jueves, 8 de abril de 2021

Pico Empanadas

 




Las Empanadas es, con sus 2.106 metros de altitud uno de los colosos de estas Sierras Prebéticas. Su situación fronteriza con Jaén y Granada hace que se diga que es el pico más alto del parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, pero en su cima hay un letrero señalando que ya nos encontramos en la granadina Sierra de Castril.
Sea como sea, arbitrariedades geográficas aparte, es un gigante rocoso que siempre he tenido ganas de coronar al ser bien visible desde muchos puntos de la Sierra de Segura.

Para acceder a Las Empanadas desde su vertiente de Jaén un atractivo añadido es tener que cruzar primero la altiplanicie de los Campos de Hernán Perea, donde el vuelo cercano de una culebrera fue un magnífico comienzo de la grandiosa jornada que me esperaba el domingo del 14 de marzo.






Culebrera (Circaetus gallicus)


El sitio de referencia es el refugio de Rambla Seca, desde el que se toma el sendero que parte junto a unos abrevaderos (los que localmente se conocen como tornajos).
Ya en el Barranco del Arroyo del Infierno comienza el recorrido propiamente dicho, no sin antes parar a ver los narcisos que por entonces empezaban a florecer junto al agua.



Narcissus longispathus

Águila real (Aquila chrysaetos)

Narcissus longispathus


Es una ruta en la que no hay sendero, por lo que el principio fue un tanto dificultoso al empezar a subir por donde mejor me iba pareciendo. No tardé en conseguir vistas elevadas de la extensa altiplanicie y sus picos circundantes, una de las muchas recompensas panorámicas que me aún me aguardaban.



Las Banderillas

Ratonero (Buteo buteo)





Llegando a la cumbre se avistaba incluso Sierra Nevada con titanes como el Veleta y el Mulhacén en la lejanía. Era más que manifiesta la sensación de soledad en la inmensidad, con la única compañía de buitres leonados y pajarillos como el piquituerto o el acentor alpino.




Eurytema rotundicollis





En su cima se avistaba toda la vertiente granadina de la Sierra de Castril, pues los escarpes y barrancos de Las Empanadas caen directamente sobre Castril. Fue allí donde un antiguo maestro llevó durante durante más de 30 años una vida de ermitaño, en el Barranco de Túnez, hasta su muerte. 
Poco antes de alcanzar el punto más alto llegó una tanda de buitres leonados con la muy bien recibida sorpresa de un joven quebrantahuesos. Excelente momento para sentarse a comer y admirar tan durísimo y quebrado entorno antes de desandar todo el recorrido para bajar de vuelta.





Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)





No fue fácil la bajada porque tuve varios despistes que me costaron tener que retroceder algunas veces e incluso tener que bajar por pendientes demasiado pronunciadas.
Pero a ver quién no se distrae con estas panorámicas...



Navalasno

Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Campos de Hernán Perea

Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax)





Ya de nuevo atravesando la altiplanicie, esta vez para regresar a casa, tuve el aliciente de ir encontrando más animales como extras a tan buena jornada senderista que tuvo añadida la observación de interesantes especies.



Zorro (Vulpes vulpes)

Mochuelo (Athene noctua)

Muflón (Ovis musimon)

Ciervos (Cervus elaphus)


Con esto me quité una de esas espinitas que siempre tuve clavadas. Al igual que cuando subí en su momento a La Sagra, verdadera reina de las Prebéticas que estuvo muy presente en el paisaje aquel día.





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