron vilmente mientras que atendían y servían la comida a clientes que llegaban más tarde que nosotros con una absoluta falta de profesionalidad y vergüenza, de modo que nos marchamos y echamos mano de nuestra socorrida "bolsa de los pitracos" para poder almorzar.




Epipactis palustris




Para la tarde quisimos repetir una de las mejores salidas de días anteriores yendo otra vez en busca de grandes aves rapaces. 
De camino nos encontramos una rapaz que no era precisamente grande, pero frené en seco en cuanto me di cuenta de que aquello era un poco raro como para ser un cernícalo y los prismáticos me mostraron un espléndido halcón de Eleonora de morfo claro. Mucha gente se sorprendió con esta observación cuando compartí las fotos, pero quienes conocen las migraciones de las aves ya están al corriente de que estos falcónidos entran en la Península Ibérica antes de ir a sus zonas de cría en sus habituales hábitats costeros.

Una vez llegados a las zonas altas adecuadas volvimos a pasarlo en grande con los quebrantahuesos cuando, repentinamente, aparecía uno de la nada y te pasaba volando cerquísima. Si miráis bien la segunda foto (ya sabéis que se pueden ampliar) veréis que iba el ave con comida en sus garras.



Halcón de Eleonora (Falco eleonorae)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Halcón de Eleonora (Falco eleonorae)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


El 1 de julio nos marchábamos, José a Córdoba y yo a Bailén a ver a mi familia, pero no nos íbamos a quedar sin un poco de pajareo de última hora.
Salimos temprano hacia el Mirador de Juan León para hacer un último y definitivo intento fotográfico con los verderones serranos. Como yo quedé satisfecho con la foto de unos días antes, me conformé con una humilde foto a un macho que encontramos en un majuelo y dejé que José probara suerte a solas para que las aves recelaran menos.

Me quedé apartado cerca de los cortados por si pasaba volando algo interesante, cosa que sucedió con un azor que acababa de capturar un pollo de perdiz. También estuve bien entretenido al coincidir con mi amigo Carlos Herrera, que estaba por allí de ruta y le avisé para se acercara a charlar un rato.



Verderón serrano (Carduelis citrinella)

Vencejo real (Tachymarptis melba)

Azor (Accipiter gentilis)


Una vez que mi compañero de fatigas consiguió al fin su deseada foto de verderón serrano dimos por finalizadas nuestras jornadas y nos marchamos para sufrir voluntariamente el horrendo calor de la vega del Guadalquivir.
Para cuando esto salga publicado estaremos nosotros dos junto a varios amigos más continuando con nuestras aventuras bicheras por el norte peninsular. Ojalá que para entonces ya hayamos visto varios de los potentes objetivos que tenemos en mente...