viernes, 1 de junio de 2018

De puente por la Sierra de Segura: 1ª parte




Por fin llegó el momento de una de las entradas de blog que más ganas tenía de publicar, iniciando un reportaje segureño en dos entregas que se complementan la una a la otra de manera que muestran bastante bien lo mucho que ofrece esta sierra jiennense durante su ebullición primaveral.

A finales de abril vinieron a Jaén mis amigos José Carlos Sires y Esperanza Poveda para pasar junto a mí dos días y pico en la Sierra de Segura. José Carlos ya quedó prendado de esta serranía desde que la conoció durante el otoño del 2017 y tenía mucho interés en que Esperanza también hiciera lo propio, así que vinieron bien dispuestos a disfrutar de este reino de roca caliza, agua y extensos bosques de pino laricio.

Yo tuve la oportunidad de llegar antes que ellos y empezar un poco por mi cuenta. La tarde del sábado 28 de abril estuve en el término de Santiago-Pontones viendo las inmensas moles rocosas de montañas como el Almorchón, el Puntal de la Misa o La Sagra. Esta última y enorme montaña (con 2.383 metros de altitud) está ya en la provincia de Granada, pero la naturaleza no entiende de estas fronteras artificiales que el ser humano crea a su antojo y comparte con sus agrestes vecinas una buena biodiversidad como la que vi aquella soleada tarde. Un ejemplo de ello fueron las culebreras (Circaetus gallicus), los vencejos reales (Apus melba), las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), las currucas carrasqueñas (Sylvia cantillans) o las collalbas grises (Oenanthe oenanthe).














Por la noche me reuní con mis compañeros de viaje en nuestro alojamiento del pueblo de Segura de la Sierra y les expuse mis planes para los dos siguientes días, aunque el tiempo inestable nos la jugó y tuve que hacer algunos cambios sobre la marcha.
De hecho, el domingo 29 amaneció muy nublado y a partir de entonces ya no vería más culebreras ni vencejos reales como la tarde anterior. El recorrido previsto por las zonas altas de la sierra tuvo que ser aplazado para otro momento porque incluso nevaba ligeramente y algunas montañas como el Almorchón se habían vestido de blanco durante la noche, pero no nos fuimos sin parar un momento en el nacimiento del río Segura para contemplarlo a rebosar de agua tras haber sufrido los estragos de la sequía meses antes.


Castillo de La Espinareda

El Tranco

Almorchón




En el valle del río Hornos y los bosques del término de Siles se estaba mejor, llegando hasta a tener momentos en los que lucía el sol y pudiendo tener nuestra jugosa ración de naturaleza segureña.

Empiezo por las orquídeas, que por estas tierras ofrecen un catálogo espectacular y sin hacer salidas centradas en ellas tuvimos un bonito repertorio de especies. Por esas fechas ya deberían verse Orchis purpurea y Cephalanthera damasonium, pero en este año con peculiares condiciones meteorológicas ha habido algún que otro atraso en los ritmos naturales y no florecieron aún, pero sí que pudimos ver otras especies como Orchis olbiensis, Ophrys speculum, Ophrys lutea, Ophrys incubacea, Ophrys scolopax y Dactylorhiza sulphurea.

Hornos de Segura










La ruta del Alto del Montero me pareció la mejor opción para dar un buen paseo observando aves. Tiene su punto de inicio en la aldea de La Platera y va pasando por un agradable mosaico de entornos que incluye olivares bastante abandonados, bosque de ribera, pinares y las orillas del embalse del Tranco.

Fuimos sobrevolados por águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) y buitres leonados (Gyps fulvus) con cierta frecuencia, en las cercanías del embalse sorprendimos bastantes garzas reales (Ardea cinerea) y vimos en la arboleda y matorrales distintos pajarillos como el mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli) y la curruca capirotada (Sylvia atricapilla).
No fueron las únicas especies, por supuesto, vimos y oímos también otras como carboneros comunes, petirrojos, ruiseñores y oropéndolas. Precisamente del ruiseñor grabamos su canto, que aquí lo dejo junto con los reclamos de uno de los mosquiteros papialbos y con la curiosidad de un zorzal común cantando en el bosque de Las Acebeas (término de Siles). Esto ha sido importante para mí al constatar la presencia del zorzal común como muy posible reproductor en la zona.















Con el tiempo tan nublado y frío a ratos vimos pocos lepidóteros, pero justamente una de esas especies fue el cardenillo (Tomares ballus), pequeña y bonita mariposa de aspecto peludo que únicamente podemos encontrar en el sur de Francia, la Península ibérica y el norte de África.
Yendo por Segura era difícil no ver ardillas (Sciurus vulgaris) ni ciervos (Cervus elaphus), aunque otra historia es que se dejen fotografiar como en este caso.







Por la noche propuse hacer una salida de anfibios sabiendo que algunas especies estarían en pleno celo.
A las ranitas meridionales nos las encontramos con algo de atraso y no cantaban tan a pleno rendimiento como el año pasado por esas mismas fechas, y encima no conseguimos ver ninguna, pero al menos tenemos una grabación de sus cantos. Con los tritones pigmeos (Triturus pygmaeus) tuvimos mejor suerte y logramos ver algunos machos mostrando sus crestas nupciales junto a las hembras, rematando la salida nocturna al encontrar una inesperada salamandra (Salamandra salamandra morenica) que nos anunciaba con su presencia que más tarde empezaría a llover de lo lindo.

Si esto os ha gustado tenéis que saber que aún queda algo muy grande para la segunda parte de esta crónica, donde nos movimos por unos entornos distintos y tuvimos otros repertorios de especies que guardan muy agradables sorpresas.










4 comentarios:

  1. Precioso,de verdad... Menudas fotazas y audios!!

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    1. ¡Muchas gracias! Todo el mérito de los audios para mis dos amigos, que son unos cracks.

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  2. Al leerlo me he sentido como si estuviera ahí con vosotros.
    Me ha encantado las fotos y los audios.
    Excelente trabajo!!
    Enhorabuena!!!

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    1. Me gusta mucho saberlo porque es realmente lo que quiero transmitir al escribir en el blog, ¡gracias!

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