miércoles, 4 de septiembre de 2019

Viaje al Pantanal (Brasil) II: Fazenda Santa Tereza



Foto: José Márquez


El 10 de agosto, después de pasar nuestra primera noche ya en pleno Pantanal, comenzamos con lo que sería nuestra dinámica a partir de entonces levantándonos al amanecer para buscar aves por el entorno del alojamiento antes del desayuno.
Cualquiera pensaría que somos unos ansiosos y exagerados, pero ciertamente haciendo esto conseguimos disfrutar de las aves muy activas a primera hora y sin otras personas interfiriendo, de manera que obtuvimos unas observaciones muy valiosas.

Estábamos en la fazenda Santa Tereza, a la que fuimos principalmente por su hide de ocelote, pero finalmente resultó también ser una maravilla para la observación de aves y nos alegramos mucho de haber reservado dos noches en ese sitio con tanto potencial. En la zona son ya muchos los ranchos y granjas que han sabido fijarse en el turismo de naturaleza y se han adaptado a ello como en España con el llamado turismo rural. En este alojamiento, por ejemplo, favorecen la presencia de aves con comederos que atraen especialmente numerosas aves.

Con la gran tranquilidad que había a esas horas hice una grabación del paisaje sonoro el que podréis oír avefrías, tinamúes, palomas, caracaras, benteveos, chachalacas...





Tortolita escamosa (Scardafella squammata)

Muitú (Crax fasciolata)

Palomas, tortolitas, cardenales, fringílidos, ictéridos...

Turpial boyerito ( Icterus cayanensis)

Turpial amazónico (Icterus croconotus)

Martín pescador de collar (Megaceryle torquata)

Amazona frentiazul (Amazona aestiva)

Rayador americano (Rynchops niger)

Monjita gris (Xolmis cinereus)

Una de las estrellas de la fazenda era el tucán toco con una pareja que acudía todas las mañanas a comer, llamando incluso la atención de la gente ajena a la ornitología con su llamativa morfología. Nos fijamos en que las demás aves se apartaban al llegar los tucanes y les guardaban las distancias, indicando así lo temibles que deben ser estas grandes aves.
Pude grabar sus ásperos gruñidos en un audio en el que, para no variar, se oye el escándalo que arman las chachalacas. Esta última ave es una gallinácea que se convirtió sin duda en el sonido del viaje con sus ruidosos coros a todas horas, incluso por la noche. Estoy seguro de que no quedaréis indiferentes al oírlos.



Tucán toco (Ramphastos toco)

Chachalaca de Chaco (Ortalis canicollis)

Después del desayuno llegó la hora de dar un paseo por el río Pixaim en embarcaciones como la que veis en la siguiente foto.  Nos llevaron a nosotros dos aparte en una embarcación sin el resto de turistas, sabiendo que fuimos a ver aves. 

Nuestro guía sabía del tema y le pedimos especies concretas que fue capaz de enseñarnos, como la esquiva y complicada garza agamí con su costumbre de andar escondida por las sombras. También nos enseñó sin problemas otras especies como el martinete cucharón y el martín pescador enano, además de una nutria gigante que no pudimos fotografiar. Hay que destacar también su amabilidad, reduciendo la velocidad cuando se daba cuenta de que nos fijábamos en algún animal y señalándonos otras especies.



Capibaras (Hidrochoerus hidrochaeris)

Cormorán neotropical (Phalacrocorax brasilianus)

Garceta azul (Egretta caerulea)

Martín pescador verde (Chloroceryle americana)

Angú (Donacobius atricapilla)

Ave tigre (Tigrisoma lineatum)

Martín pescador amazónico (Chloroceryle amazona)

Garza agamí (Agamia agami)

Martín pescador enano (Chloroceryle aenea)

Martín pescador de collar (Megaceryle torquata)

Busardo colorado (Busarellus nigricollis)

Gavilán caminero (Buteo magnirostris)

Murciélagos de trompa (Rhynchonycteris naso)

Aninga americana (Anhinga anhinga)

Iguana verde (Iguana iguana)

Martinete cucharón (Cochlearius cochlearius)

Capibara (Hidrochoerus hidrochaeris)



Después de comer tocó seguir investigando los alrededores de la fazenda, aunque he de decir que yo eché una siestecita mientras José Márquez ya empezaba a pajarear. Muchas aves las teníamos al mismo lado de la fazenda y otras las fuimos encontrando en los bosquetes de los alrededores.


Cardenal común (Paroaria coronata)

Carpintero chico (Veniliornis passerinus)

Cardenal común (Paroaria coronata) discutiendo con un tordo músico (Agelaioides badius)

Bandurria mora (Theristicus caerulescens)

Ibis de cara roja (Phimosus infiscatus)

Trepatroncos chico (Lepidocolaptes angustirostris)

Pedimos ayuda para ver al nictibio grande, ave nocturna de gran tamaño complicada de ver por cuenta propia por su excelente camuflaje cuando descansa durante el día haciéndose pasar por una rama. Más adelante en el viaje lo veríamos también durante su actividad nocturna pudiendo ver sus enormes ojos.
También recibimos indicaciones para poder ver al búho de Virginia, que cantó en pleno día delatándonos su ubicación tras haber estado inspeccionando sin éxito unos enormes ficus donde lo imaginábamos escondido.


