jueves, 7 de junio de 2018

Fin de semana en El Estrecho




El Estrecho de Gibraltar es, sin duda, uno de los lugares más míticos de España y Europa para disfrutar de la naturaleza. Su cercanía con el continente africano hace que sea el destino preferido de las aves que escogen la ruta migratoria occidental, a lo que añadimos también tener una interesante avifauna de ambientes litorales, marismeños y monte mediterráneo.
Pocas novedades puede encontrarse allí un andaluz como yo, pero al estar viviendo en Cádiz este curso no podía dejar pasar la oportunidad de disfrutar en ese escenario donde se forjó la ornitología española de mano de los estudiosos británicos que allí observaban fascinados las aves ibéricas desde su base en Gibraltar.

Por todo ello me planté en Algeciras el primer fin de semana de mayo para coincidir con la migración de los abejeros (Pernis apivorus). Estas rapaces no lo ponen fácil en sus zonas de cría al tener unos hábitos tan discretos y, para colmo, en Andalucía están solamente de manera testimonial (norte de la provincia de Huelva). Pero al migrar se concentran masivamente y es una muy buena oportunidad para observarlos maravillosamente, así que me dispuse a esperar la migración mientras veía por las calles de la ciudad currucas zarceras (Sylvia communis) como adelanto.
Un cambio en la dirección del viento puede hacer que el grueso de aves se desvíe de su ruta original, como de hecho ocurrió mientras yo esperaba en el que se suponía que sería el mejor punto de observación, pero no fue en balde porque tuve oportunidad de ver pasar abejeros a corta distancia como yo quería.












En mi punto de observación y otros lugares cercanos a Algeciras pude también ver otras especies como escribanos soteños (Emberiza cirlus), pardillos (Carduelis cannabina), tarabillas comunes (Saxicola torquatus), vencejos pálidos (Apus pallidus), ratoneros (Buteo buteo), currucas cabecinegras (Sylvia melanocephala), culebreras (Circaetus gallicus), bisbitas campestres (Anthus campestris), ruiseñores (Luscinia megarhynchos), buitres leonados (Gyps fulvus), águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) o golondrinas dáuricas (Hirundo daurica).















Djebel Muza en la costa africana

La playa de Los Lances al estar tan cerca en Tarifa fue una parada casi obligatoria para añadir limícolas al repertorio. El fortísimo viento de levante hacía que estar allí fuera un verdadero suplicio, pero no me marché sin ver al menos archibebes comunes (Tringa totanus), chorlitejos patinegros (Charadrius alexandrinus), correlimos tridáctilos (Calidris alba) y varios abejeros.
Es lugar de cría importante para el chorlitejo patinegro y otras especies, por lo que se ruega que allí se les respete y se lleven los perros atados, pero absolutamente todos los dueños de perros los llevaban sueltos ignorando los carteles, como siempre.













De regreso a Prado del Rey me pillaba de camino La Janda, a la que ya dediqué una publicación anterior y por ello no me extenderé ahora hablando de lo mucho que se perdió al desecar lo que fue la mayor laguna europea, pero podéis leerla y saber un poco más pinchando aquí.
Volví a ver abejeros y águilas calzadas en el cielo, con el añadido de aves acuáticas como la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), la espátula (Platalea leucorodia) y el morito (Plegadis falcinellus).

Me llamó la atención ver justo al lado de un carril una colonia de garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), muchas de ellas con sus colores nupciales en su mejor momento, tan cerca que parecía una broma.
Pero si las garcillas bueyeras se dejaban ver cerca no se quedó corto un macho de faisán vulgar (Phaisanus colchicus) que apenas se esforzada por apartarse de mí y se alejaba muy lentamente... no sé qué gracia le verán los cazadores a disparar a un ave así de mansa (bueno, sí lo sabemos todos en realidad).














También me vino de perlas pasar cerca de Vejer de la Frontera para desviarme un momento a ver la colonia de ibis eremitas (Geronticus eremita) que se asienta en sus afueras. Se encontraban criando con sus pollos bien creciditos y llamaba como siempre la atención su tranquilidad y carácter confiado.
Con los faisanes se entiende la mansedumbre al ser animales de granja que sueltan en los cotos, pero con los ibis se ve que sucede como con las garcillas bueyeras de más arriba porque hay aves que son así por naturaleza... y esto les empujó al borde de la extinción. Aún hace unas décadas anidaban sobre edificios en Marruecos, donde los ejemplares que quedan en libertad también exhiben ese carácter confiado.











La verdad es que por momentos me sentí muy disgustado al perderme el paso masivo de enormes bandos de abejeros, y también por no haber podido ver mariposas monarca, pero con el resultado general quedé más que satisfecho finalmente. No todos los días uno va por los mismos lugares que los ornitólogos del pasado, de los que precisamente dejo un par de enlaces a su obra:










6 comentarios:

  1. Bien por ademas de enseñarnos, la avifauna de de esa punta de Andalucía,denunciar lo que el hombre hace mal en este lugar llamado Tierra. Lo de Tarifa, la gente con en el surf y derivados y la gente con los perros no tiene nombre. Alguien algún día tendrá que decir( y cumplir) que en época de cría no se puede molestar a la fauna.
    Un saludo

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    1. No vi a nadie con el kitesurf por ser bastante temprano por la mañana, pero tenía que haberme acordado igualmente porque es un cachondeo también.
      Falta muchísimo camino para concienciar a la población.
      ¡Saludos!

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  2. Lo de los perros sueltos se está volviendo un verdadero problema para la fauna silvestre en todo el país, no se si es por ignorancia o falta absoluta de sensibilidad. Buen reportaje Carlos!!!

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    1. Ambas cosas, Germán, les importa un pito aunque se les informe.
      ¡Gracias!

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  3. Un buen paquete había que meterles a los de los perros que ignoran el cartel de aviso de zona de cría. La chulería les domina.
    Por cierto, menos mal que se acabaron las hordas de ornitólogos exterminadores. Entre este tipo de ornitología de escopeta, los cazadores y los alimañeros se hubiera quedado España como un erial. Menuda pesadilla.
    Saludos.

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    1. Es lo que yo pienso. Con buenas multas se acabaría la tendencia de los perritos sueltos.
      Menos mal que ha ido cambiando la ornitología y ya no se nutre de ejemplares disecados abatidos a tiros ni de huevos robados.
      ¡Saludos!

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