El
12 de agosto, tal como empecé a contar en la anterior publicación, estábamos por la mañana esperando en el hotel Mato Grosso a que nos recogieran para llevarnos a la Jaguar Ecological Reserve, pero se retrasaban demasiado estando hasta más de dos horas plantados esperando.
Tras unas llamadas al organizador de nuestro viaje se nos ofreció ir junto a un grupo de turistas que también irían al mismo alojamiento. Por fin nos poníamos en marcha, pero yendo en un vehículo atestado de turistas ordinarios sin interés en las aves se nos acabó en ese momento aquello de ir parando cada vez que veíamos alguna especie interesante... aunque por suerte no apareció ninguna novedad.
Ya instalados tras una llegada un poco caótica con un personal bastante confuso, pudimos ir comprobando que en las mismas instalaciones se podían ver muchas especies de aves que incluían a los deseados guacamayos jacintos. Estos enormes loros, los más grandes del mundo, eran espectaculares en directo con sus colores, sus poderosos picos y sus ásperos graznidos. Precisamente de eso tengo un par de breves audios, uno con varios ejemplares gritando en vuelo y otro de su dormidero en una palmera.
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| Guacamayo jacinto (Anodorhynchus hyacinthus) |
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| Carpintero marcial (Campephilus melanoleucos) |
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| Aratingas frentidoradas (Aratinga aurea) |
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| Bandurria (Theristicus caudatus) |
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| Tangara palmera (Thraupis palmarum) |
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| Papamoscas cardenalito (Pyrocephalus rubinus) |
Si nuestra llegada fue bastante desastrosa, eso no era nada porque aún nos esperaba la tarde con sorpresas poco agradables. Conocimos al fin a Eduardo, quien sería nuestro guía ornitológico, pero nos quedamos perplejos cuando nos llevó a ver el bosque junto con todo el grupo de turistas italianos y japoneses, obviamente un grupo numeroso y ruidoso que para colmo no tenía el más mínimo interés (salvo alguna honrosa excepción) en las aves.
Para muestra el momoto al que no hicieron ni pizca de caso y que, al final, se espantó al ver llegar tanta gente. Después de esta desastrosa ruta a pie tuvimos una salida en coche, en la que nuevamente nuestro odioso y repelente grupo apenas prestaba atención si se veían tucanes, de los que pasábamos de largo con el vehículo hasta llegar a un sitio en el que todos bajaron en tropel a comprar miel en una auténtica turistada.
José Márquez y yo no nos podíamos creer que estuviéramos en medio de todo eso sin haber aprovechado unas buenas salidas como debe ser. Lo único que puedo enseñaros es el momoto, unos pecaríes y una lechuza común. No olvidemos que nuestra lechuza común es muy cosmopolita aunque se nos haga raro verla en un ambiente de jungla.
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| Momoto amazónico (Momotus momota) |
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| Pecaríes de collar (Pecari tajacu) |
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| Lechuza común (Tyto alba) |
Pero no acaba aquí la cosa. Había un supuesto safari nocturno que consistió en un breve paseo en vehículo en el que sólo vimos un chotacabras, por supuesto sin que nuestro bullicioso grupo se mostrara interesado.
Al final vimos más cosas cerca de nuestras habitaciones con unos anfibios desconocidos y una gran araña también sin identificar.
José se quejó a nuestro organizador por la noche porque este plan era espantoso, por lo que inmediatamente habló con Eduardo recalcando que no nos llevara más con los turistas porque nosotros dos queríamos ir a ver aves en el viaje y para eso contábamos con él como guía.
El
13 de agosto mejoró la cosa y pudimos contar con Eduardo como guía ornitológico para nosotros como esperábamos, pero no sin ir a ver cosillas por nuestra antes de desayunar como siempre hacíamos. Esto incluyó nuevas y fantásticas observaciones de los guacamayos jacintos y por fin vimos bien a la oropéndola crestada, poseedora de un divertido reclamo que parece un xilófono de juguete.
