No obstante, la gente no sabe valorarlo, y no sólo lo desconocen, sino que atacan directamente el paraje sin saber la importante biodiversidad que perjudican. Así es como he ido viendo a un ganadero estabulando a sus ovejas en el mismo Paraje Natural, caballos y burros metidos comiendo en pleno cinturón de vegetación palustre, perros sueltos, galgueros, cartuchos de escopetas, etc... por no hablar de los ataques directos a los calamones, tan odiados por los arroceros.
En fin... una verdadera pena ver el abandono de un lugar donde, por ejemplo, desde febrero se han visto numerosos flamencos (Phoenicopterus roseus), aunque ya decreciendo desde sus espectaculares números iniciales.
Sus colores rosados se ven acompañados por el blanco impoluto de garcetas grandes (Egretta alba) y espátulas (Platalea leucorodia), estas últimas en buenas cifras al unirse los ejemplares migratorios a los residentes.
La llegada de aves estivales es cada día más notoria, ya están aquí casi todas las especies típicas. Ya tenemos entre nosotros fumareles cariblancos, canasteras, pagazas piconegras, alcotanes, garzas imperiales, avetorillos, lavanderas boyeras, carriceros comunes, buscarlas unicolor, carricerines comunes, abejarucos, culebreras, milanos negros, autillos, aguiluchos cenizos, etc...
A muchos de esos habitantes ausentes de la temporada invernal ya los veréis en siguientes entradas... junto a una especie invernante que no lo pone nada fácil a la hora de verse... se admiten apuestas para adivinar qué especie es.
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