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domingo, 13 de septiembre de 2020

Cordillera Cantábrica: Somiedo

 


La cuarta y última entrega del viaje cantábrico de agosto culmina con los cuatro días que pasamos en Asturias yendo a Somiedo. Allí se vende mucho el lema del paraíso natural, pero la realidad es bien distinta cuando lo conoces desde dentro al comprobar el odio y rechazo por la naturaleza silvestre en el lugar con sus incendios provocados, matanzas aleatorias de lobos y la muerte furtiva de osos entre otras perlas.

En todo caso siempre merece la pena ir a tan preciosos escenarios que aún conservan muchos de sus valores naturales, entre ellos el oso pardo como motor de los viajes naturalistas a la zona. El día 16 de agosto salimos temprano de Boca de Huérgano (León) con una última parada para ver gatos monteses en un sitio que justo descubrieron la tarde anterior José Márquez y Jesús Jiménez, consiguiendo ver un ejemplar lejano y otro bastante más cerca mientras oíamos los tristes reclamos de los camachuelos.

El viaje en general ha estado muy escaso de "gordosidades" para mi gusto, cosa que mejoró por fin al llegar a Oviedo y probar especialidades como la fabada y el cachopo (con queso cabrales y picadillo en este caso).


Gato montés (Felis silvestris)



Entre el avistamiento de los gatos monteses y la comilona en Oviedo tuvimos un interludio de lo más jugoso, tanto que incluso llegaría a la categoría de capítulo aparte por su enorme importancia en el viaje al conseguir ver uno de los objetivos más deseados por nosotros cuatro.
Yendo por las cercanías de la ruta del río Alba encontramos para nuestra alegría una salamandra rabilarga, gran joya de nuestra fauna en forma de valioso endemismo del noroeste de España y Portugal.

Este anfibio tiene unas preferencias de hábitat marcadas por la humedad en cursos de agua limpia, torrentes, cuevas o minas. En este caso el lugar concreto fue un claro y oxigenado arroyo de montaña con saltos de agua y rocas cubiertas de musgo... pero con gomas en el cauce, un neumático tirado y al lado de una pocilga. Los animales siempre llegan a sorprendernos en los sitios en los que llegan a encontrarse.

Disfrutamos enormemente el hallazgo de la curiosa salamandra con esas peculiares características similares a las de las lagartijas como la agilidad o la capacidad de desprenderse de la cola (cosa que para nada ocurrió con nosotros).


Soto de Agues





Salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica)


Ya el mismo día de nuestra llegada pudimos ver el primer oso pardo del viaje, que además era el primero que yo veía en libertad, pero el avistamiento era horriblemente lejano incluso con telescopio y habría que mejorar la cosa en adelante. 
La lluvia nos fastidió los dos días siguientes y se llegaron a arruinar salidas como la de los lagos de Leitariegos, pero el día 18 de agosto empezó a mejorar nuestra suerte y conseguimos unas observaciones algo mejores de osos viendo una hembra con dos cachorros y, más tarde, un solitario ejemplar joven.
También se dejó ver un lejano gato montés y nos contaron que se vio un lobo en nuestra ausencia.




Oso pardo (Ursus arctos)

Braña

Oso pardo (Ursus arctos) con una de sus dos crías

Bisbita arbóreo (Anthus trivialis)

Pola de Somiedo

Panel de fauna con un RENO dibujado


Como ya dije, la lluvia dio al traste con muchos de nuestros planes, pero no nos privó de salidas nocturnas en las que algo conseguimos pescar, como la preciosa culebra de collar adulta que vimos muy cerca de nuestro alojamiento en Gúa o el sapo partero.
Al examinar un muro de piedra en busca de otros reptiles llegó un energúmeno gritándonos porque, según él, íbamos a pisotear un prado que estaba recién regado... y es que resulta que hasta les ponen aspersores a los prados de vacas pese a que ya llueve mucho por allí. El prado por supuesto no lo íbamos a pisar, pero así es la gente.


Culebra de collar (Natrix astreptophora)

Sapo común (Bufo spinosus)

Bómbix de la encina (Lasiocampa quercus)

Sapo partero común (Alytes obstetricans)


Precisamente los herpetos cobraron buena importancia porque tuvimos una nueva ración de endemismos encontrando un buen punto de lagartos verdinegros en Perlunes. Vimos distintos ejemplares en un sitio con su clásico hábitat cubierto de exuberante maleza junto a un mirador de privilegiadas panorámicas... con tablones de madera y al lado de un contenedor y un saco de estiércol tirado. Otra maravillosa elección de hábitat sin duda.
Nunca he podido ver a estos saurios con sus colores primaverales en los que los machos adultos engalanan su celo con un intenso color azul en sus cabezas, pero igualmente son preciosos y fue de lo que más nos gustó.


Culebra de collar (Natrix astreptophora)




Lagartos verdinegros (Lacerta schreiberi)


El 19 de agosto llegó soleado y tenía que ser indudablemente el día escogido para hacer una excursión a los lagos de Saliencia, uno de los puntos fuertes del viaje por lo que conseguimos ver.
A pesar de la afluencia turística no tuvimos que sufrir las papanatadas de otros lugares aún más masificados y gozamos de cierta tranquilidad viendo unas cuantas perdices pardillas al poco de llegar.
Los acentores comunes y los bisbitas alpinos eran pajarillos muy frecuentes, no tanto el pechiazul al sorprenderme una pareja adulta siendo la primera vez que los veo en su hábitat de cría (siempre los veía invernando en humedales).
Un objetivo ornitológico que, una vez más, no se cumplió era el treparriscos, conformándonos con ver en su lugar un macho de roquero rojo que ya tenía muy avanzada su muda al discreto plumaje invernal que poco tiene que ver con su preciosa librea reproductora.

