martes, 6 de marzo de 2018

Codo de la Esparraguera y Salinas de Monte Algaida y Bonanza




Comenté en una publicación anterior que el día 10 de febrero estuve en la Laguna de Medina y que no fue el único sitio al que fui aquel soleado y caluroso sábado.

A mediodía me dirigí a Sanlúcar de Barrameda para volver a disfrutar del fabuloso pajareo de sus salinas y marismas. Comencé asomándome al Codo de la Esparraguera por si esta vez podía ver las cercetas pardillas, cosa que no pudo ser como siempre, pero tuve buenas observaciones de calamones (Porphyrio porphyrio), pechiazules (Luscina svecica), flamencos (Phoenicopterus roseus) y avocetas (Recurvirostra avosetta) nada más llegar.









Las avocetas no fueron para nada las únicas limícolas. En las siguientes imágenes procuro representar bien el intenso "limicoleo" que pude encontrar con archibebes claros (Tringa nebularia), archibebes comunes (Tringa totanus), archibebes oscuros (Tringa erythropus), agujas colinegras (Limosa limosa), agujas colipintas (Limosa lapponica), chorlitos grises (Pluvialis squatarola) y correlimos comunes (Calidris alpina).
Personalmente me gustan mucho las limícolas, que es como llamamos a un grupo diverso de aves de distintas familias del orden Charadriiformes. Este nombre indica que viven en el limo, haciendo muy interesante fijarnos en las distintas formas de sus picos para buscar allí el alimento, además de la longitud de éstos y de sus patas. Si añadimos los diferentes diseños de sus plumajes y los musicales reclamos que exhiben tenemos un grupo de aves de lo más entretenido.








Aguja colipinta junto a un archibebe común

Avoceta entre correlimos

Bando mixto de correlimos, agujas y chorlitos

Fui desde allí hasta las Salinas de Monte Algaida, ese rincón que me pareció una buena revelación cuando estuve en enero, con las salinas a la izquierda y la marisma mareal con la desembocadura del Guadalquivir y el Parque Nacional de Doñana a la derecha.

No faltaron las observaciones de calidad con los flamencos, así como otras especies como el águila pescadora (Pandion haliaetus), la garceta grande (Egretta alba), el chorlito gris, la cigüeñuela (Himantopus himantopus), la garceta común (Egretta garzetta), la espátula (Platalea leucorodia) o la cigüeña negra (Ciconia nigra).














La última parada del recorrido fue ya en el lugar clásico, por llamarlo de alguna manera, al que siempre voy allí. Las Salinas de Bonanza con numerosísimos flamencos, abundantes bandos de avocetas, tarros blancos (Tadorna tadorna), gaviotas picofinas (Croicocephalus genei) y una pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia).















Quería volver allí este finde pero no podrá ser por la previsión del tiempo, que por otra parte está sentando de maravilla al campo con la sed que está padeciendo. Ya habrá otro fin de semana para volver (que perfectamente puede ser para el siguiente). Aquí os dejo el resto de observaciones con milanos reales, moritos, un martinete y más cosillas:






2 comentarios:

  1. Me encantan las avocetas y, hay que ver como se camufla el ejemplar solitario entre los correlimos; una artista.
    Que barbaridad de variedad; un pareado por lo asombrado.

    Saludos.

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    1. El diseño de las avocetas y sus reclamitos aflautados son uno de los muchos atractivos de estos humedales litorales.
      ¡Saludos!

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