Uno de los objetivos que me había propuesto para este año, aparte de los relacionados con animales, era conseguir ver algunas plantas de la Sierra de Segura que vergonzosamente me quedaban aún pendientes.
Una de ellas era el narciso endémico de este rincón de las Sierras Béticas de Jaén y Granada, la especie
Narcissus longispathus. Actualmente los taxónomos no cejan en su empeño de sacar nuevas especies de la chistera escindiendo las ya existentes y se habla de otras de estas especies "distintas" en nuestro territorio, pero por suerte siguen siendo
longispathus los de esta población que os voy a relatar... y de todos modos yo los pienso seguir llamando así.
He estado estos meses atrás intentado saber dónde podría buscarlos cerca de donde vivo en Santiago de la Espada, pero lo mejor fue preguntarle directamente a Javier Broncano (sí, os suena ese apellido, es el padre del televisivo y muy divertido David Broncano) porque él ya conoce bien una población cerca de Orcera y Segura de la Sierra. Me comentó en febrero que no los había visto florecer todavía, pero que me tendría bien informado con el DAN (dispositivo de alerta narcisista), hasta que llegó un momento dado en el que directamente me contó dónde ir yo mismo a primeros de marzo.
La muy nublada y oscura tarde del 4 de marzo bajé al lugar indicado y empecé la búsqueda, viendo al llegar unos hongos desconocidos (nunca he ocultado mi ignorancia micológica), violetas y prímulas.
Pensaba que tendría que buscar bastante, por lo que me llevé una sorpresa mayúscula al encontrarme más cerca de lo esperado unas grandes flores amarillas que resultaron ser los primeros narcisos de la deseada especie.
Y digo los primeros porque conforme iba siguiendo el cauce de un arroyo resultaron ser apabullantemente abundantes, llenando del intenso amarillo enormes extensiones de los herbazales encharcados del lugar. Sin duda fue un dorado hallazgo en medio de la grisura del ambiente, y no solamente porque estas bulbosas joyas fueran amarillas.
Aquella semana poco tenía que ofrecer en cuanto a observación de fauna con un tiempo tan desapacible y la oscuridad reinante, pero tampoco era como ir a Mordor en medio de violentas hordas de orcos y algo se pudo hacer. Las especies grandes como cérvidos y rapaces salvaron la semana desde ese punto de vista con ciervos, gamos, un águila real (sin mostrar porque la espantosa fotografía puede producir epilepsia) y dos ejemplares jóvenes de quebrantahuesos que me sobrevolaron con curiosidad como preguntándose qué hacía allí un hombre pasando frío en medio de un barranco.
Además, la jugada sale más redonda si se completa con parajes tan maravillosos como los que esta bendita sierra ofrece a quien se digna a conocerla.
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| Gamo (Dama dama) |
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| Ciervo (Cervus elaphus) |
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| Arroyo Borracho (juro que no me he inventado el nombre) |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Arroyo Borracho |
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| Ciervo (Cervus elaphus) |
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| Segura de la Sierra |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Cuevas de los Anguijones |
Al día siguiente me esperaba un fin de semana reluciente y espléndido... el último que pudimos tener con libertad por el motivo que todos sabemos. Pero así son las cosas, un día volveremos al campo con la misma libertad que nos arrebataron los que no han aprendido que no hay que traficar con fauna silvestre.
Es una planta que me gusta barbaridad, igual que los nazarenos. Por mi pueblo está la especie Narcissus assoanus. Me gusta, sobre todo, cuando llenan repisas y falderos de roquedos calizos contrastando con el gris y rojizo de las paredes gracias a su intenso amarillo.
ResponderEliminarSon pequeños pero, muy elegantes.
Saludos.
Por aquí hay varias especies, algunas de ellas también de distribución restringida, y éstos son los más grandes y emblemáticos del parque natural.
Eliminar¡Saludos!