viernes, 22 de junio de 2018

Atracón de orquídeas y aves rapaces




El mes de mayo estuvo muy entretenido por las sierras gaditanas, tanto que tengo aún dos publicaciones pendientes con muchísimo y variado contenido que muestran la manera en que la primavera es la estación en la que mejor provecho se le puede sacar a la sierra.
A mediados de mes aún destacaba mucho el repertorio de orquídeas silvestres, como demuestra el hecho de haber podido ver hasta 9 especies distintas en una salida no centrada en ellas, pues cuando salí el día 10 fue para ver un poco de todo.


Ophrys scolopax

Ophrys tenthredinifera

Ophrys apifera

Aceras anthropophorum

Ophrys speculum

Serapias parviflora

Orchis champagneuxii

Orchis langei

Ophrys lutea

Fueron todavía fechas de paso migratorio, como quedó claro al ver desde mi terraza un enorme bando de milanos negros (Milvus migrans) mientras que las cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) que llegaron mucho más temprano que ellos ya tienen a sus pollos muy crecidos.







En las zonas altas de la sierra también quedó patente el paso migratorio cuando, en compañía de cabras montesas (Capra pyrenaica), me sobrevolaron un par de abejeros (Pernis apivorus) antes de que la niebla cubriera las laderas de matorral mediterráneo con la insigne presencia de algunos pinsapos.







Ir en esas fechas a la ruta del Salto del Cabrero desde el pueblo de Benaocaz fue una buena idea. El día 16 lo encontré todo más verde y lozano que cuando lo conocí en septiembre con el pasto reseco y agostado, recibiéndome numerosas mariposas como la arlequín (Zerynthia rumina) y pájaros como el chochín (Troglodytes troglodytes). El gris de la roca caliza se veía adornado por las vigilantes figuras de collalbas negras (Oenanthe leucura) y roqueros solitarios (Monticola solitarius).





Hembra

Macho



En sus cortados hay muy buenos sitios para la nidificación de los buitres leonados (Gyps fulvus), por lo que es frecuente verlos allí si además tenemos en cuenta que es zona ganadera. Esto último debió atraer también a un joven alimoche (Neophron percnopterus) que vino junto a los buitres de las fotos.
Algo totalmente inesperado fue ver una garduña (Martes foina) a la luz del día, tal vez en busca de los nidos de collalbas, roqueros y colirrojos tizones.







El día 17 probé un sitio nuevo yendo al embalse del Guadalcacín. La presencia de cortados de roca arenisca en su entorno hizo posible ver una pareja de halcones peregrinos (Falco peregrinus), que no fueron las únicas rapaces al verse también águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) y un águila pescadora (Pandion haliaetus). Como despedida tuve una cierva (Cervus elaphus) mirando con curiosidad y un simpático mochuelo (Athene noctua).


Casa de Pedro Lobato

Macho

Hembra







Todavía queda lo visto a finales de mayo con especies no menos interesantes, ojo, pero antes publicaré una entrada marismeña por continuar mi costumbre de dar variedad al ritmo de publicación.






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