viernes, 19 de junio de 2020

Primavera en los Campos de Hernán Perea






Cualquiera que haya estado en la Sierra de Segura ya sabe bien que los Campos de Hernán Perea suponen uno de los parajes más singulares y con más personalidad de estas serranías. Y para quien no haya estado... pues puede asomarse a la ventana virtual que es este blog y conocerlo ahora.

Esta enorme planicie que llega en algunos puntos a parecer un paisaje de la luna cuando se llega a sus zonas más desarboladas y rocosas es todo un ejemplo de modelado kárstico. Su amplia extensión caliza está llena de dolinas y depresiones que filtran el agua de la las precipitaciones dando origen a importantes ríos de este macizo montañoso.
Pero no será ese relieve el protagonista de esta publicación, el 19 de mayo por la tarde di una vuelta por las zonas que sabía que en esas fechas serían todo un vergel, dando como resultado una bucólica salida con la floración de retamas, peonías, majuelos y gamones entre otras plantas.

Fue curioso encontrar un milano real adulto por esas fechas, ya no era para un invernante y era un poco tarde para ser migrador, aunque con las aves nunca se sabe. No hay que descartar que fuera un adulto no reproductor que esté vagabundeando por ahí, ni tampoco menospreciar la opción de que sí pudiera haber una pareja de esta rapaz tan escasa por estos lares.




Milano real (Milvus milvus)


Culebrera (Circaetus gallicus)


Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


Collalba gris (Oenanthe oenanthe)



Las currucas estaban muy activas con los machos dándolo todo. Las carrasqueñas y zarceras se mostraron muy ariscas y apenas se dejaron ver, todo lo contrario con un macho de curruca tomillera que estuvo dando su recital bastante cerca de mí sin importarle tenerme como público, tanto es así que hasta hice una grabación de su canto con un cuco como invitado especial.



Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans)

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Curruca zarcera (Sylvia communis)

Curruca tomillera (Sylvia conspicillata)

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Curruca tomillera (Sylvia conspicillata)


El 21 de mayo tuve otro concierto muy distinto desde casa escuchando el canto de una abubilla que estuvo muy cerca del balcón de mi dormitorio. En la última foto se ve incluso la manera en la que hincha la garganta cuando emite ese característico canto suyo que le da el nombre a modo de onomatopeya.
Muchos saben que la abubilla es un pájaro muy importante de mi infancia y detalles así a mí me llenan muchísimo.





Abubillas (Upupa epops)


Aquel día estuve en un paraje al que se accede precisamente desde los Campos de Hernán Perea. Por entonces estaba despuntando la floración de los cambrones y era espectacular la paleta de colores con esos morados brillantes junto al amarillo y verde habituales.
Los muflones se convirtieron en algo casi constante, pocas veces habré visto tantos, aunque sin duda lo mejor fue ver una magnífica víbora hocicuda tomando el sol (lamentablemente para mí se escabulló pronto).




Muflones con una cabra montés infiltrada


Muflones (Ovis orientalis)




El lugar era ideal para tener buenos avistamientos de quebrantahuesos, aunque la naturaleza es impredecible y justamente ese día no quisieron aparecer.
A cambio vi una joven águila real y un lejano canto familiar me delató la presencia de un macho de roquero rojo, especie que me estuvo vacilando durante el mes de mayo con fracasos en todas las salidas en su busca (habrá entrada de blog sobre eso) hasta que en junio me desquité a lo grande (también habrá entrada correspondiente).




Águila real (Aquila chrysaetos)


Roquero rojo (Monticola saxatilis)

Muflones (Ovis orientalis)

Esto me recuerda a aquel camino del Mago de Oz

Recomiendo encarecidamente conocer estos parajes a quien venga aquí, aunque quienes vienen a visitarme ya lo hacen porque yo me encargo personalmente de llevarles.


Disfrutando de las vistas



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