lunes, 4 de junio de 2018

De puente por la Sierra de Segura: 2ª parte


La Sagra desde la aldea de Don Domingo


Hay veces en que las segundas partes sí son buenas, así es con esta continuación del anterior reportaje de las andanzas por la Sierra de Segura junto a José Carlos Sires y Esperanza Poveda.

El día 30 de abril nos volvió a recibir con cielos nublados, aunque al menos sin la amenaza de lluvia o nieve como en el día anterior. Estando alojados en el pueblo de Segura de la Sierra ya puede uno desde el comienzo del día empezar a disfrutar de aves como el roquero solitario (Monticola solitarius), que suele pulular por los tejados de las casas, o de las cabras monteses (Capra pyrenaica) que nos brindaron un breve combate a testarazo limpio por parte de un grupo de jovenzuelos.











El plan del día era volver a las zonas altas de la sierra por el término de Santiago-Pontones en busca de una avifauna más montaraz.
Un pico picapinos (Dendrocopos major) nos dio la bienvenida en la pista que sube desde Despiernacaballos hasta el Puntal de las Buitreras, donde los buitres leonados (Gyps fulvus) hicieron honor al nombre del lugar haciendo acto de presencia al llegar desde las numerosas colonias de cría del entorno.

Cuando hay mucho ajetreo de estas enormes necrófagas es conveniente tener algo de paciencia y esperar por si llegara una de las estrellas de la sierra, tal como sucedió aquella mañana cuando aparecieron dos ejemplares de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). Uno de ellos me comentan que es el macho Génave, y el otro (posiblemente del 2015) es uno de esos ejemplares a los que desde el seguimiento de la especie ya se les ha perdido la pista al no responder bien el emisor.












Nos esperaban más avistamientos interesantes de aves rapaces con un alcotán (Falco subbuteo), un alimoche (Neophron percnopterus) y un tercer ejemplar de quebrantahuesos que me ha alegrado mucho saber que es la hembra Estela. Hay que ver lo guapa que está ya con su plumaje adulto, tan distinta a cuando la vi por primera vez en agosto de 2016.






En esos duros terrenos de cortados calizos y matorral espinoso (sobre todo el llamado cojín de monja) viven varias especies de pájaros de montaña que teníamos como objetivo, y la verdad es que se nos dio muy bien teniendo buenas observaciones de curruca tomillera (Sylvia conspicillata), collalba rubia (Oenanthe hispanica) y roquero rojo (Monticola saxatilis).

Con este último tuvimos uno de los grandes momentos de la jornada al verlo maravillosamente cerca. Primero lo vimos cantando a lo lejos y luego llevando una oruga en el pico antes de desaparecer entre las rocas, pero más tarde nos dio la sorpresa al verlo de repente muy cerca de donde nos habíamos quedado sentados a esperar. La lástima fue no poder grabar su canto igual de bien que lo fotografiamos, porque el viento jugaba en nuestra contra. De todos modos os dejo una grabación de su canto, que por cierto ofreció en un momento dado al mismo tiempo que cantaba un segundo ejemplar en vuelo.















La pista forestal que lleva entre bosques de pinos negrales y laricios hasta los cortados conocidos como Mirador de Juan León era un punto clave que el día anterior tuvimos que cancelar por las inclemencias del tiempo, así que pensé en recuperarlo y no se dio nada mal la cosa viendo un amplio repertorio que incluyó verderones serranos (Carduelis citrinella), un cuco (Cuculus canorus) al que le salían gallos cantando, carboneros garrapinos (Parus ater), un segundo alcotán y un cuarto quebrantahuesos (la hembra Marchena).

Conseguimos grabar al cuco, así como también un paisaje sonoro con diversas especies que delata la presencia de un macho de colirrojo real justamente en el mismo punto donde el año pasado grabamos otro... ¿será un territorio de cría como pensamos?














José Carlos tenía especial interés en ir a la enorme altiplanicie kárstica de los Campos de Hernán Perea, que le fascinaron siempre que ha venido, y dejar puesta una grabadora en una fuente a la que acuden numerosos pájaros a beber.
Yo no tenía muchas esperanzas puestas porque ya sé de antemano que este desolado paraje llega a ser poco productivo en días de mal tiempo, tal como nos ocurrió a nosotros, pero no fue en balde porque tuvimos un encuentro de calidad con una curruca zarcera (Sylvia communis) en una localización que tenía del año pasado, además de ver varios grupos de ciervos (Cervus elaphus) al atardecer.










Por la noche llovió bastante, lo que nos animó a dar una vuelta nocturna para buscar algún sapo partero bético. No tuvimos suerte con ese anuro endémico, pero a cambio vimos cuatro salamandras (Salamandra salamandra morenica), oímos el canto de un cárabo y tuvimos un fugaz encuentro con un tejón.
Hay que resaltar que dos de las tres noches que pasamos allí también tuvieron grandes alicientes gastronómicos además de las salidas anfibias, cenando especialidades serranas como el cordero segureño, el choto con ajos y los andrajos. Con estos detalles la experiencia suma muchísimos puntos sin duda.







El día 1 de mayo tocaba recoger y despedirnos, teniendo como burla del destino una mañana que empezaba a despejarse después de las dos jornadas de cielos nublados que tuvimos previamente.

Costaba tener que irse viendo todavía en el mismo pueblo aves como el piquituerto (Loxia curvirostra), el alcotán o un bando migratorio de abejeros (Pernis apivorus), pero ya había que marcharse y yo tuve aún tiempo de ver alguna cosilla más mientras salía de la sierra con unos abejarucos (Merops apiaster) cerca de Orcera y un milano negro (Milvus migrans) en una chopera donde el año pasado sospeché que pudiera criar.











Tras pasar por el pueblo de La Puerta de Segura volví al entorno de campiñas y olivares que lleva hasta mi pueblo, Bailén, y fui pensando en lo muchísimo que deseo volver a Segura para el próximo curso 18/19. ¡Cruzad los dedos por mí!


 La Puerta de Segura





2 comentarios:

  1. El roquero rojo te ha quedado de muerte. La semana pasada lo estuve viendo durante una sesión de vuelos territoriales pero, sin cámara. A pesar de todo, con los prismáticos como consuelo, pude disfrutar de su presencia y sus coloridos vuelos.
    Hace un mes estuve en Cazorla por un cursillo que dio El Centro de Cría del Quebrantahuesos. Una gente muy atenta y muy involucrada en la recuperación de esta emblemática especie. Por cierto, también pude ver dos ejemplares adultos de quebrantahuesos volando en libertad; como me acordé de la escena de Félix con la filmación del último ejemplar del sur en su programa. Fue una sensación de inmenso júbilo disfrutar esa escena por la enorme dimensión de la obra de esta gente, y toda la que ha colaborado desinteresadamente en el proyecto de reintroducción de donde no debió de desaparecer nunca.
    He visto muchos, muchos quebrantahuesos pero, en el Pirineo Aragonés y, puedo reconocer que no he sentido lo mismo que con los andaluces, sobre todo, después de haber leído el libro de Altos Vuelos, un libro para no olvidar.
    Saludos.



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    1. También este macho de las fotos hizo algunas exhibiciones en vuelo, se nota que quiso ser la estrella de la mañana.
      Comprendo perfectamente esa emoción, es la que se siente cuando regresa lo que jamás se debió ir. Y todo gracias al inmenso trabajo de quienes luchan por hacer bien las cosas.
      ¡Saludos!

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