domingo, 28 de junio de 2020

Botánica y aves rapaces del río Segura







En numerosas entradas de este blog aparece mucho el río Segura como no podía ser de otra manera naciendo aquí donde vivo, en el término de Santiago-Pontones, y discurriendo junto a parajes que visito con mucho entusiasmo.

Durante el invierno he frecuentado bastante el tramo fluvial que pasa encajonado en un formidable cañón junto al pueblo de Pontones en busca de buenos avistamientos de mirlos acuáticos, que finalmente se saldaron con el tristísimo balance de unas pocas observaciones de mala calidad. Nunca había estado en primavera, aunque parezca mentira, así que me animé a ir allí la tarde del 25 de mayo a ver qué novedades podía encontrar.


Papamoscas gris (Muscicapa striata)

Doncella mayor (Melitaea phoebe)

Me comentó una vez un amigo que hay una buena población de la endémica violeta de Cazorla en un paredón del cañón del Segura, aliciente más que suficiente para mi visita, pero además encontré también un inesperado y satisfactorio repertorio de orquídeas. Es lo que sucede al revisitar sitios con la nueva perspectiva que brinda la generosa primavera.


Cephalanthera damasonium

Ophrys scolopax

Jacinto leonado

Viola cazorlensis

Gladiolo

Orchis coriophora

Viola cazorlensis

Dactylorhiza elata

Anacamptis pyramidalis

Viola cazorlensis

Ophrys scolopax


Al día siguiente estuve en otro paraje cercano, aunque esta vez a mayor altura desde la aldea de Poyotello para subir a Piedra Dionisia.
Pero primero me asomé a inspeccionar un momento el sendero que baja a la Cueva del Agua porque recordaba haber visto orquídeas secas en verano, a las que ya sí pude poner identidad con dos especies distintas. No sin haber disfrutado antes desde la misma carretera de una bonita pareja de águilas calzadas, una de ellas con un lagarto ocelado en sus garras.


Águila calzada (Hieraaetus pennatus), macho

Águila calzada (Hieraaetus pennatus), hembra con presa

Anacamptis pyramidalis

Orchis coriophora

Madreselva

No solo se repitieron dos especies de orquídeas de la tarde anterior, también vi de nuevo violetas de Cazorla al asomarme a los profundos cortados del ascenso a Piedra Dionisia sobrevolados por el halcón peregrino.



Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Viola cazorlensis




El momento más interesante de la tarde llegó con una pareja de águilas reales sufriendo el intenso acoso de los córvidos del lugar, con una bandada entera de chovas piquirrojas hostigando sin cesar y unos cuervos atreviéndose a atacar más de cerca merced a su mayor tamaño y fuerza.








Águilas reales (Aquila chrysaetos) acosadas por cuervos



Aparte de los siempre molestos y belicosos córvidos también era continuo el vuelo de los buitres leonados de las muy cercanas colonias de cría remontando las corrientes del amplio valle, algo que siempre me parece un espectáculo entretenido por más que lo haya visto miles de veces.



Chova piquirroja



Buitres leonados (Gyps fulvus)




Estas escenas son muy propias de espacios salvajes y agrestes, pero me permito terminar con un guiño a la naturaleza más cercana a nuestras casas con el modesto pero atractivo estornino negro y una grabación del canto de unos autillos en medio del pueblo de Santiago de la Espada.







jueves, 25 de junio de 2020

El plantón del roquero rojo







En una publicación anterior mencioné mis sonados fracasos queriendo ver roqueros rojos en el mes de mayo, incluso en salidas pasando por varios sitios donde sé que los hay, pero se ve que en aquellos momentos estaban muy discretos sacando adelante su primera nidada y hasta finales de mes no se vieron los machos controlando sus territorios nuevamente.

El caso es que el 24 de mayo por la mañana estuve en un territorio clásico de la especie viendo finalmente otras especies diferentes. Empecé muy bien con unas observaciones sobresalientes de abubilla gracias a un dócil ejemplar que se alimentaba sin recelar apenas de mi presencia.




Abubilla (Upupa epops)


Las collalbas grises estuvieron muy presentes, como siempre, siendo especialmente interesante que también un macho de collalba rubia se mostrara razonablemente bien y enseñara sus dotes vocales intercalando imitaciones de verdecillo en medio de su canto. El audio es espantoso por la interferencia del viento, pero creo que por la curiosidad merecía colgarlo.




Erodium cazorlanum

Carbonero garrapinos (Periparus ater)

Esa pista lleva a Marchena, donde trabajo

Erodium cazorlanum

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Me esperaba un destino más recio yendo ni más ni menos que al Banderillas, ese coloso de 1993 metros de altitud que se yergue bien orgulloso desde la altiplanicie de los Campos de Hernán Perea hacia los amplios valles por los que fluyen los ríos Borosa, Aguamula y Guadalquivir.

Fue una grata sorpresa que en el último tramo antes de coronar sus cumbres ya empezaran a florecer las endémicas violetas de Cazorla, aunque más adelante vi que había otro pequeño rodal más muy cerca de las garitas de vigilancia de incendios, que justo encontré nada más asustar sin querer a un gran macho de cabra montés en su encame, todo esto bajo numerosos vencejos volando a gran velocidad con la agradecida presencia de vencejos reales entre ellos.


Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans)

Viola cazorlensis


Viola cazorlensis

Vencejo real (Tachymarptis melba)

Viola cazorlensis

Sofía (Issoria lathonia)



Al emprender el descenso es siempre inevitable entretenerse en los prominentes tajos que dan a los antes mencionados valles, pues es fácil ver aves rapaces y córvidos volando en sus corrientes. Quiso el azar que, entre el frecuente vuelo de buitres leonados y chovas piquirrojas, tuviera a bien llegar un quebrantahuesos remontándose hasta perderse en la distancia.




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)



Parecía que el recorrido por el Banderillas no había tenido mucha enjundia ornitológica, pero precisamente en el regreso el asunto mejoró bastante. Fue incluso divertido estar viendo una collalba rubia a cierta distancia y que, de repente, se me pusiera una curruca tomillera delante como queriendo robarle el protagonismo.


Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

Curruca tomillera (Sylvia conspicillata)

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Alcaudón común (Lanius senator)

Alcaudón real (Lanius meridionalis)

Culera lisa meridional (Coronella girondica)

Así que los roqueros rojos me dejaron plantado, aunque por poco tiempo porque más adelante me resarcí totalmente, y además esta jornada en sí salió muy agradable.