Desde donde vivo en Santiago de la Espada alcanzo a ver las sierras de la vecina provincia de Granada que forman una misma unidad con éstas de Jaén, Albacete e incluso Murcia. Es un recordatorio constante para explorar la cercana serranía granadina aprovechando mi actual estancia en la Sierra de Segura, continuando con lo que hace casi cuatro años empecé a bautizar como las Aventuras Béticas en el afán por bichear todas las sierras que reciben esa denominación.
El 8 de marzo fue el día escogido para subir al pico de la Guillimona, que con sus 2064 metros de altitud sería un buen ensayo para subir otro día la colosal enormidad de La Sagra.
Ese domingo tan soleado y espectacular prometía mucho cuando llegué al punto de inicio en el acceso al Pinar de Araceli, complejo de cabañas rurales que quedó tristemente abandonado por motivos que desconozco. El carril asfaltado que conduce al complejo está bloqueado por unos grandes bloques de roca, por lo que el recorrido a pie comienza allí mismo entre piquituertos, herrerillos capuchinos, carboneros garrapinos y demás pequeñajos forestales.
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| Almorchón |
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| Pinar de Araceli |
Tras pasar una zona ganadera sale un camino bien amplio que va tomando altura hacia el deseado cordal de cumbres calizas en las que intuía que el viento soplaría de lo lindo. Iba pensando por el camino que el pajareo estaba siendo bien escaso hasta que, de pronto, un joven quebrantahuesos llegó volando hacia mí y me sobrevoló a muy corta distancia al pasar junto a mi sendero.
Un poco más tarde, veía pasar sobre las cimas numerosos buitres leonados con una silueta distinta entre ellos que delató que se trataba de un pajizo de águila imperial. Justo en ese mismo punto pasó un segundo ejemplar de quebrantahuesos un poco más joven que el anterior, siendo el que enseño en las fotografías.
Sería muy normal preguntarse ahora mismo en qué narices estoy pensando para colgar la foto del ejemplar lejano y no la del primero que sí vi muy de cerca. No es que esté empinando el codo mientras escribo esto, tengo motivos para reservarme fotos y al seguir leyendo quedará claro por qué.
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| Águila imperial (Aquila adalberti) |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Castellón de los Mirabetes |
En este punto el sendero se apartaba en otra dirección y la subida la tuve que hacer acometiendo las laderas por donde mejor me fuera pareciendo, sorprendiendo en un canchal un grupito de acentores alpinos con sus graciosos reclamos.
El esfuerzo de subir por tan empinado terreno fue burlonamente recompensado con un frío helador que, realmente, era de esperar en esas cumbres azotadas por los vientos. Bajo el vuelo del águila real las vistas ya empezaban a ser magníficas con la blancura de Sierra Nevada en el horizonte, alcanzando incluso a ver montañas de Almería como Calar Alto con su observatorio astronómico.
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| Calar Alto |
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| Águila real (Aquila chrysaetos) |
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| Sierra Nevada |
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| Acentor alpino (Prunella collaris) |
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| Mulhacén |
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| Veleta |
Llegar a su vértice geodésico sí que fue recibir una agresión eólica en toda regla, pero se podía aguantar el viento teniendo a cambio las mejores vistas de toda la excursión. A un lado y otro de la alargada cresta tenía las localidades de Puebla de Don Fadrique (Granada) y Santiago de la Espada (Jaén), pero más imponente era tener muy cerca la mole de La Sagra.
Cuando veo La Sagra desde lejos siempre puedo escucharla riéndose porque aún no he sido capaz de ir a subir su cima, y estando allí tan cerca sus risotadas eran aún más humillantes que nunca, maldita montaña socarrona...
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| La Sagra ante Sierra Nevada |
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| Puebla de Don Fadrique |
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| Santiago de la Espada |
La bajada no fue mucho más sencilla que la subida, buscando igualmente por dónde ir pisando sin caer despeñado.
Los buitres leonados siguieron siendo frecuentes, pero no por ello dejé de prestarles atención y por ello me pude percatar de que uno de ellos era en realidad un inesperado buitre negro. Al hacer un descanso en un prado veía a las águilas reales adultas con sus picados, pero lo mejor fue cuando apareció un quebrantahuesos tras un rodal de pinos que venía volando en mi dirección.
Era el mismo quebrantahuesos que me encontré durante la ida, que por entonces estuvo horrendamente a contraluz, a diferencia de la mucho mejor iluminación que tuvo en este otro momento que lo hizo merecedor de que omitiera las anteriores fotos para quedarme mejor con ésta para el blog. Es Góntar, macho de cuatro años que ya pude ver también de cerca en 2016 cuando mi amigo José Carlos Sires hizo su primera visita segureña, de manera que si
pincháis aquí vais a poder comparar lo mucho que ha ido cambiando el amigo.
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| Buitre negro (Aegypius monachus) |
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| Buitre leonado (Gyps fulvus) |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Águila real (Aquila chrysaetos) |
Para ilustrar el camino de regreso al Pinar de Araceli sólo dispongo de un piquituerto y de esa gran morralla que es la tarabilla común, aunque siempre agradecida a la hora de posar.
Esto no quiere decir que no viera más cosas, justamente ese tramo tan poco productivo durante la mañana me brindó al volver por la tarde observaciones de lúganos, mirlos capiblancos y hasta zorzales reales. Todos ellos sin una mísera fotografía testimonial, para no variar.
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| Tarabilla común (Saxicola rubicola) |
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| Piquituerto (Loxia curvirostra) |
Ese postrero plantel de aves invernantes completó el repertorio total con las grandes rapaces, pero aún quedará clavada la espina de no haber podido ir durante estas últimas semanas a La Sagra como tenía planeado... sus risas burlonas resuenan por toda la sierra ahora, pero ya veremos quién ríe el último.
Joer, Carlos, eso de "gran morralla" xD
ResponderEliminarMe pregunto el por qué del nombre "Guillimona". Es un poco como de coña.
Un saludo.
La clásica tarabilla, que igual está en medio de una campiña reseca o en lo alto de la sierra.
EliminarIntenté averiguar algo sobre el nombre de esa sierra, pero no me salió nada hasta ahora.
¡Saludos!
Pues aquellas cabañas rurales tenían buena pinta, sobre todo, para abordar buenas y profundas excursiones de amantes de la naturaleza y su fauna. Te ahorran una buena caminata para ahondar mejor en las observaciones de fauna.
ResponderEliminarEn fin, cosas más extrañas pasan por el mundo.
Saludos.
Saludos.
Anda que no lo he pensado veces... por dentro estaban geniales con sus chimeneas y muy acogedoras.
EliminarSupongo que sería porque aquello está tremendamente apartado de vías de comunicación importantes por todos sus lados, y al final la rentabilidad sería escasa.
¡Saludos!