Volvemos a las rutas de senderismo tras el intenso calor del estío. El 11 de septiembre, estando aún el monte agostado y deseando cambiar ese amarillo tostado por el fresco verdor del otoño, decidí bajar a ver algunas de las aldeas abandonadas de la Sierra de Segura.
La verdad es que costó mucho comenzar la ruta porque, sencillamente, las aves no me dejaban empezar a bajar el barranco donde estaba el sendero de cabras que me llevaría a mi destino... si es que conseguía dejar de mirar al cielo con el ajetreo que se formó al ir llegando numerosos buitres leonados, dos quebrantahuesos, un águila real y un águila calzada.
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Águila calzada (Hieraaetus pennatus) |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Águila real (Aquila chrysaetos) |
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| Junto a un buitre leonado |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Quebrantahuesos impúdico |
Ya sí pude, al acabar el festival de aves rapaces, descender por el empinadísimo sendero junto a los cantos de los pajarillos forestales y los chillidos de los arrendajos. De cuando en cuando miraba hacia arriba al ver más movimiento de buitres y avisté la distinta silueta de un quebrantahuesos joven.
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
Llegué así por primera vez a la aldea de El Miravete, una de las muchas que fueron desalojadas forzosamente cuando se creó el infame y nefasto Coto Nacional. La política de repoblaciones forestales para favorecer las sueltas de ciervos y otras especies cinegéticas con sus consecuentes deslindes fue arrebatando sus tierras a los que siempre vivieron allí en ese remoto rincón de la sierra, hasta que acabaron definitivamente expulsados.
Me habían recomendado bajar también al arroyo de Las Espumaredas aprovechando la excursión. Esto aportó un refrescante añadido a la salida, por no hablar del componente estético con los saltos de agua y las pozas.
Allí estaban los restos de otra aldea, Las Huelgas, que para colmo fue dinamitada para que nadie pudiera regresar nunca más. El aborrecible Coto Nacional no solamente exterminó numerosas especies de fauna mal consideradas "alimañas", también echó a los serranos de sus casas.
Tocaba el temido momento del regreso después de disfrutar del bocadillo junto al arroyo. Digo temido porque a partir de ese momento el agradable paseo se convertiría en una constante ascensión por los considerables desniveles de aquellos barrancos.
Durante la larga ascensión volví a ver quebrantahuesos, buitres o chovas piquirrojas entre otras aves. ¿Has conseguido ver el halcón peregrino que aparece en la foto de las chovas de más abajo?
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| Buitre leonado (Gyps fulvus) |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) |
Incluso cuando me marchaba de camino a casa seguí viendo quebrantahuesos, que además puedo saber por sus plumajes que son dos ejemplares diferentes a los otros dos de las primeras fotos.
Se aprecia satisfactoriamente que el quebrantahuesos tiene ahora una segunda oportunidad en el mismo lugar en el que exterminaron a su especie a base de estricnina y plomo, llegando incluso a matar cobardemente a un pollo en su propio nido.
Quién sabe si algún día pueda regresar también el lince ibérico, otro gran desaparecido a manos de los guardas de caza del antiguo coto y demás aniquiladores.
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Águila calzada con el clásico córvido molesto |
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
Pero no todo tiene que dejar mal sabor de boca, una buena pizza casera era mi justo merecido tras la caminata de la jornada.
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