lunes, 25 de mayo de 2020

La víbora del desconfinamiento







Después de la buena caminata del sábado 2 de mayo, al día siguiente me sobrepuse a sus marcadas secuelas físicas porque no estaba dispuesto a perderme un radiante domingo de bicheo por los montes más cercanos a Santiago de la Espada. Una primavera espléndida me esperaba ahora que al fin se podía salir a pasear por el término municipal sin restricciones horarias al ser un pueblo con pocos habitantes.
Empecé subiendo por el mirador del Arco, donde tenía curiosidad por averiguar por fin la identidad de una orquídea de la que vi sus hojas basales en invierno. Ya florecida mostró ser una Orchis olbiensis, además en compañía de varias más de su especie y de unas pocas Neotinea maculata.



Orchis olbiensis


Neotinea maculata

Orchis olbiensis

Al ganar algo de altura se disfrutaba de unas buenas vistas de la vega con la banda sonora de los pájaros forestales, destacando al que bauticé como cuco tartamudo por el motivo que comprobaréis rápidamente al escuchar el audio que le grabé.
La pena es que empezaron a sonar motosierras y se fastidió el recital, pero sin poder empañar la blanca imagen del águila calzada volando a baja altura.




Ardilla (Sciurus vulgaris)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Anagallis arvensis

Perdiendo un poco de lastre


Llegando aún más alto me sorprendió encontrar una solitaria orquídea Cephalanthera longifolia ya bastante afectada por el calor, poco antes de alcanzar la rocosa cima de Los Puestos donde mariposas de grandes especies como la macaón y la chupaleche realizaban su comportamiento territorial conocido como "hill-topping".
Pero lo mejor de todo fue cuando, tras fotografiar el paisaje circundante desde unos peñascos, me percaté de que una víbora hocicuda estaba tomando el sol tan tranquila y hasta se dejó fotografiar, un ejemplar pálido sin apenas dibujo.




Cephalanthera longifolia


Víbora hocicuda (Vipera latastei)




No contento con haber llegado hasta el cerro de Los Puestos, continué mi marcha sabiendo que cerca me esperaba el muladar de la zona con muy posibles avistamientos cercanos de buitres. Pero no quedó ahí la cosa, me atreví a llegar aún más lejos hasta el Puntal de las Buitreras, consiguiendo ver a lo largo del día un joven quebrantahuesos y un alimoche como premios gordos.
El quebrantahuesos se llama Huesitos y tiene para mí una buena anécdota, porque resulta que tan poco digno nombre salió de una visita del proyecto de reintroducción al colegio de Siles y fueron mis ex alumnos quienes lo escogieron... muy propio de ellos, sin duda.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Alimoche (Neophron percnopterus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)


No tardé en pagar las consecuencias de tan extensa caminata y el cansancio no me dejó mucho margen para buscar las aves propias de esas laderas rocosas y soleadas cubiertas de cambrones en flor, aunque sí pude disfrutar de collalbas y currucas con cierta holgura.
En uno de mis descansos se puso un pito real a reclamar muy cerca de mí y no pude evitar grabarlo, si no queréis tener que poner el audio entero os aviso que se le oye a los 16 segundos y en el trozo final.



Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Curruca tomillera (Sylvia conspicillata) bajo una tarabilla común (Saxicola rubicola)

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

En el muy largo camino de regreso, aparte de maldecir continuamente mi ocurrencia, me paré a disfrutar de algunas flores singulares e incluso algún hongo al mismo tiempo que buscaba praditos frescos en los que echar una siesta o donde rellenar mi botella para calmar mi sed atroz.


Ophrys lutea

Neotinea maculata

Fritillaria lusitanica

Hepatica nobilis

Colmenilla

Linaria verticillata


Se me echó la noche encima y me tocó volver los últimos cinco kilómetros con la linterna, cosa que no me vino mal realmente porque encontré dos culebras lisas empezando su ronda nocturna en busca de saurios adormilados. Una de ellas era muy pequeña y la dejé ir, pero la más grande de las dos era una preciosidad que merecía ser retratada mientras de fondo oía el coro de los sapos corredores en un prado encharcado.



Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Ya que estamos, haber fotografiado en el mismo día una culebra y una víbora viene de perlas para ponerlas ahora juntas y hacer la comparación viendo que no se parecen gran cosa, aunque desgraciadamente muchas culebras seguirán siendo aplastadas por puro miedo irracional.
Esto también me recuerda al clásico paisano que te jura que ve montones de víboras, y siempre me hace pensar que lo que ve realmente son culebras... en fin.








4 comentarios:

  1. Hola, Pues si que hay diferencia entre la culebra y la víbora, ya no se me olvidará...pero sinceramente creo que la víbora es difícil de ver, se adapta al entorno muy bien...

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    1. Y además las víboras son muy tímidas y ariscas, no se dejan ver fácilmente.
      ¡Un saludo!

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  2. Este año que me cría el alimoche a vista desde la terraza de la casa del pueblo, me dejé el telescopio en la ciudad. Me he perdido un montón de cosas pero, que me quiten lo "bailao".
    Los primeros paseos por el entorno rural elevan la moral al infinito.
    Saludos.

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    1. Dentro de poco iré contando también algunos datos interesantes sobre la reproducción de ese alimoche de la foto que, contra todo pronóstico, va saliendo adelante a pesar de algunos inconvenientes.
      ¡Saludos!

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