Hace casi dos años me dijo mi mejor amigo de la infancia que del mañana no sabemos nada, y vaya que así ha sido. Hace poco más de un mes no me hubiera imaginado que esto que voy a ir enseñando hoy sería mi último fin de semana con total libertad para salir al campo hasta vete a saber cuándo.
Pero mejor centrémonos en lo positivo y veamos qué cosas interesantes me esperaban el sábado 7 de marzo, que lucía soleado y espléndido pero con un fuerte viento que me hizo ir improvisando la salida que tenía pensada. La verdad es que no tenía nada claro para los planes de aquel fin de semana y ese sábado no tenía previsto hacer una excursión concreta, sencillamente decidí ir a distintos puntos de interés bichero a ver qué me encontraba.
Comencé con una de las apuestas fuertes de la Sierra de Segura yendo por las cumbres y cortados del valle del río que le da nombre. Allí es donde el molesto viento me recibió con unos buenos tortazos con la mano abierta y no estuve mucho tiempo, aunque sí el suficiente para encontrar junto a los numerosos buitres leonados la muy distinta silueta de un joven quebrantahuesos que fue uno de los platos principales del día.
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Manto bicolor (Lycaena phlaeas) |
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| Buitre leonado (Gyps fulvus) |
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| Gavilán (Accipiter nisus) |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Escribano montesino (Emberiza cia) |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
Lo mejor que se me ocurrió para estar resguardado de los excesivamente fuertes soplidos de Eolo fue pensar en el río Segura desde otra perspectiva, yendo junto a su cauce en el fiero cañón que excava a su paso cerca del pueblo de Pontones.
Allí está la recompensa del mirlo acuático si se tiene suerte, aunque yo desde luego no vi ni rastro de ese aleatorio canalla que puede ser muy confiado o muy arisco según el lugar donde uno vaya a intentar verlo. Pero allí el ambiente ya era otra cosa, incluso con una agradable calidez primaveral de almendros en flor, pájarillos bien activos y un repertorio de insectos con la muy bienvenida sorpresa de la mariposa arlequín que por primera vez veía en el paraje.
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| Mariposa del olmo (Nymphalis polychloros) |
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| Arlequín (Zerynthia rumina) |
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| Carbonero común (Parus major) |
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| Níspola (Coenonympha pamphilus) |
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| Sofía (Issoria lathonia) |
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| Mosquitero común (Phylloscopus collybita) |
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| Escarabajo tigre (Cicindela maroccana) con su presa |
Esa efervescencia primaveral, llamémosla así, me hizo recordar el agradable paseo que también tiene el embalse del Tranco en un sendero que parte cerca de la localidad de Hornos de Segura, y para allá que fui viendo por el camino las clásicas cabras monteses que se han acostumbrado al paso de vehículos por la famosa, muy empinada y llena de pronunciadas curvas carretera entre dicho pueblo y Pontones.
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| Cabras monteses (Capra pyrenaica) |
La referencia para este recorrido es la pedanía de La Platera, poco antes de llegar a Hornos. Allí un sendero bordea esa parte del embalse siguiendo la ruta PR-A 149 (Circular Alto del Montero), un itinerario que llevo eones queriendo hacer de forma íntegra pero ahí se que está quedando todavía en esa lista de tareas pendientes que siempre arrastro con miserables excusas.
Estando en tierras más bajas que Santiago-Pontones era de esperar que tal vez encontrara las primeras orquídeas, las
Ophrys fusca como en tan tantos otros sitios. Allí estaban en efecto estas pequeñas orquídeas abejeras con su negro terciopelo regalándome más ejemplares de los esperados, con una pequeña sorpresa en forma de un solitario pie de
Ophrys Tenthredinifera con el que no contaba. Más adelante en mayo este lugar se convierte en todo un paseo centrado en estas evolucionadas plantas con un amplio y bonito repertorio de especies, aunque es muy dudoso que este año se pueda llegar a disfrutar.
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| Ophrys fusca |
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| Ophrys tenthredinifera |
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| Ophrys fusca |
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| Ophrys tenthredinifera |
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| Ophrys fusca |
En cuanto a las aves, estuve en el mismo lugar en el que semanas atrás un intento de hacerle una espantosa foto testimonial a un picogordo acabó en accidente con un apestoso charco y se fastidió la oportunidad mientras mi bota quedaba pringosamente cubierta por el denso lodo oscuro.
El destino quiso que este otro día sí pudiera retratar a otro paseriforme que no lo pone fácil. Los mitos no es que sean ariscos y de hecho se suelen mostrar con bastante desvergüenza, pero se mueven tanto que es difícil pillarlos y fue una suerte fotografiar a éste que parece decirme que no le saque papada.
Estando en un embalse se da la curiosa circunstancia de ver gaviotas, cormoranes y garzas cuando hasta hace poco uno estaba siendo sobrevolado por un quebrantahuesos, por lo que de primeras unas lejanas aves blancas hubieran podido ser confundidas con gaviotas. Pero no, eran diferentes y sus reclamos lastimeros anunciaban que estaba ante las tres primeras culebreras que veía este año por tierras segureñas. Estaban lejos y la foto que tomé es un auténtico bochorno óptico, por lo que os ahorro ese espanto poniendo en su lugar una de las muchas fotos que he tomado de culebreras en días posteriores, porque afortunadamente esta primavera se me han puesto muy a tiro en bastantes ocasiones.
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| Mito (Aegithalos caudatus) |
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| Cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) anidando |
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| Culebrera (Circaetus gallicus) |
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| Tórtola turca (Streptopelia decaocto) |
Y con esto me volví para casa tan contento por haber disfrutado de un estupendo sábado de aves rapaces, orquídeas y lepidópteros. Ya tocarían al día siguiente las botas y el bastón de senderismo para una gran ruta que pronto veréis.
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| El Yelmo Chico |
Those vultures look so strong and graceful in the wind! I love the little Helm!
ResponderEliminarThanks!! Big raptors are so majestic!
EliminarBueno, salió una excursión muy productiva a pesar de todo el tormento del viento.
ResponderEliminarLos días de viento me desespero, no sólo es que te dé con la mano abierta como bien dices, sobre todo, si te pilla a la salida de una esquina rocosa; además, cuando llegas a casa tienes la cabeza como si hubieras hecho la travesía con Manolo el del Bombo todo crecido.
Saludos.
Es desagradable en extremo, además de añadir más frío todavía pese a ir con las prendas de abrigo bien caladas y tapándote la cara.
Eliminar¡Saludos!
Qué pasada, Carlos.
ResponderEliminarGracias, la verdad es que ese día fue un auténtico pasote.
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