Entre los herpetos encontramos especies habituales como la rana bermeja y el tritón palmeado, destacando mi primera observación de lagartija de turbera en los prados húmedos junto a un arroyuelo que bajaba a uno de los lagos.




Rana bermeja (Rana temporaria)

Pechiazul (Luscinia svecica)


Bisbita alpino (Anthus spinoletta)

Murciélago sin identificar

Tritón palmeado (Lissotriton helveticus)


Lagartija de turbera (Zootoca vivipara)

Roquero rojo (Monticola saxatilis)



Pero aún queda otra joya herpetológica cuando gracias a Jesús pudimos gozar a lo grande con una víbora de Seoane, especie que nos llevaba dando esquinazo durante todo el viaje.
No es la primera vez que veo esta serpiente, ya encontré una allá por el 2011, aunque sin disfrutarla apenas porque se escabulló rápidamente entre los helechos. Esta otra, en cambio, hizo nuestras delicias convirtiéndose automáticamente en uno de los grandes momentos de nuestras andanzas norteñas.






Víbora de Seoane (Vipera seoanei)



Tal y como dije al iniciar esta serie de cuatro publicaciones, comencé modestamente con la primera hasta llegar a este colofón final con osos, salamandra rabilarga, lagartos verdinegros y la víbora de Seoane junto a otras especies que no son poca cosa precisamente.
¿Se puede mejorar? Pues sí, con unos bollos preñaos y empanadas, tanto que casi me atraganto y todo con el primero...






lunes, 7 de septiembre de 2020

Cordillera Cantábrica: León II





Había dejado la publicación anterior en el día 11 de agosto tras haber pasado la mañana en el Puerto de las Señales, día que rematamos yendo por la tarde a un lugar más cercano sin tener irnos del pueblo de nuestro alojamiento en Boca de Huérgano.

Allí mismo, saliendo entre casas de piedra, se llega en sus afueras al monte Matapiojos con sus distintas rutas. Nosotros tomamos la que nos permitiría tener unas vistas más amplias, ya que desde dentro del espeso bosque de pinos silvestres no veríamos apenas nada. 
Aunque solamente cuelgue las fotos de un mirlo acuático y un bisbita arbóreo vimos también camachuelos, carboneros palustres, verderones serranos, dos alimoches e incluso un grupo de perdices pardillas (especie nueva para mí esta última).




Río Esla

Mirlo acuático (Cinclus cinclus)


Ermita de San Antonio

Bisbita arbóreo (Anthus trivialis)


Boca de Huérgano


El tiempo húmedo nos animó a salir por la noche en busca de anfibios, de los que solamente vimos un par de sapos parteros comunes y larvas de salamandra con un auténtico concierto de cárabos. 
Nos interesaba sobre todo encontrar lirones, pero no es tan fácil la cosa. De mamíferos conseguimos ver en nuestras salidas nocturnas (hubo más) un corzo, zorros y liebres de piornal, además de un par de tejones otra noche que volvíamos de una espera fallida de lobos.


Sapo partero común (Alytes obstetricans)

Catocala nupcial (Catocala nupta)

Larva de salamandra 

Sapo partero común (Alytes obstetricans)


El 12 de agosto, un día que acabó siendo muy lluvioso, tuvimos tiempo de hacer una ruta por la mañana en Argovejo viendo camachuelos y rebecos.
Las observaciones fueron malísimas y no tuvimos suerte intentando ver pícidos (picamaderos negro y pico mediano), por suerte la ruta entre hayedos era preciosa y, yendo a ver el pueblo de Lois, tuvimos la mejor observación de mirlo acuático de todo el viaje.


Curruca zarcera (Sylvia communis)


Mirlo acuático (Cinclus cinclus)

Lois


Los días 13 y 14 de agosto hicimos sendas excursiones en Picos de Europa, algo que me reservo para una publicación aparte que será precisamente la siguiente a ésta. 
Al regresar de la primera de ellas por fin vimos un gato montés en los campos segados, donde otros años por lo visto resultan más fáciles de ver cuando salen a cazar roedores. Esto se lo tenemos que agradecer a Emilio, quien se quedó muy bien con el sitio yendo con el otro grupo del viaje y nos acompañó para que nosotros también viéramos al félido silvestre.


Gato montés (Felis silvestris)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Gato montés (Felis silvestris) con su presa

Sapo común (Bufo spinosus)

Gato montés (Felis silvestris)

Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), macho adulto

Gato montés (Felis silvestris)

Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), juvenil


La tarde del 14 de agosto la dedicamos a buscar lagartos verdes en un lugar donde se mostraron muy ariscos y poco colaboradores (al igual que los malditos camachuelos y escribanos cerillos), para más tarde descubrir el día 15 que resultaba que los teníamos más cerca de Boca de Huérgano de lo que pensábamos.
Dando una nueva vuelta por el monte Matapiojos, gran sitio para mi gusto, dimos con un par de hermosos ejemplares que tomaban el sol tranquilamente mientras veíamos una buena cantidad de buitres leonados volando muy bajo y un par de abejeros reproductores de la zona.


Lagarto verde (Lacerta bilineata)

Lagartija roquera (Podarcis muralis)

Abejero (Pernis apivorus)

Calimorfa (Euplagia quadripunctata)

Lagarto verde (Lacerta bilineata)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Lagarto verde (Lacerta bilineata)


Con esto terminan las andanzas puramente leonesas antes de entrar en territorios cántabros y asturianos, sobre todo lo segundo, pasando a unas próximas publicaciones más agrestes que estas dos últimas.
Aquí estamos nosotros cuatro en acción con uno de los sapos parteros, un ejemplar con vocación de minero (estaba en una mina abandonada) que nunca había tenido tanto éxito como aquella noche.