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| Guacamayos jacintos (Anodorhynchus hyacinthus) |
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| Guacamayos, zopilotes y caracaras |
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| Amazona frentiazul (Amazona aestiva) |
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| Chirirí (Brotogeris chiriri) |
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| Oropéndola crestada (Psarocolius decumanus) |
Por fin pudimos conocer el potencial de Eduardo como guía enseñándonos muchas especies forestales, de las cuales no pongo fotos al tratarse de avecillas pequeñas e inquietas, no así con otras más grandes y vistosas.
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| Zorzal de vientre cremoso (Turdus amaurochalinus) |
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| Pava de Trinidad (Pipile pipile) |
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| Zorro cangrejero (Cerdocyon thous) |
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| Trogón curucuí (Trogon curucui) |
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| Loro de Maximilian (Pionus maximiliani) |
Estuvimos también los dos solos andando por la Transpantaneira mientras nuestro guía se tuvo que ausentar, otra muestra de informalidad en realidad, pero vimos alguna que otra cosa interesante y nos entretuvimos de sobra.
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| Ofidio sin identificar |
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| Aratingas cabeciazules (Aratinga acuticaudata) |
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| Federal (Amblyramphus holosericeus) |
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| Yacaré (Caiman yacare) |
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| Angú (Donacobius atricapilla) |
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| Oropéndola crestada (Psarocolius decumanus) |
Eduardo volvió con nosotros por la tarde enseñándonos más especies de loros, pues los tenía perfectamente localizados. De hecho en este sitio es donde mejor quedamos servidos con las psitácidas viendo allí la gran mayoría de las 11 especies que vimos en total, incluyendo esto a la cotorra argentina que tenemos en España como especie invasora.
La verdad es que, tristemente acostumbrados como estamos en España a ver estas aves enjauladas, fue todo un placer verlas volando libres en sus hábitats natales.
También es muy digno de comentar que vimos de casualidad, en un anodino encharcamiento cualquiera, nuestra primera garza capirotada del viaje.
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| Guacamayos de cuello dorado (Primolius auricollis) |
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| Garza capirotada (Pilherodius pileatus) |
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| Tántalos americanos (Mycteria americana) |
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| Cotorras ojiblancas (Psittacara leucophthalmus) |
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| Mochuelo caburé (Glaucidium brasilianum) comiendo una rana |
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| Pirinchos (Guira guira) apelotonados para dormir |
Empezamos con mal pie en este lugar y prácticamente perdimos el primer día allí, pero menos mal que el segundo día ya hicimos salidas en condiciones y pudimos salvar esta visita. Además los molestos turistas estuvieron ausentes porque los llevaron a ver jaguares, cosa que nosotros haríamos al día siguiente como ya veréis en la próxima publicación.
La ausencia de los turistas italianos no impidió que un japonés obeso y enormemente maleducado se zampara casi todo el postre del comedor, así como el regreso de los italianos nos brindó otro momento memorable cuando una mujer se acercó a los guacamayos como si fueran pájaros domésticos y nos los espantó a todos.
Próximamente pasaremos a las grandiosas jornadas viendo jaguares y otros animales con el que sería nuestro guía durante el resto del viaje, Braulio Carlos, a quien conocimos la última noche que pasamos en la Jaguar Ecological Reserve.
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| Guacamayos jacintos (Anodorhynchus hyacinthus) |
Visitar essas belezas brasileiras perto de um amontoado de gente barulhenta é um asco! Quando estive no pantanal apreciei grande parte da fauna bem distante destes grupos turísticos!
ResponderEliminarLindas imagens, Carlos! Parabéns!
Um beijo
Donde hay demasiada gente la experiencia es menos especial, desde luego.
Eliminar¡Muchas gracias!
Preciosos, los guacamayos jacintos. Se nota que los disfrutasteis!!Una lástima que haya turistas "de naturaleza" tan maleducados (a los que, aparte, no parece gustarles la naturaleza), es el pan nuestro de cada día. Espero ver pronto las fotos de los jaguares...
ResponderEliminar¡Un saludo!
Son una verdadera pasada estos guacamayos tan enormes y bonitos.
EliminarPor suerte el resto de días nos libramos del turisteo...
¡Saludos!