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viernes, 2 de junio de 2023

Especialidades segureñas

 




A finales de abril José Carlos y Esperanza fueron a la siempre espectacular Sierra de Segura con motivo de unos talleres que él impartía sobre identificación de aves por sus cantos. Con la habitual generosidad fui invitado a compartir aquellos días en una sierra tan querida por mí, además en unas fechas muy buenas para disfrutar de su inmensa riqueza natural pese a ser un año muy castigado por la falta de lluvias.

Nuestra anfitriona Beatriz, de la casa rural Casa Tatisita en la aldea de Moralejos, se nos quiso unir en nuestra primera salida y estuvimos encantados de que así fuera en vista de su gran interés por aprender sobre la naturaleza.
La endémica violeta de Cazorla fue un inicio bien programado en la agenda, así como la orquídea de la dama (Orchis purpurea), pero lo que no esperábamos para nada era toparnos con una víbora hocicuda en un memorable golpe de suerte.



Viola cazorlensis

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Orchis purpurea

Víbora hocicuda (Vipera latastei)

Retrato

Ardilla (Sciurus vulgaris)

Viola cazorlensis


Con un inicio así de brutal ya lo demás llegaría sobradamente bien acogido. La salida por las desoladas alturas de pura roca salpicada por arbustos espinosos siguió brindando más observaciones interesantes como la de una culebra lisa meridional con la que poder ilustrar a Beatriz en directo las diferencias entre culebras y víboras.



Peonías (Paeonia broteri)

Curruca zarcera (Sylvia communis)

Cejialba (Callophrys rubi)

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

Abubilla (Upupa epops)

Alcaudón real (Lanius meridionalis)

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)


El quebrantahuesos también formaba parte del plan, aunque no era algo tan garantizado como las violetas y había que tener paciencia hasta tener suerte. Vimos una hembra adulta llevando un trozo de comida junto a un buen repertorio de aves que incluyó el velocísimo vuelo de los vencejos reales pasando cerca de nuestro apostadero, en un agreste y duro barranco típico de esas montañas.



Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Gavilán (Accipiter nisus)

Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Vencejo real (Tachymarptis melba)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Volviendo al atardecer tuvimos un lejano avistamiento de un mirlo acuático al lado de la cascadita que escogió para criar. No terminó ahí la cosa, porque en la casa rural cantaban los sapos parteros al caer la noche y llegué a encontrar dos en el jardín, siendo uno de ellos un macho acarreando la ristra de huevos en la clásica imagen de este tipo de anfibios.



Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Mirlo acuático (Cinclus cinclus)

Sapo partero bético (Alytes dickhilleni) con la puesta



Queríamos poner a prueba si Beatriz era una de esas personas que dan suerte, y creo que podemos decir que sí en base a lo mostrado. Pero esto es solamente la primera parte de las andanzas segureñas porque, teniendo por delante días de puente, había más oportunidades de seguir disfrutando de las bendiciones de nuestras aún salvajes sierras.






miércoles, 24 de mayo de 2023

Grandes sorpresas por la Sierra de Grazalema

 



Recojo en una sola publicación las salidas de dos días seguidos por la Sierra de Grazalema que fueron particularmente provechosas, ya de por sí con repertorios muy interesantes y variados a los que tuve la gran suerte de añadir algún que otro hallazgo tan afortunado como inesperado.

El 13 de abril fue especialmente destacado en ese sentido. La salida empezó con las orquídeas que, por esas fechas, progresaban con normalidad cuando aún era lozana y verde la primavera antes de que todo se agostara prematuramente.



Ophrys speculum

Aceras anthropophorum

Cephalanthera longifolia

Ophrys lutea

Orchis italica


Precisamente por andar mirando al suelo me topé con algo que casi me corta la respiración de golpe, porque vi sobre una roca el inconfundible dibujo de una pequeña víbora que reposaba tan relajada que me permitió hacerle fotos sin inmutarse. De primeras le hice fotos testimoniales temiendo que huyera a refugiarse, pero su tranquilidad era tal que me pude hasta recrear con el macro.

Ver un roquero solitario es menos impactante, pero permitidme que le conceda también su espacio porque no es fácil disfrutar de cerca a un pájaro tan terriblemente arisco.



Víbora hocicuda (Vipera latastei)

Linaria sp.

Arlequín (Zerynthia rumina)

Roquero solitario (Monticola solitarius)


Con la víbora pensé que ya había echado el día totalmente, casi daba igual lo que viera después porque me había tocado el premio gordo de primeras. Pero el campo es como es y me obsequió con un bonito abanico de especies en el río Guadares, incluyendo al escaso galápago europeo para redondear el protagonismo de los reptiles aquella tarde. 
Iba muy pendiente, aunque sin quitar ojo a los abejarucos y lepidópteros, de los galápagos leprosos que tomaban el sol en sus orillas floridas de ranúnculos de agua hasta que avisté el distintivo diseño del europeo ya al final del recorrido de vuelta.




Andarríos chico (Actitis hypoleucos)

Cejialba (Callophrys rubi)

Galápagos leprosos (Mauremys leprosa)

Abejaruco (Merops apiaster)

Galápago europeo (Emys orbicularis)




El incremento primaveral de horas de luz me permitió todavía un breve paseo por cortados rocosos viendo un águila imperial adulta, cosa que no esperaba para nada porque en la Sierra de Grazalema solamente aparecen ejemplares juveniles en sus vagabundeos dispersivos. Hay que tener en cuenta que estuve en límite norteño de la sierra y las campiñas estaban cerca, así que quién sabe si proviene de allí en vista de que es una especie que está recuperando su distribución natural.
Para rematar el asunto de las rapaces ibéricas, a última hora apareció un buitre negro cuando hice una última paradita en el Puerto del Boyar antes de volver a casa.




Águila imperial (Aquila adalberti)

Esta abeja ha tenido un mal día

Buitre negro (Aegypius monachus)


El 14 de abril lo iba a dedicar más a las orquídeas. O, mejor dicho, a una orquídea concreta porque ya podían ser fechas adecuadas para ver las primeras Ophrys atlantica que florecieran. Hablamos de una rara orquídea de distribución ibero-magrebí que en España solamente tenemos al sur de Andalucía, y este año no pensaba perdérmela porque, además, es especialmente bonita.
Eso siempre y cuando no me entretuviera demasiado en un rodal de flores que encontré de camino, que me tuvo embelesado con su cantidad de polinizadores y depredadores y me podría haber tirado allí toda la tarde.



Anthophora sp.

Coleóptero sin identificar

Abeja pelirrojita

Saltícido

Araña en medio de su trampa de seda

Llegó la primavera

Arlequín (Zerynthia rumina)


Conseguí encontrar un único ejemplar de la susodicha orquídea en la localización que conozco de Benaocaz, que encima era tan bajito y birrioso que quise irme hasta la otra población de Villaluenga por si veía otro mejor.
De la misma manera solamente hallé un solo ejemplar florecido, aún era pronto y más adelante irían saliendo más. Éste era mucho más bonito que el de Benaocaz y mereció la pena la búsqueda en ambos sitios al disfrutar también por el camino de cosillas como una mantis endémica o de rapaces como el alimoche.




Apteromantis aptera

Orchis langei

Águila calzada (Hieraaetus pennatus) y chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Larva de mariquita

Ophrys tenthredinifera de la variedad ficalhoana

Ophrys atlantica

Alimoche (Neophron percnopterus)



Fueron, como veis, dos sensiones muy intensas y completas cuando la primavera grazalemeña aún no se tornó reseca por la sequía.