A diferencia de su primo el sapo corredor, con sus sonoros coros nocturnos croando intensamente por las charcas de Bailén, el sapo común es más discreto en sus amoríos, pero resulta más visible al aparecer a plena luz del día mientras damos un paso por la sierra durante marzo y abril.
Así es como mi mejor amigo y yo nos encontramos con varios ejemplares en un tranquilo y limpio arroyo de la Sierra Morena de Jaén, que ya me ha mostrado en otras ocasiones sus valores naturales al ir detectando allí especies como el azor, el cárabo, la culebra de collar o distintas especies de libélulas (haz click aquí para echar un vistazo). Allí vimos un pareja en pleno amplexo, que es cuando el macho (de menor tamaño como en otras especies de anuros) se aferra a la hembra bajo las axilas con la ayuda de unas callosidades que desarrolla en esos días para tal fin, a la espera de fecundar las ristras de huevos de su compañera.
Ya vimos que alguna pareja dejó allí los cordones gelatinosos de sus puestas, pero varios machos aún estaban solos a la espera de poder conquistar alguna dama.
Y algún otro habitante serrano de mayor tamaño, al encontrarnos con un grupo de jabalíes (Sus scrofa) con sus crías. Fue muy curioso que justo íbamos hablando de ellos cuando vimos aparecer estos adultos con los rayones.
También vimos picogordos, un azor, buitres leonados, y oímos el reclamo de un águila real; una buena salida matutina un poco pasada por agua. No tardaré mucho en publicar alguna otra cosilla de Jaén, además de mi propio pueblo, ya veréis.
Vaya fotazas Carlos, la del ojo del sapo es estratosférica y la guinda de los jabalíes muy guapa. Un abrazo desde el Norte, donde por fin llego la primavera.
ResponderEliminarLos ojos de los sapos comunes y corredores son una preciosidad, con lo "feos" que les parecen esos animales a la gente (para mí son una pasada).
Eliminar¡Un abrazo! Ahora te toca disfrutar la primavera cantábrica.
Muy chulas y vaya detalles!!
ResponderEliminarSaludos Carlos
Es fácil con unos modelos tan guapos.
Eliminar¡Saludos!
Todavía disfruto recordándolo, no hace mucho, cuando recibí una llamada por el móvil estando en el campo (lo suelo apagar y dejarlo en el coche). Mientras contestaba, le comentaba al amigo que en esos momentos pasaba una nutrida piara de jabalíes delante de mí, por lo que estaba alucinando. Fue espectacular escuchar el trote de los suidos a paso ligero.
ResponderEliminarMuy guapos los sapos. Cuantas veces me paro en carreteras secundarias para sacar a estos imprudentes del asfalto.
Saludos
Esos momentos camperos que la mayoría de gente tendría que experimentar, qué maravilla, con lo cotidianos y normales que eran para nuestros antepasados.
EliminarLo mismo digo con los sapos corredores, llego a perder la cuenta de los que aparto en noches lluviosas.
¡Saludos!