| El Hacho |
La idea era recorrer distintos enclaves de su serranía, pues está al pie de la Sierra Sur de Sevilla, tan desconocida como llena de interesantísima biovidersidad. Me llamó la atención el paralelismo con mi Sierra Sur de Jaén, no acabando el parecido en el mero nombre... ambas sierras calizas están desprotegidas pese a tener importantes valores naturales, a merced de las canteras y del interés económico que siempre suele primar por encima de la conservación.
Llegamos un buen grupete desde distintos lugares, casi todos sevillanos con unos cuantos gaditanos, e iniciamos la primera rutilla por la zona de Lora de Estepa. Allí nos encontramos con un principio marcado por el omnipresente cultivo del olivo, que iba dando paso a olivares abandonados hasta llegar a unas laderas cubiertas por puro monte mediterráneo, hogar de cabras montesas y águilas perdiceras (a las que vimos ciclear).
Muchos de nosotros fuimos muy pendientes del suelo, al haber distintas y atractivas especies de orquídeas: Ophrys speculum, Ophrys lutea, Ophrys scolopax, Orchis papilionacea y Orchis italica.
En cuanto al bicherío, se vieron distintas especies de aves como las mencionadas águilas perdiceras, un aguilucho lagunero, un gavilán y, algo que me gustó personalmente porque es algo especial para mí, nutridos bandos de vencejos reales (Apus melba).
También otros pequeños habitantes como escorpiones (Buthus occitanus) y escolopendras (Scolopendra cingulata).
A mediodía nos esperaba una buena comilona a base de barbacoa en el Refugio de la Serpiente, una estación de anillamiento ubicada en un pinar de repoblación donde se llevan a cabo medidas para mejorar ese ecosistema tan demasiado hecho a mano por el hombre, tales como plantación de vegetación mediterránea y frutales o colocación de cajas nido, todas ellas con demostrada eficacia a la hora de atraer nuevas especies de aves al entorno.
Allí es muy sencillo ver los abundantes piquituertos (Loxia curvirostra), así como a muchos otros pájaros forestales como herrerillos capuchinos y comunes, carboneros comunes y garrapinos, agateadores comunes, verderones, verdecillos, jilgueros, lúganos, colirrojos comunes, zorzales comunes, reyezuelos listados, etc... muchos de ellos presentes gracias a los nidales, comederos, bebederos y frutales, llegando incluso a haberse registrado especies raras de ver en estos lares como el verderón serrano, el reyezuelo sencillo o el pinzón real.
También andan por allí especies más discretas como el cárabo o el búho real, y se puede avistar al águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), como de hecho hicimos nosotros al aparecer aquel día una joven hembra.
Por la tarde estuvimos bicheando los alrededores del Refugio, dando mucho juego su variado entorno que da cabida a cultivos, pinar, monte mediterráneo y cortados calizos. Encontré algunas culebrillas ciegas (Blanus mariae) y seguimos viendo más orquídeas, sobre todo las abundantes Ophrys lutea con alguna otra especie como la Orchis champagneuxii.
Allí es muy sencillo ver los abundantes piquituertos (Loxia curvirostra), así como a muchos otros pájaros forestales como herrerillos capuchinos y comunes, carboneros comunes y garrapinos, agateadores comunes, verderones, verdecillos, jilgueros, lúganos, colirrojos comunes, zorzales comunes, reyezuelos listados, etc... muchos de ellos presentes gracias a los nidales, comederos, bebederos y frutales, llegando incluso a haberse registrado especies raras de ver en estos lares como el verderón serrano, el reyezuelo sencillo o el pinzón real.
También andan por allí especies más discretas como el cárabo o el búho real, y se puede avistar al águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), como de hecho hicimos nosotros al aparecer aquel día una joven hembra.
Sin ninguna duda, el protagonista de la tarde fue el búho real (Bubo bubo), descansando tan a gusto mientras lo veíamos desde mucha distancia con telescopio.
Hubo más especies de aves, por supuesto, como pitos reales, roqueros solitarios, abubillas o cernícalos vulgares.
Una vez que los asistentes fueron volviendo a sus hogares, tras disfrutar de un buen día soleado compartiendo afición y conversaciones pajareras, yo me quedé aún allí viendo cosillas como la orquídea Ophrys bombyliflora y una araña lobo (Lycosa hispanica).
Y es que yo no me marché a casa, tenía planes para seguir de ruta por la sierra con Javi, que eligió un buen recorrido de puro pateo saliendo desde el mismo pueblo.
Aparte de la tarabilla común (Saxicola torquatus) y de la collalba gris (Oenanthe oenanthe) de las fotos fuimos viendo numerosas especies de aves como abubillas, roqueros solitarios o una culebrera con el canto del cuco como fabuloso telón de fondo.
Las peonías ya estaban en flor, y redondeamos el repertorio de orquídeas con especies como Ophrys fusca y Orchis collina. En total fueron 13 las especies de orquídeas del fin de semana si sumamos especies que estaban cerradas o secas, como Ophrys tenthredinifera, Orchis conica, Neotinea maculata y Barlia robertiana, mi récord personal hasta la fecha.
| Almendros naturalizados |
Aparte de la tarabilla común (Saxicola torquatus) y de la collalba gris (Oenanthe oenanthe) de las fotos fuimos viendo numerosas especies de aves como abubillas, roqueros solitarios o una culebrera con el canto del cuco como fabuloso telón de fondo.
La orquídea de la última foto nos extrañó mucho, sobre todo al haber otras 3 flores más iguales, pero se ve que eran sencillamente unas Ophrys lutea con alguna malformación.
La fauna "bichera" tuvo muy buena representación con culebrillas ciegas, larvas de luciérnaga (posiblemente Lampyris noctiluca), abejas (Apis melifera) y especies interesantes de arácnidos como la falsa viuda negra (Steatoda paykulliana), una araña trampera (Ummidia sp.) y las siempre impresionantes arañas negras de los alcornocales (Macrothele calpeiana).
Ha supuesto para mí un sumamente interesante nuevo capítulo en mi afán por ir conociendo mejor las Cordilleras Béticas, que hace preguntarse si no es todo esto más que suficiente para justificar un Parque Natural.
| Estepa |
| Cerro de San Cristóbal |