Nictibio grande (Nyctibius grandis)

Chirirí (Brotogeris chiriri)

Tejú blanquinegro (Salvator merianae)

Lagarto de collar (Tropidurus torquatus)

Aura sabanera (Cathartes burrovianus)

Caracara moñudo (Caracara plancus)

Jacamar colirrufo (Galbula ruficaudata)

Búho de Virginia (Bubo virginianus)

Ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus)

Papamoscas cardenalito (Pyrocephalus rubinus)

Capibara (Hidrochoerus hidrochaeris)

Al caer la tarde teníamos de nuevo una cita con el ocelote. Reservamos dos noches en este alojamiento para tener una segunda oportunidad con el felino y llegamos a plantearnos si acudir o no a la segunda sesión en vista de que ya tuvimos suerte la primera vez, pero obviamente decidimos que había que repetir porque uno no ve ocelotes todos los días.
En aquella ocasión se presentó una hembra que incluso estuvo más tiempo que el macho de la noche anterior, para deleite del personal.


Busardo sabanero (Buteogallus meridionalis)

Cacique lomiamarillo (Cacicus cela)

Jabirú (Jabiru mycteria)

Ocelote (Leopardus pardalis)

El 11 de agosto volvimos a estar en pie al amanecer con todas las aves que visitan la fazenda bien temprano. Tuvimos un buen empacho de tucanes cuando, además de la pareja de tocos, aparecieron unos aracaríes que fueron los primeros que veíamos en el viaje.


Tucán toco (Ramphastos toco)

Jilguero azafranado (Sicalis flaveola)

Tucán toco (Ramphastos toco)

Tordo gigante (Molotrhus oryzivorus)

Celestino común (Thraupis sayaca)

Aracarí castaño (Pteroglossus castanotis)

Jacana común (Jacana jacana)

Jabirú (Jabiru mycteria)

Ibis verde (Mesembrinis cayennensis)

Nos esperaba nuevamente la embarcación, pero en aquella ocasión para llevarnos a nuestro próximo alojamiento.

Despediremos la segunda parte de la crónica con uno de los estupendos postres que tomamos, porque hay que resaltar que la calidad de la comida fue siempre buena y comimos estupendamente durante todo el viaje, aunque sólo la fazenda Santa Tereza ofrecía agua mientras que el resto de alojamientos cobraba el agua junto con las demás bebidas en los buffets libres (algo que nos dejó a cuadros).

Próximamente seguiremos viendo la fauna del río Pixaim junto con otras especies más propias de bosques cerrados en la tercera entrega del viaje.






7 comentarios:

  1. ¡Vaya viaje os pegásteis! Tengo que admitir que algunas de las especies, sobretodo el tucán toco y el ocelote, son algunos de mis sueños, y me estáis dando envidia de la buena, je, je. Las dos primeras entradas de Brasil me han encantado, sobretodo las fotos, preciosas... Espero la siguiente.
    Por cierto, te dejo un enlace a mi blog, por si quieres echarle un vistazo:

    https://entierrassilvestres.blogspot.com/

    ¡Un saludo, y a seguir disfrutando!

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    1. Yo también tenía especiales ganas a esas especies (entre muchas otras, claro), ha sido una pasada ver todo eso y lo demás que me queda por enseñar.
      Muchas gracias por pasarte por aquí, te haré visitas yo también ahora que conozco tu blog.
      ¡Saludos!

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  2. Mais uma preciosa reportagem da minha terra... que bonitas espécies fotografadas! Parabéns!
    O único bicho que não vi quando estive no pantanal sul-mato-grossense foi a sucuri (e não me fez a menor falta... ahah...)
    Um beijo

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    1. ¡Espero sinceramente que te estén gustando los reportajes de tu tierra!

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    2. Estou amando! Quando estive no pantanal sul-mato-grossense não tinha câmera ou celular... foi há muito tempo... mas me lembro de todos os detalhes...
      Obrigada por compartilhar suas vivências em meu país... que é nosso, graças a Deus!
      Um beijo

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  3. Una gran lista, evidentemente me gustan todas las especies, sin embargo, la que ha hecho clavar mi mirada es, como no podía ser de otro modo, el gran búho cornudo o de Virginia. Ése me faltó en mi viaje a Brasil.
    No hay mejor lugar para los pajarillos que los espacios habitados y, por supuesto, con sus comederos para aves; allí tienes de todo y footgrafiables al cien por cien.
    Espero que la naturaleza sobreviva a la presión humana desmesurada que amenaza a este país tan maravilloso.
    Saludos.

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    1. Nosotros tuvimos la gran suerte de ver tres búhos de Virginia, el equivalente americano de nuestro apreciado búho real.
      Hay zonas ganaderas donde han optado por ofrecer turismo de naturaleza y aquí se ven los resultados, aunque siguen cerniéndose esas horribles amenazas que conocemos...
      ¡Saludos!

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